domingo, 29 de diciembre de 2024

ANTIGUO EGIPTO.-

 

EL INESTIMABLE VALOR DE LOS COPTOS.-

 

 

      Los coptos, esos primitivos cristianos que surgieron en Egipto a partir del primer siglo de nuestra era, convertidos al Evangelio predicado por el apóstol Tomás, han rendido un inestimable valor para la egiptología, para el conocimiento histórico de las antiquísimas dinastías egipcias. ¿Cómo ha sido eso?.. Pues porque aquellos verdaderos egipcios, sucesores reales de lo arcaicos, conservaron su propia lengua, es decir el demótico.  Pese a las numerosas vicisitudes y culturas por las que atravesaron,  el antiguo pueblo egipcio supo conservar su idioma a través de civilizaciones poderosas como la persa, la griega, la romana y por último la islámica.. La fe cristiana no les cambió tampoco su identidad, sino que, respetando su lengua  les dio una mayor personalidad  religiosa que han sabido mantener a lo largo de los siglos hasta la actualidad. Fue gracias a la persistencia de un léxico copto por lo que Champolion pudo llegar a descifrar los primeros jeroglíficos egipcios. Sabemos que existieron dos documentos  que involucraban los tres idiomas del Egipto de la última dinastía faraónica de  los Ptolomeos, que  persistieron esculpidos sobre la piedra a lo largo de la historia. Fueron la la Piedra de la Roseta, fragmento hallada en una excavaciones en el Norte de Egipto, con abundantes fonemas en demótico, griego  y jeroglifico (por fortuna tres versiones idénticas de la misma comunicación de hegemonía para todo el país de uno de los últimos faraones ptolomeicos) y  por otro lado una breve inscripción en un obelisco hallado en Philas, al Sur del mismo, que mencionaba a la reina Cleopatra, con las dos últimas lenguas mencionadas.

       Tanto uno como otro fueron estudiados a fondo por el genial Champolion que tuvo la feliz intuición de desembarazarse, al menos temporalmente, de la  tentación de buscar el sugerente significado  pictográfico y buscar una conexión da cada dibujo con una  sílaba concreta . Acudió intuitivamente el ilustre investigador, allá en París, a diversas capillas cristianas coptas, donde pudo aprender  la pronunciación y significado de sus palabras derivadas del antiguo egipcio popular o demótico. Las trasladó pacientemente al conjunto de  fonemas repetidos de manera idéntica en los tres textos y pudo ir realizando el primer diccionario del antiguo lenguaje jeroglífico egipcio.   Hemos de agradecérselo mucho a la noble  Francia por su universalidad y  su capacidad de albergue de todas las culturas que hicieron posible dicha  empresa a su ilustre filólogo.  Gracias al cristianismo copto y sus capillas extendidas a lo largo de París, a  Champolion y a sus numerosos discípulos. Así  se fue conociendo, en la lectura de los numerosos jeroglíficos perpetuados en la piedra, la historia, la cultura y los nombres de tantos faraones que incluidos en corchetes dan fe de sus obras, de sus guerras y de sus costumbres. Sabemos que el nombre de Ramsés II  o de Tutmosis I sonaban así en su propia época, sabemos de Akenatón, el llamado rey hereje, sabemos de las batallas entre el alto y bajo egipcio, de sus diferentes coronas, de las batallas entre diversas ciudades del Nilo ,  de la guerras entre el imperio egipcio y el hitita, sabemos de sus dioses y de sus creencias,  incluso  quiénes mandaron construir las legendarias pirámides. En resumen, gracias a Champolión

ón y a los coptos podemos saber la historia completa de tantísimas dinastías a lo largo de tres mil años antes de Cristo. El más largo imperio conocido en la humanidad.


     Portada de Edfu. Fotografía tomada por el autor al amanecer, cuando la avalancha turística no ha aparecido.

El escándalo de Edfu y de Philas.-

     Son  Edfu y Philas algunos de los más maravillosos enclaves arqueológicos que se puede encontrar en el ancho mundo. Su monumentales portadas con un estilo único, por sus templos interiores, por sus columnas y techos bien decorados, por sus bajorrelieves de paredes de dioses y faraones del antiguo Egipto. Es en estas andaduras donde aparecen ciertos actos que ahora llamaríamos vandálicos o de destrucción. Cuando pasé por allí, junto a tanta manifestación artística,  observé dibujos concienzudamente picados y desfigurados.  Le pregunté al guía, un buen cairota que nos acompañaba, de quién hizo esa barbaridad y porqué. Él  me contestó: "Fueron los antiguos cristianos que no toleraban ni el desnudo, ni la idolatría". Me quedé meditando estas palabras. Sin embargo observé que la profanación artística no era total, afectaba a unos personajes sí  pero no a otros, y no abarcaba sólo a zonas pudorosas, sino también a las piernas, brazos,  tronco y fundamentalmente la cara, no así a los vestidos, símbolos divinos  o coronas. Sabía que los actos vandálicos nunca son tan organizados, tan orientados selectivamente a unos seres muy  concretos, tan concienzudamente realizados.  Así perduró en mí dicha impresión iconoclasta hasta que tuve ocasión de observar el mismo fenómeno, a escala mucho más reducida, pero con la misma técnica mutilante muy selectiva nada menos que en El Amarna, la ciudad perdida que quiso hacer capital de Egipto el faraón Akenatón IV, llamado el hereje, el que quiso sustituir la religión politeísta tebana alrededor de el Dios Amón por una con un sólo ser adorable: Atón. Es en la efigie grabada de este aborrecido faraón y dentro de los cartuchos que le nombran, allá en las ruinas de la desaparecida  ciudad, donde vuelve a surgir esta sombra persecutoria: la de picar minuciosamente el interior de la silueta de un  faraón, de un dios o de sus simples nombres. ¿Acaso allá, a la vieja ciudad de de Tell El Amarna, a aquellas paupérrimas ruinas semienterradas acudían los cristianos a escandalizarse del desnudo? ¿Acaso iban a repudiar el monoteísmo de Akenatón, el culto a un sólo Dios omnipotente?. Más bien no. Más bien ahora considero que unas y otras violaciones del sentido histórico y artístico, las de Edfú, las de Philas y esta muestra de Tell El Amarna,  no fueron debidos a los primitivos cristianos, sino que fueron el fruto de una guerra sorda entre unos y otros seguidores de los diversos dioses del antiguo Egipto, de la guerra entre diversas  ciudades y regiones con sus dioses específicos, de la que hablaremos más adelante. Ellos consideraban que el alma después de la muerte necesitaba reencarnarse y eso se debía de  hacer  en el antiguo cuerpo momificado, como también en sus estatuas, en sus dibujos o hasta en sus nombres esculpidos. De ahí ese interés minucioso de no dejar el más leve resquicio a la reencarnación del odiado enemigo mediante una destrucción minuciosa y específica, tal como la atribuida injustamente contra los cristianos coptos. Es cierto que estos a veces utilizaron los antiguos templos egipcios como iglesias, pero lo hicieron con un mínima transformación, agregando algunos símbolos propios pero respetando siempre  las manifestaciones artísticas anteriores. No es pues de recibo que teniendo tanto tiempo para destruir se dedicasen los coptos a estropear selectivamente tan sólo ciertos cuerpos o ciertos dioses sin tocar otros. Nunca he conocido , repito, una labor destructiva de picado con cincel tan meticulosa y ordenada, cuando hubieran bastado unos pocos fuertes martillazos para destrozar rápidamente  todos los bajo-relieves y representaciones.



