EL INESTIMABLE VALOR DE LOS COPTOS.-
Los coptos, esos primitivos cristianos que surgieron en Egipto a
partir del primer siglo de nuestra era, convertidos al Evangelio predicado por
el apóstol Tomás, han rendido un inestimable valor para la egiptología, para el
conocimiento histórico de las antiquísimas dinastías egipcias. ¿Cómo ha sido
eso?.. Pues porque aquellos verdaderos egipcios, sucesores reales de lo
arcaicos, conservaron su propia lengua, es decir el demótico. Pese a las
numerosas vicisitudes y culturas por las que atravesaron, el antiguo
pueblo egipcio supo conservar su idioma a través de civilizaciones poderosas
como la persa, la griega, la romana y por último la islámica.. La fe cristiana
no les cambió tampoco su identidad, sino que, respetando su lengua les
dio una mayor personalidad religiosa que han sabido mantener a lo largo
de los siglos hasta la actualidad. Fue gracias a la persistencia de un léxico
copto por lo que Champolion pudo llegar a descifrar los primeros jeroglíficos
egipcios. Sabemos que existieron dos documentos que involucraban los tres
idiomas del Egipto de la última dinastía faraónica de los Ptolomeos,
que persistieron esculpidos sobre la piedra a lo largo de la historia.
Fueron la la Piedra de la Roseta, fragmento hallada en una excavaciones en el
Norte de Egipto, con abundantes fonemas en demótico, griego y jeroglifico
(por fortuna tres versiones idénticas de la misma comunicación de hegemonía
para todo el país de uno de los últimos faraones ptolomeicos) y por otro
lado una breve inscripción en un obelisco hallado en Philas, al Sur del mismo,
que mencionaba a la reina Cleopatra, con las dos últimas lenguas mencionadas.
Tanto uno como otro fueron estudiados a fondo por el genial Champolion que tuvo
la feliz intuición de desembarazarse, al menos temporalmente, de la
tentación de buscar el sugerente significado pictográfico y buscar una
conexión da cada dibujo con una sílaba concreta . Acudió intuitivamente
el ilustre investigador, allá en París, a diversas capillas cristianas coptas,
donde pudo aprender la pronunciación y significado de sus palabras
derivadas del antiguo egipcio popular o demótico. Las trasladó pacientemente al
conjunto de fonemas repetidos de manera idéntica en los tres textos y pudo
ir realizando el primer diccionario del antiguo lenguaje jeroglífico
egipcio. Hemos de agradecérselo mucho a la noble Francia por
su universalidad y su capacidad de albergue de todas las culturas que
hicieron posible dicha empresa a su ilustre filólogo. Gracias al
cristianismo copto y sus capillas extendidas a lo largo de París, a
Champolion y a sus numerosos discípulos. Así se fue conociendo, en la
lectura de los numerosos jeroglíficos perpetuados en la piedra, la historia, la
cultura y los nombres de tantos faraones que incluidos en corchetes dan fe de
sus obras, de sus guerras y de sus costumbres. Sabemos que el nombre de Ramsés
II o de Tutmosis I sonaban así en su propia época, sabemos de Akenatón,
el llamado rey hereje, sabemos de las batallas entre el alto y bajo egipcio, de
sus diferentes coronas, de las batallas entre diversas ciudades del Nilo
, de la guerras entre el imperio egipcio y el hitita, sabemos de sus
dioses y de sus creencias, incluso quiénes mandaron construir las
legendarias pirámides. En resumen, gracias a Champolión
ón y a los coptos podemos saber
la historia completa de tantísimas dinastías a lo largo de tres mil años antes
de Cristo. El más largo imperio conocido en la humanidad.
Portada de Edfu. Fotografía
tomada por el autor al amanecer, cuando la avalancha turística no ha aparecido.
