EL FANTASMA DE LA ARTROSIS
Nos sigue a todos a lo largo de la vida. Cuanto más mayor es
la pertsona, mayor es su presencia. Hay quien define la artrosis como una
enfermedad exclusiva de desgaste. Las articulaciones, tejido cartilaginoso bien
diferenciado, presentan una mínima proliferación celular y una mínima
reposición del desgaste originado por el continuo rozamiento de la movilidad.
El resultado es una lesión irrecuperable
en superficies articulares con un daño apreciable y progresivo.
Si bien todo ello es cierto existe otro factor, aún más
importante, que puede lesionar la membrana sinovial articular. Me refiero a la
nefasta acción de la inmunidad, cuando deja de poseer su más importante
cualidad: la especificidad.
El tejido articular, muy rico en mucopolisacáridos y en
mucorpteínas resulta un tejido imán para
muchos anticuerpos.
Existen similitudes entre unos antígenos y otros y por ende
entre unos anticuerpos y otros.Estas similitudes tambien lo son funcionales y
algunos anticuerpos fabricados con una finalidad curativa van a fijarse con una
unión menos fuerte, pero más extensa, en superficies articulares o tendinosas,
provocando diversas patologías que
venimos considerando como artrosis. Pasados los cincuenta años iniciales de
vida, es de apreciar la cantidad de anticuerpos elaborados para curar o evitar
muchas enfermedades, así como la
cantidad de anticuerpos incompletos y alérgicos que van almacenándose en
nuestra sangre. Un órgano diana, como es el articular, lesionado
además por el desgaste natural de los años, no tarda en apreciar la fijación de
otras agresiones pseudoinmunes. Afortunadamente , ya lo dije, se trata de
uniones antígeno anticuerpo débiles y generalmente reversibles. Basta el calor,
la vasodilatación y el ejercicio para que afortunadamente vuelvan a separarse
antígeno y anticuerpos y sean éstos reabsorbidos por la sangre causante del
problema , eso sí :dejando un recuerdo inflamatorio más o menos doloroso.
¿Qué hacer para evitar y tratar la artrosis?
En primer lugar evitar las lesiones articulares debidas al
uso excesivo o al mal uso de una articulación. También en no posos casos
debidas al desuso de las mismas. Es necesario el movimiento, pero debe de ser
el adecuado en frecuencia e intensidad.
En segundo lugar tratar adecuadamente si es posible, las enfermedasdes
auto-inmunes. Ellas son sin duda las causantes de los casos más nefastos y
dolorosos de artrosis degenerativas.
En tercer lugar evitar las enfermedades alérgicas, en
especial el asma y las dermatitis alérgicas, que producen un exuberante aumento
de determinados anticuerpos e inmunoglobulinas E , lo que puede dar lugar a la
agresión artular o tendinosa.
En cuarto lugar el uso del calor directo: baños calientes y
también masajes, que pueden mejorar el
cuadro patológico. También es beneficioso el uso de chorros de agua helada sobre la articulación afectada a tavés de la
vasodilatación secundaria posterior que producen en ella.
En quinto lugar una alimentación variada, sin abuso de
carnes, productoras de un excesivo catabolismo úrico o de un exagerado aporte
de antígenos inespecíficos. Son recomendables bebidas abundantes, y frutas
diuréticas. También es muy interesante el consumo diario de lechuga, muy rica
en látex. Probablemente el látex ejerza una acción depurativa de anticuerpos en
exceso, en su breve paso por la circulación portal, ya que es bien sabida su potencial fijación
in vitro a los mismos (pruebas
diagnósticas con látex).
En sexto lugar mantener el peso corporal adecuado que no
suponga un exceso de trabajo para las grandes articulaciones de la columna,
pelvis o piernas. Muchas artrosis seon debidas exclusivamente al sobrepeso.
En séptimo lugar, nos pondremos en las manos sabias de
especialistas reumatólogos, ya que no es nada conveniente la automedicación.
Hoy día existe un verdadero arsenal farmacéutico de antiinflamatorios,
esteroideos, no esteroideos, en pomadas
o por vía oral, así como de antidolorosos potentes. No recurrir al farmacéutico
que sin conocer ni estudiar tu problema te despachará sin duda lo primero que
se le ocurra.
En octavo lugar recurrir a la cirugía cuando existan
alteraciones morfológicas (artrosis deformantes), que hagan imposible la
función de la movilidad articular. Hoy día se realizan formidables operaciones
con injertos plásticos y metálicos que pueden solucionar el movimiento
articular.