Templo de Edfu.- Mutilación destructiva, minuciosa  y selectiva de cuerpos y caras de algunos dioses o faraones, no así de sus símbolos, trajes y la mayoría de las  inscripciones jeroglíficas.



Entrada del templo de Philas.- Se aprecia la destrucción muy minuciosa y localizada de la imagen de Isis y del faraón, pero no de las imágenes presentes de Hathor ni de  de Horus.


Segundo muro del templo de  Filas. Se repite  curiosamente la misma destrucción específica en el  primer muro: la  del cuerpo del faraón y el de  Isis, respetándose nuevamente el de la diosa Hathor y el de Horus. ¿Es que acaso estos mencionados dioses ya no eran considerados objeto de idolatría  por los antiguos cristianos...? La teoría de la autoría cristiana de tamaños actos vandálicos  pierde consistencia.


Destrucción meticulosa de los cartuchos con imágenes o símbolos de Akenaton IV en la ciudad desaparecida de Tell El Amarna.

CONCLUSIONES.-

Repito nuevamente que para mí cobra valor la autoría de estas censuras vandálicas por parte de grupos religiosos locales de determinados sacerdotes cantonales o de determinados jefes de ciudades. Para el antiguo Egipto el alma era algo que había de residir en su etapa inmortal en algún ser (faraón, animal, estatua o inscripción). De esta manera se explica que algunos pensaran que eliminada la inscripción o imagen de un enemigo, sea humano o divino, se le destruía para siempre. De ahí el ensañamiento con cartuchos, caras o símbolos, destruyéndolos pacientemente a finos golpes de cincel o bien enterrándolos o emparedándolos. Hoy día se descubren, para nuestro gozo arqueológico,  numerosas estatuas ocultas bajo tierra o en el interior de construcciones o cimientos.

Ramsés II se inmortalizó en nada menos que en cuatro macro-estatuas de Abu Simbel, por si alguna de ellas era derribada por un terremoto, como ocurrió realmente, y en la mayoría de los templos y palacios egipcios, a los que borró las huellas de los cartuchos de muchos de sus verdaderos constructores para esculpir su firma y perpetuar eternamente su fama e imagen.

El proceso de momificación, que llegó a ser verdaderamente popular, intentaba análogamente la eternidad del alma en la imagen conservada en unos restos humanos tratados adecuadamente. Los ladrones de tumbas no solamente le robaban el oro y las joyas  al muerto, le robaban la inmortalidad. Por eso las tumbas se escondían lo más posible

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Los coptos en la actualidad.-


Fachada exterior del templo copto de Aswan.


 Interior de la misma Iglesia  Copta. (foto del autor, terminada la misa en un día festivo.)

Grande y ejemplar es la presencia hoy de la religión copta en Egipto. Rodeada por todos los lados por otra religión de carácter dominante en todos los sentidos, ha podido, sin embargo, sobrevivir y  persistir a lo largo de 21 siglos manteniendo íntegra su doctrina y sus costumbres..

Sea mi más sentida enhorabuena para este ejemplar pueblo copto, tan egipcio como cristiano. Porque mantiene, pese a quien pese, su cultura, su lengua copta (sucesora de la demótica) y su escritura griega. Porque ellos son el verdadero puente entre el Egipto de las antiguas dinastías y el moderno del turismo y de  la presa de Aswan  .. Honor  para este pueblo, gloria del verdadero  Egipto.

Recomiendo al lector la visita al barrio copto de El Cairo. De no poder realizarla aconsejo la entrada en las siguientes webs sobre el valor de la religión copta:

www.erain.es/departamentos/Religion/subpag/bach/ecum2.htm

www.egipto.com/cgibin/forum2004/showthread.php?t=4949

www.portalmundos.com/mundoegiptologia/religion/loscoptos.htm

news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_4915000/4915204.stm

antesdelfin.com/foro/showthread.php?t=17969

 

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CIUDADES Y DIOSES.-

El río Nilo crea fertilidad en todo su trayecto. Así se comprende que en su largo curso  floreciesen innumerables pueblos y ciudades que , aparte del agua necesaria para sus regadíos, encontraron en río de tanto caudal la mejor vía de comunicación con el exterior y de aprovisionamiento de cualquier clase de material. A estos pueblos recién creados le resultaba fácil incorporar  por vía fluvial las grandes piedras necesarias para el levantamiento de templos, palacios y casas.  Durante tres milenios vinieron creciendo y definiendo sus peculiaridades, entre las que destacaba sus creencias específicas, es decir sus diose locales. Unas y otras ciudades se fueron uniendo, integrando el Bajo Nilo, el Nilo medio y el Alto Nilo. Resultaron fructíferos los intentos de unificación de todas ellas bajo un sólo imperio, cosa que consiguió por vez primera el rey  Napser (2800 A de C). Hubo que unificar todas las creencias y todos los dioses, que pasaron a formar parte de una tradición unificada, aunque  con algunas supremacías  sujetas a discordia: Por esta razón a veces los dioses también eran condenados, como los reyes al silencio de la historia o al desconocimiento, como en otro capítulo mencionábamos hablando de las destrucciones específicas en bajo-relieves divinos de algunos templos, como Edfu o Philas. Por otro lado el máximo mandatario no tardó en asimilar la personalidad divina como Faraón o "hijo de los dioses". Así , desfilando más de treinta dinastías, absorbiendo invasiones de todos los pueblos vecinos: etíopes, libios, hicsos, asirios, persas, griegos y por último romanos, es como se define la cultura egipcia. En ella perdura inmutable el culto a los dioses locales y generales con sus representaciones zoomórficas, así como el culto al faraón, a quien se representa siempre, a lo largo de tres milenios, con el cuerpo de frente y las piernas laterales en actitud de avance.

