LA SEXUALIDAD
EL DESARROLLO DE LA SEXUALIDAD
Mucho se ha dicho y escrito sobre sexualidad, mucho
potencial presenta en todo tipo de conversaciones, en cine, en teatro, en
novela, en televisión y muchas veces se
abusa de este tema, presentándolo como causa de un disfrute sin
límites, sin responsabilidades ni peligros.
No es fácil tener un concepto equilibrado, porque cualquier
conducta puede llegar a parecer correcta. Dice el proverbio: "Vive como
piensas, porque si no, acabarás pensando como vives".
Hay errores como que el sexo es nocivo para la salud y,
realmente no existe enfermedad alguna somática producida por la frecuencia de
relaciones sexuales, al margen de las enfermedades de trasmisión o venéreas,
que son debidas a microorganismos, o de las neurosis sexuales de las que más adelante
hablaremos. Pero también hay prejuicios generales como que la castidad es mala,
y , sin embargo el Dr. Marañón decía que
solamente es causa de desequilibrio neuro-hormonal cuando se halla mal
controlada. No se puede mantener uno normalmente si se vive sumergido en un
mundo cargado de erotismo continuo, como tampoco lo es si se le obliga a alguien a comer
o a dormir sin pausa alguna. En esta situación de permanente excitación se aboca entre los jóvenes a la
masturbación que, como su nombre
indica, es una turbación, es un pequeño
fracaso tras un "apaño" artificial e incompleto. Ha habido
múltiples tabúes sobre el tema y también hoy en día existe una verdadera
demagogia verbal sobre el mismo: cada
cual dice lo que le parece según sus propias prácticas, como puede comprobarse
en los diversos medios de comunicación. El problema no es la propia
masturbación, sino el erotismo constante y engañoso que la precede.
Por otro lado el instinto sexual es un instinto plástico, es
decir, siempre a lo largo de la vida se
está diferenciando. No deja nunca de crecer en fantasías. Es blando como la
arcilla, y como ella se va endureciendo y puede tomar las más extrañas formas.
Que nadie se escandalice si digo que todo el mundo puede llegar a sentir y a vivir cualquier
desviación de la conducta reproductiva, porque la sexualidad es un árbol verde,
que como un "bonsai", puede llegar a adquirir cualquier
forma rígida por experiencias frecuentes durante su
continuo crecimiento. Que nadie se escandalice, tampoco si digo que los desarrollos atípicos de la
sexualidad siempre son para el ser
humano fuente de neurosis, de problemas sociales, de frustraciones y de insatisfacciones personales. Que nadie se
crea , tampoco, lo suficientemente diferenciado, lo suficientemente macho o fémina, como para no poder caer en
las más atroces perversiones. El tiempo
y el viento pueden cambiar y sólo un piloto prudente y vigilante sabe usar el
timón y la vela para ir a donde quiere llegar realmente. De no ser así
el instinto se puede deformar pues es tan sólo cuestión de repetir
frecuentemente unos malos itinerarios.
El sexo es una intensa fuente de placer y es la única fuerza que ha hecho posible la
subsistencia segura de la raza humana. Por esta razón me permito definir lo que
entiendo por "sexualidad sana". Creo que lo es
cualquier actitud erótica que
haga posible un disfrute total,
sin imposibilitar la trasmisión de la
vida. Todos los sentidos participan en más o menos de la sexualidad de manera
primaria o de manera adquirida por la práctica. Además el placer aparece tanto por acción activa como
por acción pasiva. Es decir que da satisfacción
el ver y también el ser visto, el tocar o el ser tocado y así pueden
afectarse todos los sentidos. Pero también existen múltiples estados de abuso y
de aprendizaje anormal. Para mí las alteraciones sexuales no son algo congénito, sino la consecuencia de un
aprendizaje erróneo. Todos los instintos en el animal, salvo el de
conservación, tienen un considerable componente de aprendizaje. y la imitación
es el mecanismo dinámico de primera
elección. No obstante el sexo, al revés
que la nutrición, no es indispensable para la vida y además toda abstención
tiene su posterior compensación en libertad de acción, además de en una idealización del amor y de una copiosa
acumulación de placer a posteriori, porque todo potencial no consumido revierte
siempre después de unas formas u otras..
