LA ADICCIÓN MEDICAMENTOSA.-
Se trata de uno de los fenómenos más cotidianos que nos está
ocurriendo en plena era del progreso. Ahora que parece que el hombre domina o
puede llegar a dominar todo, es cuando está más sujeto a las cosas, es cuando
sui debilidad es más manifiesta. La
enfermedad tiene una etiología y unos síntomas entre los que se encuentra el
que más nos perturba: el dolor.
El mecanismo de la
vida es defensivo y lucha contra la causa de la enfermedad mediante procesos de inmunidad, y además aminorando o anulando los síntomas mediante procesos de
adaptación. Cuando interviene la medicina
sin llegar a curar por completo,
como desgraciadamente ocurre en la mayoría de las veces, se continua la segunda fase, la de
habituación agregando una nueva dependencia : el propio fármaco, ya que su
desaparición conlleva la reaparición del dolor o de la molestia crónica. El
sistema nervioso no es un ente estático, sino que está evolucionando
constantemente y en sus infinitas variaciones se adapta de las más diversas
maneras a las circunstancias. La droga química es una circunstancia más y los
innumerables neurotransmisores que maneja nuestro sistema nervioso sirven para
estabilizar cualquier cambio funcional instaurado. La presencia continuada de una
estructura química exterior que no puede ser eliminada sin reaparición de dolor
va a realizar profundos cambios en el
equilibrio neuroendocrino de la persona y uno de esos cambios va a ser la
rápida catabolización o destrucción del agente extraño, por lo que a un mismo
nivel de eficacia médica va a ser necesario un aumento de dosis terapéutica.
Así venimos observando en muchos pacientes de qué manera el consumo de tranquilizantes llega a límites
inconcebibles. Se ha producido una verdadera adaptación al agente externo que
es sabiamente eliminado o neutralizado, pero no ocurre igual con el factor síntomático, la ansiedad, que
ahora requiere una mayor dosis terapéutica que antes.
Todos los fármacos contra los síntomas de la enfermedad:
antiálgicos , antiinflamatorios, y ansiolíticos adolecen del mismo problema: la
ADICCIÓN.. Es por eso que cada vez debemos de pensar más en una medicina
etiológica. que cure verdaderamente. Si se realiza esta curación la terapia sintomática necesaria no deja
residuo alguno, pero si no se produce la verdadera sanación entonces nos vemos obligados a
medicarnos siempre para continuar frenando las molestias sintomáticas, fiebre,
malestar, dolor, ansiedad, con todo el efecto colateral de adicción citado.
Ante toda terapia sintomática hemos de intentar que no se prolongue en el tiempo demasiado
para que el organismo tenga la oportunidad de volver a funcionar como antes del
conflicto. Es la libertad, la no dependencia,
indispensable para la completa salud y bienestar tanto en el cuerpo como
en la mente . Repito: es la libertad
algo imprescindible para el ser humano.
Según este esquema citado podemos clasificar los siguientes
entes nosológicos:
Enfermedades infecciosas. - El descubrimiento de los
antisépticos y de ,los antibióticos ha conseguido un auténtico triunfo del que
la medicina actual se puede mostrar orgullosa. Pondré un ejemplo: Un otitis presenta fiebre, malestar y dolor
agudos debido a la inflamación del oído medio. Se recetan naturalmente
antitérmicos y potentes antiálgicos, pero es lo primordial el antibiótico que,
destruyendo los gérmenes del lugar, ha de realizar la verdadera curación . No
será necesario mantener seguir luchando contra la fiebre o el intenso dolor, ya
que desparecerán junto con la causa de la enfermedad.
Enfermedades metabólicas.- En ellas también se han producido
grandes éxitos. Si no ocurre total curación, al menos se evitan la mayor parte
de los efectos lesivos. La endocrinología puede mostrar numerosos ejemplos al
respecto. He aquí uno:: Un diabético, de tipo I , en cuyas células pancreáticas
no sefabrica insulina. Aunque no sabemos cómo se ha producido exactamente su
problema si sabemos que es la falta de insulina la que produce todos los
efectos morbosos de su enfermedad. La inyección de una dosis de esta hormona
antes de cada comida soluciona todo la cuestión.. Esta medicina exterior
administrada continuamente no provoca adicción ni acostumbramiento. Siempre
necesitará el mismo diabético la misma dosis en función de la cantidad de calorías
consumidas en las comidas y gastadas por el ejercicio. Este diabético puede
hacer exactamente la misma vida que otro que no lo sea. Su única dependencia es
haber de pincharse insulina.
Enfermedades por traumas.- Ni que decir tiene que el
tratamiento por inmovilización y si
fuera preciso quirúrgico va a hacer innecesaria cualquier terapia crónica.
Tampoco surge adicción medicamentosa
Enfermedades por des-adaptación.- Aunque son un verdadero
cajón de sastre donde metemos todas las enfermedades de causas no conocidas, es
el grupo que crea mayor índice de adicción, ya que siendo fácil comenzar a
yugular sus síntomas con fármacos
selectivos, no es fácil después el prescindir de ellos. Se presenta en todas
ellas el fenómeno de la adicción. Podemos clasificarlas en dos grandes grupos :
Nerviosas y Reumáticas, .Las primeras requieren un amplio gasto de
ansiolíticos, antidepresivos, sedantes, etc. Las segundas fundamentalmente
antidolorosos y antiinflamatorios de modo continuo. Tratar de conseguir que el
paciente no caiga en el consumo crónico sería de por sí el mejor resultado
obtenible, que aún sin curación completa supondría una práctica adaptación a
las circunstancias biológicas y psicológicas de la enfermedad.
Entonces...¿Qué hacer ante una adicción medicamentosa?.-
Sin duda hemos de distinguir dos clases: los tranquilizantes
y los demás.
·En los primeros, dependiendo del grado de adicción menor o
mayor será necesaria la deshabituación
brusca o bien la paulatina, es decir en fases de progresiva y continua
disminución de la misma hasta llegar a su ausencia absoluta..
En los demás
medicamentos se puede hacer además una deshabituación sustitutiva.
Quiero decir que como no se trata de sustancias
demasiado adictivas es posible sustituirlas por otras nuevas de
diferente naturaleza química, que deben también ir disminuyendo en
concentración hasta su extinción. Es cambiar un antidoloroso por otro menos
potente (ej: Tramadol por Paracetamol) o un antiinflamatorio por otro menos
peligroso (Ej: Cortisona por aceclofenaco), en dosis decreciente hasta su
eliminación.
Una vez más aconsejo utilizar al máximo el potencial de
producción de endorfinas propio del Sistema nervioso, practicando ejercicios,
deporte, danza, audiciones de música, actividades de toda clase que absorban el
interés y la ilusión de la persona.
Jonas
Marzo 2011.