Pese a tantas invasiones no se pierde el lenguaje, sino que se conserva en sus dos clases: popular o demótico y culto o jeroglífico. Desde que se pudo, gracias a la genialidad de Champolión, con la colaboración de los coptos que conservaban su lengua primitiva, el descifrar la lengua jeroglífica y se ha abierto al conocimiento mundial la historia de tales dinastías, de tantos faraones y de tantos hechos ocurridos.

A continuación expongo una serie de los más célebres lugares y dioses, que irán componiendo a lo largo de la historia de Egipto su teología y su tradición..

Amón.-Dios tebano, el padre de los demás dioses. El Dios oculto o invisible, dios de los vientos. Se simboliza en Tebas como un carnero dotado de grandes cuernos. Forma triada con su esposa la diosa Mut y con su hijo Jonsu.


Anubis .- Deidad representada en forma de chacal.- Protector de los muertos. Pero también verdugo de los fallecidos que tras su juicio, hecha  la pesada de sus almas, era éstas encontradas inferiores a una pluma.

Apys.- el dios toro, símbolo de la fuerza.

Aton.- Dios único proclamado por Amenothep IV, quien se hizo llamar Akenaton IV, cuyo culto excluía a todos los demás. Se simbolizaba como un sol rodeado de rayos en cuyos múltiples extremos se veían manecillas creadoras. Fue totalmente destruido en imagen, símbolos y rituales religiosos por los sacerdotes de Amón de Tebas.

Hapy.- Divinidad representada por un hombre con cabeza de mono. Pretende representar la virtud de la habilidad que diferencia al simio del resto de especies animales.

Hathor.- Divinidad tebana. Se representa como una mujer con cuernos de vaca y un disco solar intermedio. Diosa del amor, del erotismo, de la música y las fiestas. En Edfu era la esposa de Horus con quien tuvo un hijo: Harsomtus. En Kom Ombo era la esposa de Solbek.


Horus.- Hijo y vengador de Osiris. Divinidad de Edfu. . Se representa en forma de halcón o de hombre con cabeza de halcón y rabo de toro. En la imagen superior, Horus-Ra, se le supone recibiendo ofrendas, papiros y comestibles de una mujer a la que devuelve de su disco solar bendiciones de calor y de vida.

Isis.- Divinidad de Abidos. Madre de Horus, hermana y esposa de Osiris. Forma con ellos  triada de dioses. Se representa como una mujer muy ceñida con un trono en la cabeza, o bien con cuernos de vaca y sol, como Hathor.

Khepri.- Junto con Ra, Dios transmisor de la vida. Se representa como un escarabajo pelotero, de quien se creía procedía ese don, pues se había visto cómo modelaba pelotitas mezclando trocitos de heces del ganado, con sus huevecillos y tierra, para rodarlas luego al desierto y enterrarlas allí. Al germinar tras unos días como hierbas verdes o tallos, les parecía a los antiguos egipcios la demostración de la divina Creación de vida vegetal y animal sobre la muerte que representa el árido desierto. No sabían ellos que dichas bolitas arrastraban además de huevecillos del escarabajo, pequeñísimas semillas de plantas que estaban esparcidas en la tierra usada.

Montu .- Dios principal de Hermontis. Allí como dios secundario aparece Amon que le sustituirá por completo.

Mut.- Esposa de Amon. Se representa como un buitre.

Nechbet. La misma versión anterior pero del alto Nilo. Protector de los  muertos, aparece en las máscaras de las momias de faraones.

  

Osiris, dios agrícola, siempre representado con la piel verde y símbolo de la Resurrección de las  plantas, de los animales y de los hombres.

Osiris.- Hijo de Nut y de Geb. Procede de Busiris  y de Abydos. Es considerado como la renovación de las cosechas, dios agrario, por lo que se le representa con la faz de color verde. También es  símbolo de  la resurrección de cada persona..

Ptah .- Deidad de Menfis, considerada el cuerpo de Amon

Ra.- Natural de Heliópolis y de Memfis. Considerada la cara de Amón. Divinidad solar de quien procede la vida. Se representa como un sol sostenido por Khepri. o un círculo radiado sostenido verticalmente por un escarabajo. Luego se asociará a Amón con Ra y con Path, como triada.

Sebek. Dios de  Kom Ombo.- Se representa en forma de hombre con cabeza de cocodrilo.

Seth, Dios de Avaris, después de Tanis y Onibis. Es el dios del desierto. Considerado después un dios caótico al ser la encarnación del mal. Asesina a su hermano Osiris mediante un engaño. Lo despedaza y lo reparte por todo Egipto. Se representa como hombre con cabeza de asno o de cerdo.

Thot. Dios titular de Hermópolis. Se representa como un hombre con cabeza de ave ibis. o con cabeza de rinocéfalo en otras ocasiones.


Toeris. Divinidad protectora de las parturientas. Se representa en forma de hipopótamo preñado.

Uadyet.- Diosa de Buto simbolizada como un áspid. Aparece en la corona de los faraones como diosa protectora. Diosa de la tierra.

Otras triadas de dioses.- También destaca la de Heliópolis integrada por Shut y Tefnut con su hijo Geb.

 

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LAS LEYENDAS DE LOS DIOSES DE EGIPTO

 

Toda esa cantidad de dioses locales expuesta antes, tomó forma en  una muy  extensa  mitología, escrita en lenguaje jeroglífico en numerosas paredes y columnas de  templos por los sabios sacerdotes que daban al pueblo una historia que pudiese explicar la creación de todo lo visible. Entre todas ellas  destacan por su importancia:

La leyenda heliocéntrica.

En Heliópolis, ciudad del sol, apareció desde tiempo antiquísimo la leyenda de un Dios primitivo, nacido de Nun, el caos, el agua de la gran charca. Ese dios se llamó Atum y se identificó con el poder creador representado en el calor solar.


Proceso de la creación de la tierra y del cielo.