.Tampoco disculpo en absoluto, los delitos que muchas veces surgen de algunas conductas
sexuales. El hombre por el egoísmo y el mal uso de su libertad puede
terminar muchas veces como un torturador o como un asesino y no deja de ser completamente responsable de
sus actos. La sexualidad es híbrida, pues,
de un apetito natural y de otro
adquirido y diferenciado por la práctica, como el hombre lo es del alma y del cuerpo. La felicidad se halla en la coherencia de todos los componentes
humanos, por lo que no se debería nunca practicar sexo sin amor, ya que se
devaluaría en un simple intercambio de intereses orgánicos o de dinero. El cariño tan
sólo se sublima en la pareja con la entrega total, absoluta y definitiva de ambos.
EDUCACIÓN SEXUAL.-
Es comprensiblemente necesario que el adolescente conozca
paulatinamente el papel y valor que la sexualidad tiene en su propio desarrollo
humano. Al decir paulatinamente me refiero a que se vaya implantando en la
conciencia humana paralelamente al valor de la responsabilidad, y del
conocimiento de sus dos finalidades: el
amor que une a la pareja y su posible reproducción. Desde todos los tiempos se
ha protegido la infancia de toda clase de estímulos eróticos. Creo contraproducente explicar a fondo a un niño una
sexología que no debe ni puede practicar, ya que su desarrollo somático no ha
terminado y requiere para ello de todas sus energías disponibles. Está de sobra
la exposición detallada de la patología sexual que los gobiernos autónomos nos
quieren instaurar, ya que solamente puede
conducir a su experimentación o a un aprendizaje erróneo. Los planes
educativos que proponen ciertas autoridades obsesas por el tema darán como
resultado la inducción de conductas
sexuales atípicas, embarazos no deseados de jovencitas y la
aparición de jóvenes machistas,
señoritos sabelotodo y libres de cualquier compromiso.
El "todo vale" para el placer , enseñará a destruir el cariño
en aras del egoísmo, a alejar a los jóvenes del espíritu de sacrificio, del
estudio y de la religión, para transformarse rápidamente en un rebaño
de seres impersonales sin ideales , sin otra habilidad que la de buscar discreta
o descaradamente pornografía por Internet.
LA PORNOGRAFÍA.-
Alguien viene diciendo continuamente que el sexo es el más
antiguo de los oficios. Yo diría que el sexo es el más viejo de los timos, ya
que se trata del engaño más simplón en el que puede caer el individuo. Es
engaño puesto que cambia la marca del producto ofrecido que es "made in
Deus" (hecho por Dios), por "made in mundus" (hecho por el
mundo). Es engaño por que es ofrecer placer por dinero en vez de felicidad por
una mutua entrega. Es engaño porque los que se benefician del negocio de la
exhibición del desnudo de una mujer no se hallan como ella a la vista , con su intimidad al aire, sino
muy escondidos y protegidos por la ley, con las manos dispuestas para guardar ganancias inconfesables.. Es engaño porque promete una felicidad
al joven que termina casi siempre de forma frustrante en un solitaria masturbación. Es engaño porque incluso a los más viejos les engaña sintiéndose seducidos por una imagen en una simple hoja de papel de
revista o en una pantalla de ordenador. Es engaño porque no nos gustaría que
nuestra pareja conociese nuestra
ridícula pasión ni que tampoco hiciese
lo recíproco, y es engaño porque siempre termina por tanto en ocultación ante los familiares y amigos.