El escándalo de Edfu y de
Philas.-
Son Edfu y Philas algunos de los más maravillosos enclaves arqueológicos
que se puede encontrar en el ancho mundo. Su monumentales portadas con un
estilo único, por sus templos interiores, por sus columnas y techos bien
decorados, por sus bajorrelieves de paredes de dioses y faraones del antiguo
Egipto. Es en estas andaduras donde aparecen ciertos actos que ahora
llamaríamos vandálicos o de destrucción. Cuando pasé por allí, junto a tanta
manifestación artística, observé dibujos concienzudamente picados y
desfigurados. Le pregunté al guía, un buen cairota que nos acompañaba, de
quién hizo esa barbaridad y porqué. Él me contestó: "Fueron los antiguos
cristianos que no toleraban ni el desnudo, ni la idolatría". Me quedé
meditando estas palabras. Sin embargo observé que la profanación artística no
era total, afectaba a unos personajes sí pero no a otros, y no abarcaba
sólo a zonas pudorosas, sino también a las piernas, brazos, tronco y
fundamentalmente la cara, no así a los vestidos, símbolos divinos o
coronas. Sabía que los actos vandálicos nunca son tan organizados, tan
orientados selectivamente a unos seres muy concretos, tan concienzudamente
realizados. Así perduró en mí dicha impresión iconoclasta hasta que tuve
ocasión de observar el mismo fenómeno, a escala mucho más reducida, pero con la
misma técnica mutilante muy selectiva nada menos que en El Amarna, la ciudad
perdida que quiso hacer capital de Egipto el faraón Akenatón IV, llamado el
hereje, el que quiso sustituir la religión politeísta tebana alrededor de el
Dios Amón por una con un sólo ser adorable: Atón. Es en la efigie grabada de
este aborrecido faraón y dentro de los cartuchos que le nombran, allá en las
ruinas de la desaparecida ciudad, donde vuelve a surgir esta sombra
persecutoria: la de picar minuciosamente el interior de la silueta de un
faraón, de un dios o de sus simples nombres. ¿Acaso allá, a la vieja ciudad de
de Tell El Amarna, a aquellas paupérrimas ruinas semienterradas acudían los
cristianos a escandalizarse del desnudo? ¿Acaso iban a repudiar el monoteísmo
de Akenatón, el culto a un sólo Dios omnipotente?. Más bien no. Más bien ahora
considero que unas y otras violaciones del sentido histórico y artístico, las
de Edfú, las de Philas y esta muestra de Tell El Amarna, no fueron
debidos a los primitivos cristianos, sino que fueron el fruto de una guerra
sorda entre unos y otros seguidores de los diversos dioses del antiguo Egipto,
de la guerra entre diversas ciudades y regiones con sus dioses
específicos, de la que hablaremos más adelante. Ellos consideraban que el alma
después de la muerte necesitaba reencarnarse y eso se debía de
hacer en el antiguo cuerpo momificado, como también en sus estatuas, en
sus dibujos o hasta en sus nombres esculpidos. De ahí ese interés minucioso de
no dejar el más leve resquicio a la reencarnación del odiado enemigo mediante
una destrucción minuciosa y específica, tal como la atribuida injustamente
contra los cristianos coptos. Es cierto que estos a veces utilizaron los
antiguos templos egipcios como iglesias, pero lo hicieron con un mínima
transformación, agregando algunos símbolos propios pero respetando
siempre las manifestaciones artísticas anteriores. No es pues de recibo
que teniendo tanto tiempo para destruir se dedicasen los coptos a estropear
selectivamente tan sólo ciertos cuerpos o ciertos dioses sin tocar otros.
Nunca he conocido , repito, una labor destructiva de picado con cincel tan
meticulosa y ordenada, cuando hubieran bastado unos pocos fuertes martillazos
para destrozar rápidamente todos los bajo-relieves y representaciones.
Templo de Edfu.- Mutilación
destructiva, minuciosa y selectiva de cuerpos y caras de algunos dioses o
faraones, no así de sus símbolos, trajes y la mayoría de las
inscripciones jeroglíficas.
Entrada del templo de Philas.-
Se aprecia la destrucción muy minuciosa y localizada de la imagen de Isis y del faraón, pero no de las imágenes presentes de Hathor ni de de Horus.
Segundo muro del templo
de Filas. Se repite curiosamente la misma destrucción específica en
el primer muro: la del cuerpo del faraón y el de Isis, respetándose
nuevamente el de la diosa Hathor y el de Horus. ¿Es que acaso estos mencionados
dioses ya no eran considerados objeto de idolatría por los antiguos
cristianos...? La teoría de la autoría cristiana de tamaños actos
vandálicos pierde consistencia.