Atum creó el aire y el vacío: Shu y Tefnet. De ellos nacieron la tierra y el cielo: Geb y Nut, íntimamente unidos y colocados horizontales hasta que se interpuso entre los dos  el aire, Shu. Geb quiere apartarlo, pero sus movimientos aislados son terremotos que tan sólo engendran montañas y valles. Nut ha formado mientras la bóveda estrellada. En el horizonte se une con la tierra engendrando otras dos parejas: Osiris (el Nilo) e Isis (la tierra fecundada por el agua) y también Seth (el desierto) y Nepthys ( la tierra seca.).  Atum y estas dos parejas forman la llamada gran Eneida heliopolitana de la que se formarán el resto de los dioses y seres. También crea Atum como hijos suyos a  la Sabiduría, que luego será la diosa de la justicia Maat y a la Palabra o Corazón, que más tarde se encarnará en el dios Horus, hijo de Osiris e Isis. Se representa a Atum de tres maneras: en la mañana como un escarabajo pelotero (Kheperer) , al mediodía como Ra (como astro ra-diante) y al atardecer como Atum ("tm" es raíz de traducción  equivalente a "ya no ser"). Este dios representa también las tres etapas de la vida humana: infancia, madurez, senectud. Como dios, Ra, tendrá conflictos con Isis que le manda una serpiente venenosa que le muerde (Apofis). Tendrá también guerra con los hombres contra los cuales se valdrá de una alianza con la diosa del caos Nun que le aconsejará les enfrente "su ojo divino", engendrado en forma de diosa Hathor, por sobrenombre Sekhmet, la poderosa con cabeza de leona que aniquilará en su venganza a tantos hombres que Ra habrá de detenerla fabricando 7000 barricas de cerveza mezclada con zumo de granada, lo que la diosa bebió creyendo que era sangre, quedando embriagada y cesando en su matanza. Ra, ya amargado por tantas vicisitudes, renuncia al gobierno y coloca en él a su hijo Shu, el aire,  retirándose al cielo. El nuevo gobernante  vuelve a tener contratiempos con los hijos de la serpiente Apofis, enfermó y también se retiró para descansar al firmamento. Le sucede Geb, la tierra, que igualmente conoce las amarguras del poder, y luego Osiris, cuyo reinado bienhechor acaba con su trágica muerte a manos de su hermano Seth.  Luego reina Horus, su vengador, hijo de Isis, fundador de la serie dinástica que llegará a fundirse con las dinastías faraónicas de Egipto. Por ahí, como encarnación de dicho Ser,  entra la divinidad en los humanos monarcas del Nilo.

 

 

 

 

 

 

 

El Culto a Osiris.-


Osiris, dios local de Busiris es la base de un arraigo popular que implica de una u otra forma a todos los mortales, tanto al faraón como al pueblo llano. Es en el culto a este Dios egipcio donde se pone literalmente la carne en el asador en el asunto de la comprensión  ideológica de los rituales funerarios del pueblo egipcio, tan bien conocidos por todos.

Es necesario saber que este dios fue muerto por su hermano Seth. Los legendarios hechos son como siguen:

Seth, envidioso del éxito de los trabajos y resultados de Osiris decide librarse de él. Para ello le invita a un juego, en presencia de otros 72 maléficos  personajes, en el que Osiris debe de introducirse  en un cofre. Acepta éste ingenuamente, es cerrado bruscamente dicho baúl y arrojado al Nilo donde muere por ahogamiento. El ataúd semi-flotante es arrastrado por la corriente del Nilo, atraviesa su desembocadura, cruza el mar y va a encallar en la costa de un pueblo sirio llamado Byblos. Mientras tanto la esposa de Osiris, Isis, lo busca desesperadamente y por sus virtudes mágicas lo acaba descubriendo, recobrando y transportando nuevamente a Egipto, para tratar de devolverle la vida. El malvado Seth, vuelve a apoderarse del cadáver, lo corta en pedazos que va arrojando por diversas partes del río. La fiel y constante Isis vuelve a recobrar todos los fragmentos de su marido desperdigados, a excepción de los genitales que fueron devorados por un pez. Une todos los trozos y los sujeta fuertemente con vendajes. Abre su boca para que respire, su nariz para que huela y sus ojos y oídos para ver y oír. Pone nuevamente todo su arte mágico hasta darle nuevamente la vida. Aún sin órganos sexuales consigue con sus artes  de él la simiente que la hará concebir un hijo: Horus. Éste será el vengador de su padre, luchará y vencerá con Seth en varias ocasiones reduciéndolo a prisión. Seth una falsa inocencia, pero a continuación es juzgado por Toth, dios de la prudencia y sabiduría, y bajo la inspiración de Maat, diosa de la justicia, es, acto seguido, condenado y reducido en prisión definitiva para siempre.

La semilla de inmortalidad que todos tenemos impresa desde lo más profundo de nuestro ser, aboca en el pueblo egipcio a través de estos relatos que a todos conmueven. Ellos descubren que el alma inmortal "Ka" o "Ba", privada del cuerpo vivo "ket" necesita un lugar donde volver a residir durante la eternidad: el "zet". El cuerpo fajado de Osiris puede ser lo adecuado, al igual que sus estatuas, sus imágenes, sus símbolos  o incluso su nombre jeroglífico esculpido. Ahora comprendemos la obsesión por la momificación absoluta, para encontrar un lugar de reposo inaccesible que tan sólo daba el interior de una mastaba, de una pirámide o más tarde, vista la inseguridad de estas, el de una tumba perdida, en el valle de los reyes. Ahora comprendemos el verdadero ensañamiento que hubo con imágenes y símbolos  de faraones odiados, como la reina Hapsetsuth, o el insigne Akenatón, que son buenos ejemplos de ello, o con aquellos dioses que pudieron darles albergue final. (ver los destrozos artísticos de Edfú, de Fhilas y sobre todo de Tell el Amarna.). Ahora comprendemos que el gran Ramses II  no se conformase en Abu Simbel con una sola estatua gigante, sino que se hace tallar 4 idénticas por si algún terremoto pude destrozar alguna de ellas, como así ocurrió. Ahora comprendemos la megalomanía de estos faraones que mandaron perpetuar sus imágenes y símbolos  pétreos a lo largo de los miles de kilómetros que abarca el curso del Nilo.


Momia en la que se aprecian sujetos por las fajas algunas  peticiones escritas en el libro de los muertos.

El pueblo llano también desea ser inmortal y poco a poco su derecho se va haciendo accesible: Después del imperio antiguo se produce la primera "socialización" de un bien espiritual que antes sólo era accesible al más poderoso y sus amigos "imakhu" . Van surgiendo procesos de momificación al alcance de los humildes a precios reducidos, variadas tarifas, para las que nunca se ponen reparos. Aparece la idea de un juicio posterior a la muerte, donde se "pesa" la maldad que, como Seth, todos negamos en nosotros mismos. Los defectos  no deben pesar más que una pluma del ave Ibys. La balanza es utilizada por Anubis, el dios chacal,  en presencia del dios  de la sabiduría Thot. Todo ello se expresa muy claramente en un libro que todas los egipcios devotos debían de poseer: el libro de los muertos. Es un libro para depositar junto a la momia del difunto como salvoconducto, como certificado de buena conducta personalizado de la vida de cada cual. Costoso trabajo hecho mediante un importante  pago a unos sacerdotes  que en un  largo papiro, con bellos dibujos y jeroglíficos hablan del pasado y presente del difunto, incluyendo sus virtudes, la ausencia de faltas e incluso sus actos de arrepentimiento o hasta sus peticiones de piedad. Si el fallo es de inclinar la balanza por el peso del mal, allí aparece el dios lobo, el devorador de hombres,  que dará una rápida y justa respuesta. Si el resultado es de inocencia, allí aparecerá el entrañable dios agrícola Osiris para resucitar a esa persona, para conducirla a los jardines del edén, el de la vida verde que renace de cada grano que ha sabido  morir .