¿Qué hacer pues? .- No hay mayor desprecio que no hacer
aprecio. Sin escandalizarse por nada, sin juzgar a nadie inferior o más débil,
pasar de largo sin temor, sin juicios y sin complejos. Hay miles de cosas más
importantes y trascendentes. ¡
LA HOMOSEXUALIDAD.-
Es, con mucho, la más
frecuente de las alteraciones del instinto.
No es motivo de orgullo, como algunos tratan de introducir en la
sociedad, pero tampoco debe de serlo de complejo o de desesperanza. No es una "una alteración congénita",
como muchos defienden, echando a Dios, como siempre, la culpa de todo. Es simplemente una de las
numerosas actitudes adquiridas por un uso atípico y continuo de la sexualidad.
Tres son los principales factores que distorsionan el
aprendizaje de los instintos:
En primer lugar está
la existencia de un ambiente extraño, no natural. Por esta razón puede ocurrir en los animales, cuando estos
viven en circunstancias extrañas, como lo son las del cautiverio o de la
represión intensa..El ser humano también vive prisionero en un mundo
artificial, y no sólo en las cárceles, también en las grandes ciudades, que son prisiones de asfalto y de
cemento. De ahí la desorientación que
frecuentemente sufren en estos lugares las leyes naturales.
En segundo lugar está
la alteración es impuesta a
adolescentes, fáciles de engañar y arrastrar, por individuos más viejos y viciosos. En
ellos van modelando, paso a paso la atracción hacia el propio sexo, que luego
será presentada como el descubrimiento de una falsa y propia naturaleza.
En tercer lugar está
el hedonismo en que vivimos, donde es tan fácil encontrar cualquier sensación
erótica en las infinitas fuentes que hallamos habitualmente a nuestra
disposición, como son la pornografía, los cines X, los sex-shops, muchas
páginas de Internet, la televisión basura,
etc. Todo ello hace muy fácil el
abuso sexual, el hastío y la búsqueda de sensaciones nuevas con lo que se ve
favorecida la aparición de cualquier
tipo de desviación . Por otro lado la unión heterosexual favorece en
parte la fuga hacia la homosexual cuando se ve sujeta a perturbaciones de la
misma como son , en el caso de las mujeres: el sexo rápido y egoísta por parte
de sus maridos. Así es verdad que muchas
casadas no han llegado a sentir nunca un verdadero orgasmo debido a este modo
de vivir una sexualidad impuesta. Por otra parte a los hombres se les dificulta
la función erótica por una excesiva pasividad femenina, ya que según la
educación a veces administrada estaba mal visto que la mujer apeteciese sexo o que tomase una parte activa
en su juego.
No considero al homosexual un ser anormal, sino atípico, es
decir: incapaz de un desahogo total y por otra parte de la reproducción, ambos
fines naturales del sexo. Es el homosexual un individuo engañado, porque cree
que así lo ha hecho Dios, cuando la
realidad es que Dios hizo a todos los seres humanos idénticos. Lo que pasa es
que muchos confunden el verbo "ser" con el verbo "estar",
porque se hallan sus instintos mal aparcados debido a un erróneo aprendizaje
que siempre se puede volver a corregir, si es que se lo proponen de veras. Bastaría la
práctica estable de la castidad, esa virtud ridiculizada por la sociedad actual, para que el individuo comenzase a sentirse poco a poco
libre en la elección de sus tendencias instintivas. La libertad perdida tiene
ese precio de sacrificio...., pero bien vale la pena, porque luego lo compensa con creces..
. Repito la idea: sólo tras una dieta estricta, nuestro
aparato digestivo es capaz de ir trasformando lentamente las nauseas producidas
por el abuso de un condimento
contraproducente hacia la apetencia saludable del alimento adecuado. Igual le ocurre al impulso sexual, tras un uso
atípico, sólo vuelve a su cauce natural con una
abstención larga y estable. Se piensa generalmente que es más hombre el varón que a más mujeres
seduce y posee, cuando realmente en este caso es un simple obseso insatisfecho
y es mucho mayor la virilidad de otro
individuo que luche por mantener a raya
sus propios deseos, sea célibe o no, sea homosexual o sea heterosexual.