Destrucción meticulosa de los
cartuchos con imágenes o símbolos de Akenaton IV en la ciudad desaparecida de
Tell El Amarna.
CONCLUSIONES.-
Repito nuevamente que para mí
cobra valor la autoría de estas censuras vandálicas por parte de grupos
religiosos locales de determinados sacerdotes cantonales o de determinados
jefes de ciudades. Para el antiguo Egipto el alma era algo que había de residir
en su etapa inmortal en algún ser (faraón, animal, estatua o inscripción). De
esta manera se explica que algunos pensaran que eliminada la inscripción o
imagen de un enemigo, sea humano o divino, se le destruía para siempre. De ahí
el ensañamiento con cartuchos, caras o símbolos, destruyéndolos pacientemente a
finos golpes de cincel o bien enterrándolos o emparedándolos. Hoy día se
descubren, para nuestro gozo arqueológico, numerosas estatuas ocultas
bajo tierra o en el interior de construcciones o cimientos.
Ramsés II se inmortalizó en nada
menos que en cuatro macro-estatuas de Abu Simbel, por si alguna de ellas era
derribada por un terremoto, como ocurrió realmente, y en la mayoría de los
templos y palacios egipcios, a los que borró las huellas de los cartuchos de
muchos de sus verdaderos constructores para esculpir su firma y perpetuar
eternamente su fama e imagen.
El proceso de momificación, que
llegó a ser verdaderamente popular, intentaba análogamente la eternidad del
alma en la imagen conservada en unos restos humanos tratados adecuadamente. Los
ladrones de tumbas no solamente le robaban el oro y las joyas al muerto,
le robaban la inmortalidad. Por eso las tumbas se escondían lo más posible
.
Los coptos en la actualidad.-
Fachada exterior del templo
copto de Aswan.
Interior de la misma
Iglesia Copta. (foto del autor, terminada la misa en un día
festivo.)
Grande y ejemplar es la presencia
hoy de la religión copta en Egipto. Rodeada por todos los lados por otra
religión de carácter dominante en todos los sentidos, ha podido, sin embargo,
sobrevivir y persistir a lo largo de 21 siglos manteniendo íntegra su
doctrina y sus costumbres..
Sea mi más sentida enhorabuena
para este ejemplar pueblo copto, tan egipcio como cristiano. Porque mantiene,
pese a quien pese, su cultura, su lengua copta (sucesora de la demótica) y su
escritura griega. Porque ellos son el verdadero puente entre el Egipto de las
antiguas dinastías y el moderno del turismo y de la presa de Aswan
.. Honor para este pueblo, gloria del verdadero Egipto.
Recomiendo al lector la visita al
barrio copto de El Cairo. De no poder realizarla aconsejo la entrada en las
siguientes webs sobre el valor de la religión copta:
www.erain.es/departamentos/Religion/subpag/bach/ecum2.htm
www.egipto.com/cgibin/forum2004/showthread.php?t=4949
www.portalmundos.com/mundoegiptologia/religion/loscoptos.htm
news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_4915000/4915204.stm
antesdelfin.com/foro/showthread.php?t=17969
El río Nilo crea fertilidad en
todo su trayecto. Así se comprende que en su largo curso floreciesen innumerables
pueblos y ciudades que , aparte del agua necesaria para sus regadíos,
encontraron en río de tanto caudal la mejor vía de comunicación con el exterior
y de aprovisionamiento de cualquier clase de material. A estos pueblos recién
creados le resultaba fácil incorporar por vía fluvial las grandes piedras
necesarias para el levantamiento de templos, palacios y casas. Durante
tres milenios vinieron creciendo y definiendo sus peculiaridades, entre las que
destacaba sus creencias específicas, es decir sus diose locales. Unas y otras
ciudades se fueron uniendo, integrando el Bajo Nilo, el Nilo medio y el Alto
Nilo. Resultaron fructíferos los intentos de unificación de todas ellas bajo un
sólo imperio, cosa que consiguió por vez primera el rey Napser (2800 A de
C). Hubo que unificar todas las creencias y todos los dioses, que pasaron a
formar parte de una tradición unificada, aunque con algunas
supremacías sujetas a discordia: Por esta razón a veces los dioses
también eran condenados, como los reyes al silencio de la historia o al
desconocimiento, como en otro capítulo mencionábamos hablando de las destrucciones
específicas en bajo-relieves divinos de algunos templos, como Edfu o Philas.