El juicio individual representado en el libro de los muertos.


En las tumbas de personas del pueblo aparecen inscripciones alusivas al viaje en barca hasta el Edén.

Categorías de unos u otros dioses.

No todos los dioses eran iguales para los egipcios. Ya vimos como según la teoría helipolitana todos proceden de uno inicial: Atum, llamado Ra o llamado Kephris, e identificado con el disco solar, fuente de luz y de vida. Los demás dioses vienen a ser algo así como "santos" de aplicaciones muy específicas y variadas importancias. Hay un dios o diosa para cada actividad, relacionada de alguna forma con la fisonomía de la cabeza animal en el que se la integra. La habilidad del mono, la astucia del cocodrilo, la carnal fertilidad del hipopótamo, la rapidez de movimientos del halcón serían ejemplos de ello. Según la trascendencia de los hechos se agranda el valor de un dios concreto y se le asocia con el Gran dios Ra. Así nacen Sebek-Ra, Amon-Ra, Horus-Ra, etc. 

El culto a Amon.-

Aparece en Tebas como imágen local representada como un ser con cabeza de carnero y dos plumas, signos de su divinidad. Es durante la época de la expulsión de los faraones orientales "hicsos", y se atribuye a la ayuda de este dios local el triunfo de la nueva dinastía de los Amenofhis (Amon conmigo). El dios se casa con la diosa Hathor , mujer con cabeza u orejas de vaca y tienen un hijo: Khonsú, joven apuesto de apariencia únicamente humana, dios creativo y exorcista. Surge a la vez un poderoso "estatus" sacerdotal, de modo que el faraón deja de ser la máxima autoridad religiosa y se halla supeditado a los criterios de aquella nueva iglesia tebana. Los sacerdotes de Amón llegan a poseer el tercio de la riqueza de todo Egipto. Comienzan las tensiones entre el poder real y sacerdotal con la reina Hapsetshut, que durante su fructífera regencia se enfrenta por primera vez en la historia con el machismo institucional, que llega al mayor grado de mutua agresividad con la aparición de Amenophis IV que se hará llamar Akenatón. A la par se van levantando los más soberbios templos de la antigüedad que aún semidestruídos perduran hoy: Luxor y Karnak.

Akenaton.-

Ha aparecido la figura de un faraón flósofo que no habrá de permitir el culto más que a un sólo Dios. Se trata de Amenophis IV (seguidor de Amón) que sería llamado el rey hereje al cambiarse su nominación por la de Akenatón (la gloria de Atón). Se siente inspirado por el dios único y se enfrenta a la clase sacerdotal de Amón, destruyendo sus imágenes y trasladando la capital desde Tebas a un nuevo lugar donde ese dios le comunica haber comenzado la creación del mundo: Tell el Amarna. Allí en un tiempo record de dos años levanta una soberana ciudad con elementos de piedra caliza más pequeños y transportables (inventa  el "prefabricado" en la construcción). Reina allí durante unos 20 años de soberanía algo despótica, según glosan los  pocos grabados que perduran, en los que se ve a sus sirvientes en actitud demasiado reverente hacia él. Compuso un bello "himno al sol" en el que narra muy bellamente las excelencias creadoras  de ese dios descubierto sin parangón, dios que él hace representar como un disco solar del que salen múltiples radiaciones que terminan en manecillas creadoras. Así se puede contemplar en una de las pocas imágenes no destruidas halladas en la tumba de su joven nieto Tutankamón, en el valle de los reyes, y descubierta por el arqueólogo Carter.

El poder a Akenatón se le va de las manos, pues los sacerdotes de Amón organizan una rebelión que acaba con su hegemonía y lo relega al más absoluto olvido. Su ciudad queda pronto prácticamente destruida y perdida en el amplio desierto que rodea al Nilo. Egipto vuelve íntegramente al culto de multi-dioses, capitaneado por el clero de Amón.



l dios Thot con cabeza de rinocéfalo y la diosa de la fertilidad con figura de hipótamo . Debajo el dios Apys en forma de toro.

 


Decadencia religiosa.-

En un culto tan farragoso de dioses animales no tarda en ir apareciendo una adoración exagerada a estos seres y sus más variadas supersticiones. Ya no se adora al Dios Sebek encarnado en un cocodrilo, ahora se adora y protege a todos los cocodrilos. Igual ocurre con los hipopótamos, las vacas, los toros y los gatos. Los griegos posteriormente habrán de criticar tamañas desviaciones mantenidas incluso contra el valor de cualquier vida humana. La muerte de cualquiera de estos animales era castigada con la muerte del hombre causante. Los ritos funerarios dan lugar a la aparición de numerosos actos de conjuros, que van desviando la atención religiosa de los sacerdotes a los magos. Se va perdiendo el sentido auténtico religioso del antiguo Egipto. Es así como después de tres mil años, primero Grecia, levantando algunos templos como los de Philas, y luego Roma han asimilado, transformado y después destruido todas estas creencias.

Conclusiones.-

A lo largo y ancho de la religiosidad de Egipto, la más devota y profunda de la antigüedad, según diría el griego Herodoto, se pueden aislar algunos hechos sorprendentes, verdades esenciales que surgen del fondo aparentemente primitivo de la conciencia popular. Estas verdades trascendentes son: 

1.- Muerte y  juicio particular del bien y del mal. Lo relata detalladamente el libro de los muertos. Demuestra la existencia de una conciencia que no solamente durante la vida premia y castiga. Existencia de un paraíso al que viajar tras la muerte, en la barca sagrada, donde gozar de las delicias de un maravilloso jardín del que sería representado como  una especie de árbol o abeto de 4 ramas horizontales dibujado frecuentemente como símbolo de Osiris, dios de los muertos.