Vida sexual matrimonial
Nada tiene que ver la
sexualidad matrimonial con la lujuria.
Lo expongo porque Juan Pablo II en cierta ocasión dijo que "no se
había de mirar con ojos de lujuria a la propia esposa", opinión caricaturizada por algunos periodistas. La
sexualidad matrimonial reúne un triple
fin de felicidad mutua, de orden y de profundo respeto hacia la otra persona.
La "lujuria" no tiene más fin que el máximo placer obtenido como sea, a través de un
desorden absoluto y con una falta total
de apreciación de la dignidad del
cónyuge, cuya seguridad y bien se olvidan egoístamente. La sexualidad
matrimonial no debe carecer de fantasía ni de ilusión , porque éstos son
ingredientes necesarios para conseguir la máxima felicidad en este estado .
La castidad en el matrimonio
Realmente la castidad bien llevada no es fuente de
prejuicios, ni de desencantos. Al revés:
hace valorar más las sexualidad
que en su momento puede hacer del matrimonio la mayor fuente de dicha.
Hace vivirlo, cuando son precisos períodos de abstención sexual como medio de
control de una paternidad responsable,
de forma abnegada para recobrarlo más tarde con doble placer y doble felicidad. No se
pierde felicidad sino que ésta se acumula y multiplica. Hace la castidad
matrimonial renacer el romanticismo del noviazgo, sus ilusiones y sus
valoraciones, sus detalles y sus gestos. Mantiene el "Sí, te quiero, "
de la boda de una manera perpetua<y definitiva.... hasta más allá de la muerte.
Sobre la castidad en general.
No es lo mejor lo que menos cuesta, si así fuese nadie
tendría que trabajar ni que estudiar, ni que molestarse por ocupación alguna.
Si yo quiero llegar a un desarrollo sexual sano deberé esforzarme, y la
castidad tiene su tiempo y tiene su papel , como lo posee la propia vida conyugal. Al igual que a lo
largo del día son precisos intervalos de ayuno para que la nutrición sea apetecible y adecuada, también a lo largo de la vida es necesario que hayan períodos de
abstinencia en la adolescencia si
pretendemos un desarrollo sano del instinto sexual. Se dice que la
sexualidad contenida es causa de complejos y frustraciones para el joven. Sin
embargo esto tan sólo ocurre cuando se halla mal controlada o acaso completamente
desbocada mediante la pornografía y su consecuente masturbación.
También es indispensable el control personal del instinto para su normal
mantenimiento durante toda la madurez, sea la persona soltera o casada.
Entiendo por instinto sexual sano aquel, cuya realización, sin ser indispensable para el ser
humano, pueda llegar a ser
simultáneamente fuente de vida familiar y de felicidad conyugal, o su abstención origen de gran fortaleza personal para jóvenes y solteros.
Si somos personas religiosas encontraremos en la castidad un
don importante que ofrecer a Dios, como
en la sexualidad conyugal un gran regalo que agradecerle. Nos daremos
cuenta de que todo procede de la voluntad de un Todopoderoso que, sin
duda, dijo al crear al hombre: "
que el sexo le produzca placer" , y de que
más tarde a través del Decálogo,
en el 6º y el 9º Mandamientos le increpa
a "saber controlarlo". Si somos personas religiosas encontraremos en
los Sacramentos los remedios o medicinas que necesitamos en nuestros problemas
que , de seguro, tendremos. Ya hablamos de la Reconciliación y de la
Eucaristía, que son las bases a las que me refiero. Si somos personas de fe,
retiraremos de una vez por todas la
autoría del gozo de los sentidos a quienes más la tratan de suplantar: el mundo o
las fuerzas del mal, porque todo el placer del sexo que
parecen haber sido inventado por el maligno al ofrecérnoslo, es
totalmente robado, ha sido realmente
obra anterior de Dios, con otros fines
muy distintos: el de aumentar
nuestra felicidad y el de asegurar la trasmisión de la vida.
