LA MAGIA DE LA POESÍA.
Muchas veces me he preguntado porqué una idea en la prosa ,
por valiosa que sea, tiene menos efectividad
que el mismo concepto en poesía.
¿Cómo es posible que este arte tenga esa capacidad única de llegar hasta el
fondo del corazón humano?. No pretendo
destripar la genialidad de un Bécquer o de un Lope de Vega, pero creo de
interés que analicemos en qué bases reales descansan sus grandezas líricas.
Existen tres elementos a valorar en la poesía: una idea
bella, una buena secuencia o ritmo y una
conseguida rima. Todas ellas son
imprescindibles y cuánto más reales queden más valor va a tener la obra final,
mayor será la afectividad conseguida . Y no se trata de cantidad, sino de calidad. Tanto es así
que si además la obra es breve (por ej: un soneto), al igual que un caro perfume, consigue el ser aún más selecta. Una bella idea expresada en
pocas palabras es siempre muy bien recibida. Así nacieron las frases célebres y
los proverbios populares, como un valioso cruce entre verdad y brevedad.
Un desarrollo que marque un ritmo repetitivo ya viene
marcando una belleza. Es la base del latido de nuestro corazón, el primer ruido
de vida que percibieron nuestros oídos embrionarios, y lo es también de los
tambores del tam-tam, la más antigua orquesta
conocida por el hombre. Las frases se miden por sus golpes silábicos que
se repiten o alternan de manera definida. Existe una notable memoria del ritmo
que se instaura en un primer momento y se mantiene a lo largo de toda la
composición. Existe, pues, una armonía
del ritmo, ya que el oído percibe y distingue netamente tanto las secuencias
breves, como las largas de hasta 11 sílabas. Si son mayores se suelen partir en
múltiplos de menor longitud (uno de doce se reparte en dos de seis, uno de
trece en uno de 7 y otro de 6, y así sucesivamente). Aún recitada en la misma frecuencia sonora, ya que la poesía
es canción mono-tónica, el sentido auditivo recuerda siempre perfectamente cada
secuencia individual. De ello saca partido el arte de la "copia" del
sistema Morse; los radiotelegrafistas de
ayer como hoy día los radioaficionados,
dicen que cada letra del alfabeto se identifica rápidamente y sin tratar de
recordarla, como si fuere una pequeña
cantinela conocida. Entre una y otra
secuencia poética es necesaria la existencia de un tiempo de descanso en el que
se saborea la frase, a la vez que el intérprete
respira.
La repetición de estímulos auditivos , así como de
secuencias rítmicas con un resultado anímico es la base del funcionamiento
tanto de la música como de la poesía. Y
es que la rima o repetición de las dos última sílabas de cada frase, al igual
que la posterior y larga nota de cada
secuencia musical, funciona como un eco
de la anterior, como una reactivación
armónica que para no ser demasiado repetitiva, usualmente se va alternando. Es
la rima el mayor obstáculo en la elaboración poética y el sello de su verdadero
valor. Necesita de la memoria de las
palabras, la que es utilizada a fondo en la creación poética, porque los fonemas
se almacenan en nuestro cerebro, bien por sus sílabas de comienzo (memoria
alfabética), o bien por las de su final (memoria de rima). Un buen poeta,
cuando se halla inspirado, sabe encontrar la idea con la secuencia bien ritmada
y sabe descubrir la rima final de forma admirable e inimitable. Nunca podrá la
informática, por muchas bases de datos que quiera utilizar, de vocabularios, de
medidas y bases de rimas, hacer un verso cuyo significado sea siquiera
discretamente hermoso. Es necesario el talento del artista.
La idea expresada se puede agrupar en uno de estos cuatro
temas, de los que pongo un breve
ejemplo:
Lírica satírica o de costumbres.- Generalmente hecha para
caricaturizar a alguien. Puede ser muy ingeniosa.
Francisco de Quevedo
(1580-1645)
A una nariz
Érase un hombre a
una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Era un reloj de sol
mal encarado, 5
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
Érase un espolón de
una galera,
érase una pirámide de Egipto, 10
las doce Tribus de narices era.
Érase un naricísimo
infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.
Estrofa: Soneto
(catorce versos de once sílabas:
dos
cuartetos [o serventesios] y dos tercetos)
Lírica épica.- Canta las vistudes de la patria, la lucha, la
muerte heroica.
Bernardo López García
Fragmento de su oda al Dos de Mayo
¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!...
La virgen con patrio ardor
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y cuando calmado está
grita al hijo que se va:
"¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te vengará!..."
Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!...
Mártires de la lealtad
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la humanidad...
en la tumba descansad,
que el valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero.
Lírica del amor humano.- Amor entre sexos opuestos (la más
crecida en número de obras poéticas), amor a padres o hijos.
Gustavo Adolfo Béquer
Volverán las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas ..., ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas ..., ¡no volverán!
Lírica de amor divino o mística.
Lope de Vega
(1562-1635)
¿Qué tengo yo que mi
amistad procuras?
¿Qué tengo yo que mi
amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno escuras?
¡Oh, cuánto fueron
mis entrañas duras, 5
pues no te abrí! ¡Qué
estraño desvarío
si de mi ingratitud el yelo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el
ángel me decía:
Alma, asómate agora a la ventana, 10
verás con cuánto amor llamar porfía!
¡Y cuántas,
hermosura soberana:
Mañana le abriremos --respondía--,
para lo mismo responder mañana!
Estrofa: Soneto
(catorce versos de once sílabas:
dos
cuartetos [o serventesios] y dos tercetos)
jonás Marzo de 2007