2.-  Inmortalidad y Resurrección.- Representadas en la ideología egipcia por el "Ka" , el alma imperecedra y por la promesa de  la  resurrección de Osiris. La existencia del alma humana y su inmortalidad pasaría más tarde la prueba de la filosofía griega en sus más altas cotas representadas por  Sócrates, Platón y Aristóteles.

3.-  Existencia de un sólo Dios, creador de todo y de todos. Aunque se sobre-lee en la doctrina heliocéntrica con Atúm  es con el testimonio claro  y valiente de Akenatón, donde alcanza su punto más alto. Atón, único Dios creador, que es simbolizado en un disco solar con numerosos brazos y manos. Quizás hubiera sido este faraón, llamado "el hereje", inspirado  por el monoteísmo israelita que pudo reflejar el sometido  pueblo  hebreo, liberado después por  Moisés, todo ello probablemente  durante la  época de los faraones hicsos,  inmediatamente anteriores a la propia dinastía de  Amenophis IV.

Mas que verdaderos descubrimientos de verdades por la religión egipcia, se trata de haber sabido ésta hacer auténtica lectura de lo que  que todo ser humano lleva grabado en el fondo de su corazón. No en vano era este órgano, el corazón, para aquellos egipcios, la única víscera respetada y dejada intacta bajo los vendajes en el religioso proceso de momificación para la eternidad. Las demás vísceras eran guardadas en vasos "canopes", pero el corazón no, él quedaba en el centro de la momia como su parte más noble e inmortal.

 

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Gebel El-Silsila

Un pequeño descubrimiento.-

 


Pastos a lo largo del Nilo. Detrás el palmeral y el desierto con su mole de arena.

Viajando desde Confú hacia Kom Ombo, el panorama visto desde el barco es inigualable. Yo, en pié apoyado en la barandilla de la cubierta del barco contemplaba cómo iban desfilando  ante mí, pueblos , casas, campos de cultivo, islotes, aves acuáticas, vacas, caballos, asnos y camellos  paciendo en verdes praderas y forestas impenetrables de altas palmeras.


Los extensos palmerales




                                                                  Diversas escenas de pesca fluvial

También el río andaba repleto de visitantes: otros barcos que nos cruzábamos, falucas y botes  con pescadores nativos bien enfangados en su labor. Mientras, la tripulación cercana a mí se concentraba descansando en cómodas tumbonas al sol o a la sombra o bañándose en una transparente piscina de abordo, de la que podíamos también disfrutar, o bien practicando ejercicio en aparatos bien de marcha o bien de  movimientos. Mi cámara fotográfica no daba a basto con tantos disparos.

 


            Antiguas canteras de extracción de piedra  para transportar por el río a los templos de Karnak y otros.

 Captó mi atención la presencia en la orilla occidental de abundantes zonas de roca excavada, canteras de piedra, de las que sin duda procedía la mayor parte del material utilizado en la construcción de los grandes templos egipcios.


                Speos real de Horembeb


             Capilla anexa al Speos (se aprecian los efectos destructivos del agua y algunos terremotos, así como de los                      picos de los buscadores de tesoros)

Entre las numerosas fotos capté algo así como un mausoleo en el que se distinguían figuras esculpidas sobre la misma piedra y también, río abajo, algo así como un  pequeño templo con sus columnas en  portada, todo ello también  excavado en la dura roca.  Me felicité a mí mismo por estos pequeños descubrimientos que quedaron sólidamente en mi cámara y vagamente en mi memoria, hasta que meses después, ojeando un libro de egiptología descubrí un grabado a tinta china  realizado por un viajero danés en el siglo XVIII  con la misma capilla.


                          La misma capilla dibujada y publicada en 1755 por F.I.Norden (Copenhague).- de su  viaje a Egipto

                                     

Busqué entonces en el mapa de mayor detalle el punto aproximado que le correspondía en la orilla del Nilo y allí existía una pequeña localidad: "Gebel el Silsila". Después de mi humilde redescubrimiento busqué en internet todo lo referente a este punto con el resultado que a continuación expongo.

 

Significado de Gebel el-Silsila.-

La traducción de estos vocablos, que denominan a este pueblo es la de : "Roca de la cadena". Al parecer algunos faraones colocaron en esta zona del Nilo, que es su trayecto más estrecho y profundo, sin ramos ni derivaciones, una larga cadena de bronce que pasando de una orilla a la otra podía impedir el paso por el río de cualquier embarcación, quedando bajo control absoluto el tránsito fluvial del Nilo medio al Nilo alto, y sobre todo regulando la explotación de las valiosas piedras necesarias para la construcción de templos, palacios y casas. Todos a pagar tasas por pasar, un buen negocio para la administración de Hacienda de entonces.  Efectivamente, en algún lugar de la cercana cantera se aprecia un grueso agujero donde se pudo engarzar dicha cadena. Es actualmente utilizado este boquete  para el atraque de embarcaciones, cosa conveniente ya que esta zona estrecha del río es la de curso más rápido y turbulento. El mausoleo que ví y que fotografié allí se denomina "Speos real". Al parecer fué construído por Horemheb, aquel primer ministro, uno de los dos  amantes de la famosa reina Hap-shet-shut, y lo construyó con la intención de poder descansar allí eternamente tras su muerte. En su interior existen inscripciones en jeroglífico y en demótico o copto antiguo, así como los restos de imágenes o grabados de dioses como Ptah, Sehkmet, Amón, Muth, Khonsu y Thoth, que se pueden ver con atención como pequeñas estatuas en la portada expuesta.. En otra capilla cercana esculpida en roca, ya  más próxima a la propia orilla, también se encuentran interiormente algunas estatuas  de las que el rostro está destruido, no así la cintura, brazos o  piernas. Otra vez, como en Edfu , en Philas o en Tell-el Amarna,  atacó la fiebre  destructora de la supuesta inmortalidad de las figuras representadas, sean faraones, ministros, reinas o acaso dioses de otras localidades.

Acceso a estas antigüedades.-

Hoy día no es posible el acceso turístico a Gebel el-Silsila, dada su poca importancia comparada con el resto de monumentos de interés arquelógico: Tan sólo se puede acceder al sitio en una embarcación particular o contratada exclusivamente para tal fín. Se halla custodiado el lugar por varios policías que velan por la seguridad de los monumentos y la de los posibles viajeros que en muy escaso número se atreven a llegar hasta allí. . Son ellos mismos los que ejercen como guías turísticos y explican los pormenores del lugar.

 

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Mitos del viejo Egipto.-

 

Desconocimiento del Hierro.-

Se viene admitiendo que el hierro comenzó a ser utilizado como metal obtenido de la fundición especial del mineral ferruginoso a partir del Siglo XVII a-C por los hititas y lentamente propagado su uso por Asia central.