Por otro lado el máximo mandatario no tardó en asimilar la personalidad divina
como Faraón o "hijo de los dioses". Así , desfilando más de treinta
dinastías, absorbiendo invasiones de todos los pueblos vecinos: etíopes,
libios, hicsos, asirios, persas, griegos y por último romanos, es como se
define la cultura egipcia. En ella perdura inmutable el culto a los dioses
locales y generales con sus representaciones zoomórficas, así como el culto al
faraón, a quien se representa siempre, a lo largo de tres milenios, con el
cuerpo de frente y las piernas laterales en actitud de avance.
Pese a tantas invasiones no se
pierde el lenguaje, sino que se conserva en sus dos clases: popular o demótico
y culto o jeroglífico. Desde que se pudo, gracias a la genialidad de
Champolión, con la colaboración de los coptos que conservaban su lengua primitiva,
el descifrar la lengua jeroglífica y se ha abierto al conocimiento mundial la
historia de tales dinastías, de tantos faraones y de tantos hechos ocurridos.
A continuación expongo una serie
de los más célebres lugares y dioses, que irán componiendo a lo largo de la
historia de Egipto su teología y su tradición..
Amón.-Dios tebano, el padre de
los demás dioses. El Dios oculto o invisible, dios de los vientos. Se simboliza
en Tebas como un carnero dotado de grandes cuernos. Forma triada con su esposa
la diosa Mut y con su hijo Jonsu.
Anubis .- Deidad representada en
forma de chacal.- Protector de los muertos. Pero también verdugo de los
fallecidos que tras su juicio, hecha la pesada de sus almas, era éstas
encontradas inferiores a una pluma.
Apys.- el dios toro, símbolo de
la fuerza.
Aton.- Dios único proclamado por
Amenothep IV, quien se hizo llamar Akenaton IV, cuyo culto excluía a todos los
demás. Se simbolizaba como un sol rodeado de rayos en cuyos múltiples extremos
se veían manecillas creadoras. Fue totalmente destruido en imagen, símbolos y
rituales religiosos por los sacerdotes de Amón de Tebas.
Hapy.- Divinidad representada por
un hombre con cabeza de mono. Pretende representar la virtud de la habilidad
que diferencia al simio del resto de especies animales.
Hathor.- Divinidad tebana. Se
representa como una mujer con cuernos de vaca y un disco solar intermedio.
Diosa del amor, del erotismo, de la música y las fiestas. En Edfu era la esposa
de Horus con quien tuvo un hijo: Harsomtus. En Kom Ombo era la esposa de
Solbek.
Horus.- Hijo y vengador de
Osiris. Divinidad de Edfu. . Se representa en forma de halcón o de hombre con
cabeza de halcón y rabo de toro. En la imagen superior, Horus-Ra, se le supone
recibiendo ofrendas, papiros y comestibles de una mujer a la que devuelve de su
disco solar bendiciones de calor y de vida.
Isis.- Divinidad de Abidos. Madre
de Horus, hermana y esposa de Osiris. Forma con ellos triada de dioses.
Se representa como una mujer muy ceñida con un trono en la cabeza, o bien con
cuernos de vaca y sol, como Hathor.
Khepri.- Junto con Ra, Dios transmisor de la vida. Se representa como un escarabajo pelotero, de quien se creía procedía ese don, pues se había visto cómo modelaba pelotitas mezclando trocitos de heces del ganado, con sus huevecillos y tierra, para rodarlas luego al desierto y enterrarlas allí. Al germinar tras unos días como hierbas verdes o tallos, les parecía a los antiguos egipcios la demostración de la divina Creación de vida vegetal y animal sobre la muerte que representa el árido desierto. No sabían ellos que dichas bolitas arrastraban además de huevecillos del escarabajo, pequeñísimas semillas de plantas que estaban esparcidas en la tierra usada.
Montu .- Dios principal de
Hermontis. Allí como dios secundario aparece Amon que le sustituirá por
completo.
Mut.- Esposa de Amon. Se
representa como un buitre.