La castidad como estado.
Si nos desconectamos de los prejuicios mundanos, sabremos que el sexo no es indispensable ni necesario
para poder vivir en equilibrio. Muchas personas, hombres y mujeres, tanto a lo
largo de la historia, como en la actualidad, han sabido y han podido prescindir
voluntariamente de ello y no se trata de seres neuróticos, ni débiles sexuales,
sino al contrario, equilibrados, fuertes y sobre todo: libres. Se trata de personas que han tomado esta
opción voluntaria y libremente para dedicarse con todo su cuerpo y alma a otras
metas. La libertad es el más sagrado don al que se puede aspirar. Si el sexo la
altera o yugula más vale prescindir de
él.
Otra desorientación sexual:
el fenómeno nudista.-
Vivimos en una crisis de valores en la que todo se
relativiza. Así aparece hoy día como una cosa normal el desnudismo porque dicen
que todos los animales van desnudos. Sólo que el hombre es un animal muy
especial, un animal con libre albedrío sobre el bien y el mal, que piensa y que
descubre, que utiliza y que puede abusar de lo que encuentra, que, insatisfecho
del disfrute que tiene cualquier animal ,
muchas veces intenta alimentar su placer sin límites, llegando a
imaginar en el sexo la única felicidad
posible .
El nudista dice que los hombres vestidos son hipócritas
porque no actúan como quisieran, porque no disfrutan de lo que desean, porque son
esclavos de sus prejuicios. Nada más lejos de la realidad. Es el nudista el
que, pareciendo frío y sin complejos, hipócritamente, no busca otro placer que
el de la contemplación ajena y el de la
exhibición sexual propia. Estos son placeres normales en la pareja, mas no en la
colectividad, donde pierde el encanto de lo privado y se convierten en sensaciones vulgares y de mal gusto. Se cree el nudista que está por encima del sexo y lo cierto es que es su esclavo
incondicional, sea como "voyeur", o sea como "exhibicionista". Además el desnudismo, que es viejo como el mundo, pierde la emoción del
descubrimiento, la noción del encuentro, la capacidad de asombro que
caracteriza a la juventud. El nudismo es antihigiénico ya que lo es el sentarse
en un lugar que ha utilizado otro desconocido. Es antiestético, pues por cada
"Venus del espejo" o por cada "David de Miguel Angel", se han de contemplar veinte famélicos
tripudos o veinte venus bien obesas, sin contar los
decrépitos ancianos y ancianas con "sus roscas y colgantes" que se
suman a la exhibición, y que han de ser vistos forzosamente antes o después. El
desnudismo es devaluar a la gratuidad más absoluta lo que es el más precioso
don de la persona: el de su intimidad . Quien come con los dedos sobre el
propio suelo de la calle no es digno de sentarse a comer en una mesa selecta
con servilleta, mantel y cubiertos, con manjares exquisitos preparados y
reservados con el cariño de su pareja.
Así la sexualidad libre y gratuita, la exhibición colectiva, sin
compromisos ni obligaciones, sin una
dedicación ni reserva alguna, queda totalmente devaluada, es comer sobre el suelo como las bestias que ignoran la porquería que tragan.
Es el sexo un maravilloso regalo, pero tiene su lugar, su
momento y sus circunstancias que lo acreditan , lo legitiman , lo hacen valer y
lo enriquecen.
Así lo hizo el Creador, para felicidad y disfrute íntimo (no
público) de la pareja y para la perpetuación de la especie humana. Así de un bien se obtiene otro aún mayor.
jonás
Marzo -2003- Marzo 2024