Este metal requiere para su fundición unos 1700 grados (unos 600 grados más que el cobre), por lo que no es de extrañar la tardanza en conseguir tan alta temperatura, probablemente ligada al uso especial de algún combustible muy calorífico tal como el carbón. No obstante hasta los siglos XVI o XVII el ser humano no dispuso de la técnica adecuada para fabricar acero, mucho más duro y elástico que el hierro en bruto conocido como hierro forjado. De modo que es este material el que más  o menos adecuadamente va tomando lentamente  protagonismo en la industria, principalmente del armamento. Si los hititas usaban el hierro para construir sus espadas no debería pasar ningún tiempo en que los propios egipcios también  lo hubieran  podido  incorporar  a su industria, a no ser que la calidad del hierro forjado obtenida entonces dejara aún mucho que desear. Probablemente la obtención de este nuevo material ,de muy costosa fundición, no resultaba interesante para una cultura egipcia que prefería un material más blando como el cobre o el bronce (aleación de cobre y estaño), pero menos quebradizo a los golpes , menos inalterable por oxidación. y sobre todo más fácil de fundir. De hecho es sabida la existencia de un antiquísimo collar con bolas de hierro ya oxidadas, así como la aparición de una plancha de hierro en un lugar muy inaccesible de la gran pirámide , lo que nos presenta a este metal conocido  en un Egipto de  unos 4000 años AC , en las primeras dinastías. También hay que mencionar la existencia de un puñal de hierro (y alguna otra pieza)  entre las múltiples y valiosas piezas  del único tesoro encontrado intacto que fue el de Tutankamón (ya en el imperio Nuevo XVII o XVIII dinastía)). Hay que aclarar el alto porcentaje de metal de níquel en dicho puñal que nos hace suponer fue fabricado por fundición de un meteorito (piedra venida del cielo, supuestamente mandada por los dioses de allá para los de la tierra,: es decir: para los faraones). En las últimas dinastías egipcias, ya culturalmente dependientes de la antigua Grecia, la cosa tomaría sin duda otros rumbos de progreso y, dada la gran cantidad de este elemento en la naturaleza, el hierro se iría instalando en los materiales egipcios, como en todo oriente y occidente, tanto en industrias como en armamentos.

 

La esclavitud, energía constructiva.-

Siempre se ha supuesto que era exclusivamente humana: la fuerza empleada en el levantamiento de los monumentos egipcios. Pienso que el verdadero origen de tal energía, sin duda era animal por la simple razón de que  un sólo buey sustituye a veinte hombres y come mucho menos, y no pide descansos, ni  mejoras, ni se subleva ante malos tratos. No eran tontos esos egipcios que nosotros imaginamos crueles capataces manejando muchedumbres de esclavos. No obstante la mano de obra, para trabajos más delicados y responsables tuvo que ser por parte de numerosos obreros que supongo asalariados.  El sentimiento profundamente religioso de la sociedad egipcia tuvo que motivar el resto, pues el hecho de construir la casa de Dios suponía indirectamente para ellos el construir la propia para toda la eternidad.

 

Sobre el supuesto desconocimiento de la polea.-

No tiene visos de autenticidad alguna la teoría de que los egipcios no conocieran la polea. Las películas nos los muestran incluso desconocedores de la rueda, arrastrando grandes bloques de piedra para las pirámides por brutal deslizamiento con la única fuerza de una soga tirada por un enorme puñado de esclavos.  Menos mal que los grabados encontrados en los monumentos egipcios nos demuestran palpablemente que utilizaban carros de guerra tirados por caballos y que también sus grabados en Saccara nos muestran numerosas  bestias de carga: reses o bueyes, que bien podían utilizar  para el transporte de piezas pesadas.

Si los egipcios llevaban siglos conociendo la rueda....¿No iban a conocer la polea?...Resulta ridículo el suponer que con tales usos de ruedas, sogas  y animales de tiro desconociesen el sencillo invento de pasar una cuerda  alrededor de un círculo con las ventajas de la potente máquina creada. No es posible, repito,  mover o elevar una sola de las grandes piedras de los altísimos templos egipcios sin un fuerte y alto punto de apoyo donde insertar una eficiente polea. Por ello pasamos al más imponente mito egipcio : el del  obelisco.

 

El obelisco, "símbolo de un poder que apunta al cielo".-

Y siempre presenta el obelisco una altura superior a la de las obras adyacentes,... y siempre se encuentra en número relacionado con la densidad de obras, y además el desmontarlo implicaría el derribar o deteriorar las estructuras levantadas en su alrededor, así que el Obelisco siempre era de una  sola pieza y no se podía desmontar ni cambiar de sitio y había de quedar para siempre en el interior de la obra. Optaron por embellecerlo con inscripciones jeroglíficas que  ensalzaban la grandeza del faraón constructor. En la punta de su cúspide se había apoyado una gruesa polea por la que giraba una voluminosa soga transportadora de mercancías, que desde  el vértice de un obelisco a la polea de otro inferior, bajaba en suave pendiente. Las poleas retiradas, probablemente de cobre o bronce, no persistieron  a la destrucción del tiempo, sin embargo persiste en la mayoría de los casos una cúspide ( o piramidón) deslustrada , deformada o carentes de pulido o inscripciones, como sí lo lleva  el resto del obelisco (caso del obelisco de la plaza de la Concordia de París). Probablemente una vez finalizada su tarea fueron rotas o arrancadas .- Se aprecia esta función  en  el vértice escotado en forma de caballete, donde sin duda asentó la polea del obelisco caído y roto de  El Begyg en la provincia egipcia de el Ayum (según datos facilitados por el egiptólogo G.Gayo). 


   Posible uso de los obeliscos como soportes de poleas transportadoras para el levantamiento de columnas de piedra.

El obelisco había de ser de una pieza de piedra ya que había de soportar importantes tensiones laterales. Si fuese de varios componentes estos se desplazarían y caerían. Cuando se rajaban al labrarlos eran, pues, desechados. (caso del obelisco roto de Aswan, abandonado así  en la propia cantera).

Resultan harto ramplones muchos falsos arqueólogos, ladrones de tesoros, que  han capturado, a lo largo de los siglos pasados, y han vendido  todos los obeliscos posibles de Egipto. Ellos han hecho  que aparezcan hoy día  en cada plaza mayor de cada elegante  ciudad europea o americana.  Resultaría igual de  chocante que se hiciese ahora lo mismo con cada grúa constructora de los grandes edificios, rascacielos o monumentos, para implantarlas en las plazas. Aunque también las grúas miran al cielo, el considerarlas una manifestación de poder y hacer gala de sus inscripciones o marcas con su empresa constructora, resultaría una realización un tanto simplona. Esta es la posición de gusto infantil  en la que tras un  abusivo expolio de los obeliscos egipcios se ha colocado la sabiduría occidental, sin considerar cual era la verdadera función del obelisco egipcio. No eran simples adornos artísticos, ni símbolos , sino valiosos e imprescindibles medios de construcción monumental.

 

El reparto de culpas por la destrucción de  la Biblioteca de Alejandría.-

Hemos de reconocer que dicha factura se ha de repartir entre toda la humanidad. .  Unos culpan a otros de la misma, se pasan la pelota romanos, cristianos e islámicos. La destrucción de tan importantes documentos no tiene parangón en la historia, pero no es obra de unos pocos, de una raza, de un pueblo o una religión ni de un momento histórico, sino de muchos individuos a lo largo de mucho tiempo, y ha sido consecuencia de la incultura humana, de la rivalidad de razas,  de la fácil manejabilidad  de una plebe fanática, y sobre todo de la irresponsabilidad de los gobernantes.  Al igual que en un incendio forestal basta con la mala voluntad de uno o de pocos para causar un daño irreparable en todo el conjunto humano. Es así la realidad y hemos de contar siempre  con el vandalismo como uno de nuestros máximos peligros. Afortunadamente de gran parte de las obras quemadas existían copias que han mantenido nuestro pensamiento a pesar de tanto energúmeno. Hagamos un breve repaso de lo que pasó con la Biblioteca de Alejandría:

Siglo III aC .- Fundación de la biblioteca por Ptolomeo . Creación de un museo de libros. Ampliación al templo Serapio. Llegó a tener unos 700.000 volúmenes de papiro, lo que requería un enorme espacio, lo que la hacía más vulnerable.

48 aC .- 200.000 volúmenes quemados por estar  albergados en el puerto de Alejandría durante  la batalla de Julio César contra la flota egipcia de Pompeyo  que aquel incendió.

Siglo II dC.-  Destrucciones parciales por controles de los emperadores Caracalla, Valeriano y Aureliano. Durante 7 meses ardieron muchos volúmenes censurados para calentar lo calefactores de viviendas y baños.

Siglo III d-C El emperador Diocleciano manda destruir todos los libros de ciencia (entonces llamada alquimia) por considerarlos supersticiosos y en contra de la creencias romanas.

Año 365 dC.- Un poderoso terremoto hunde la mayor parte de la ciudad ( no se salva su biblioteca)  y causa 50.000 víctimas. En la actualidad aún se hallan en el fondo del puerto columnas y estatuas rotas. Destrucción por el mismo terremoto del Faro de Alejandría, una de las grandes maravillas de la antigüedad.

Año 391 .- Con la conversión cristiana de Roma y tras la llegada de Teodosio el grande se nombra  patriarca de Alejandría a Teófilo, quien manda destruir inmediatamente todos los templos paganos, entre ellos el de Serapis (serapeo) , que albergaba numerosas obras de la biblioteca.. Una multitud religiosa fanática se encarga de la destrucción de dicho templo, incluso se llega a eliminar violentamente a una filósofa encargada de dicha biblioteca.

Año 616 Invasión y destrucción de Alejandría por el rey persa Corroes II. Es famosa la actividad destructiva de este emperador contra cualquier resto o reliquia religiosa que pudieran subsistir ajenos a su ideología. Las epístolas, reliquias o símbolos religiosos han de quedar bien ocultos.

Año 642 Invasión de Alejandría por los recién formados musulmanes. Omar ibn al´Jattab manda a su administrador Amr ibn al-Ass la quema de todos los libros que persisten  en la biblioteca ya que según aclara su órden destructiva: "si hablan del profeta ya los tenemos todos, y si no lo hacen son inservibles.."

No obstante nos queda la esperanza de que en alguna parte de la Alejandría hundida por el gran terremoto puedan persistir, acaso por casualidad,  algunos papiros de la antigua biblioteca y llegasen algún día a encontrarse en alguna excavación. Ojalá que así fuese.

2003 Construcción por la UNESCO de la nueva biblioteca de Alejandría. Nada tiene que ver con al antigua. Un bello gesto, pero tardío en la historia humana. 

Esta historia de los incendios de  la Biblioteca de Alejandría, la mayor concentración del conocimiento humano, nos enseña que el mejor antídoto contra la destrucción de la ciencia es su copia y reparto desinteresado por todo el mundo, cosa de la que bien se encargó  la iglesia cristiana, que también supo conservar en las bibliotecas de sus viejos conventos  todo tipo de copias de obras filosóficas, literarias y artísticas ,salvaguardando la cultura  universal como no lo supo hacer ningún monarca ni estado político a lo largo de la historia.

 

Las pirámides, sus poderes, sus medidas y cualidades.-

Por último quisiera destacar la gran cantidad de "descubrimientos" existentes sobre las características geométricas y de orientación de las pirámides egipcias.

En primer lugar está su significado esotérico. Ante lo desconocido surge fácilmente la fantasía. Hay quien mantiene las propiedades especiales de las formas piramidales, sus características de almacenar y concentrar energía, su capacidad del aislamiento de toda persona en su interior, etc.  Realmente la forma piramidal si es regular es una muy bella representación geométrica tridimensional, pero de ahí a suponerla como dispensadora de bienes o gracias físicas o espirituales  de quien se alberga en ella dista mucho camino.

También existen numerosos estudiosos de los números que a base de manejarlos continuamente terminan "descubriendo"  coincidencias de unas diagonales  o perímetros con determinadas medidas terrestres o astronómicas, o con determinadas direcciones, lo que induce a algunos a dar por sentados  enormes conocimientos científicos en el pueblo faraónico. Realmente en cualquier gran monumento se puede terminar encontrando coincidencias con medidas y paralelismos con otros accidentes geográficos, de posiciones de astros o incluso de fechas cronológicas que no ponen de manifiesto más que el forzado azar en el manejo de una ingente sopa de datos y cifras.

El pueblo egipcio fue sin duda un pueblo muy observador, trabajador e ingenioso. Pero eso de  suponerlos poseedores de conocimientos o técnicas  similares o superiores a las que presenta la humanidad 5 o 6 milenios después es mucho suponer. Hemos de admirar en ellos  su enorme religiosidad e inquietud por la vida después de la vida y eso nos basta y debería representar para nosotros un  suficiente dato digno de encomio.

 

 

Jesús Ramón Sánchez. = Jonás. -----2007

Revisión ------ 2024


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