Nechbet. La misma versión anterior pero del alto Nilo. Protector de los muertos, aparece en las máscaras de las momias de faraones.
Osiris, dios agrícola, siempre representado con la piel verde y símbolo de la Resurrección de las plantas, de los animales y de los hombres.
Osiris.- Hijo de Nut y de
Geb. Procede de Busiris y de Abydos. Es considerado como la renovación de
las cosechas, dios agrario, por lo que se le representa con la faz de color
verde. También es símbolo de la resurrección de cada persona..
Ptah .- Deidad de Menfis,
considerada el cuerpo de Amon
Ra.- Natural de Heliópolis y de
Memfis. Considerada la cara de Amón. Divinidad solar de quien procede la vida.
Se representa como un sol sostenido por Khepri. o un círculo radiado sostenido
verticalmente por un escarabajo. Luego se asociará a Amón con Ra y con Path,
como triada.
Sebek. Dios de Kom Ombo.-
Se representa en forma de hombre con cabeza de cocodrilo.
Seth, Dios de Avaris, después de
Tanis y Onibis. Es el dios del desierto. Considerado después un dios caótico al
ser la encarnación del mal. Asesina a su hermano Osiris mediante un engaño. Lo
despedaza y lo reparte por todo Egipto. Se representa como hombre con cabeza de
asno o de cerdo.
Thot. Dios titular de Hermópolis.
Se representa como un hombre con cabeza de ave ibis. o con cabeza de rinocéfalo
en otras ocasiones.
Toeris. Divinidad protectora de las
parturientas. Se representa en forma de hipopótamo preñado.
Uadyet.- Diosa de Buto
simbolizada como un áspid. Aparece en la corona de los faraones como diosa
protectora. Diosa de la tierra.
Otras triadas de dioses.- También
destaca la de Heliópolis integrada por Shut y Tefnut con su hijo Geb.
LAS LEYENDAS DE LOS DIOSES DE EGIPTO
Toda esa cantidad de dioses
locales expuesta antes, tomó forma en una muy extensa mitología,
escrita en lenguaje jeroglífico en numerosas paredes y columnas de
templos por los sabios sacerdotes que daban al pueblo una historia que pudiese
explicar la creación de todo lo visible. Entre todas ellas destacan por
su importancia:
La leyenda heliocéntrica.
En Heliópolis, ciudad del sol,
apareció desde tiempo antiquísimo la leyenda de un Dios primitivo, nacido de
Nun, el caos, el agua de la gran charca. Ese dios se llamó Atum y se identificó
con el poder creador representado en el calor solar.
Proceso de la creación de la
tierra y del cielo.
Atum creó el aire y el vacío: Shu
y Tefnet. De ellos nacieron la tierra y el cielo: Geb y Nut, íntimamente unidos
y colocados horizontales hasta que se interpuso entre los dos el aire,
Shu. Geb quiere apartarlo, pero sus movimientos aislados son terremotos que tan
sólo engendran montañas y valles. Nut ha formado mientras la bóveda estrellada.
En el horizonte se une con la tierra engendrando otras dos parejas: Osiris (el
Nilo) e Isis (la tierra fecundada por el agua) y también Seth (el desierto) y
Nepthys ( la tierra seca.). Atum y estas dos parejas forman la llamada
gran Eneida heliopolitana de la que se formarán el resto de los dioses y seres.
También crea Atum como hijos suyos a la Sabiduría, que luego será la
diosa de la justicia Maat y a la Palabra o Corazón, que más tarde se encarnará
en el dios Horus, hijo de Osiris e Isis. Se representa a Atum de tres maneras:
en la mañana como un escarabajo pelotero (Kheperer) , al mediodía como Ra (como
astro ra-diante) y al atardecer como Atum ("tm" es raíz de
traducción equivalente a "ya no ser"). Este dios representa
también las tres etapas de la vida humana: infancia, madurez, senectud. Como
dios, Ra, tendrá conflictos con Isis que le manda una serpiente venenosa que le
muerde (Apofis). Tendrá también guerra con los hombres contra los cuales se
valdrá de una alianza con la diosa del caos Nun que le aconsejará les enfrente
"su ojo divino", engendrado en forma de diosa Hathor, por sobrenombre
Sekhmet, la poderosa con cabeza de leona que aniquilará en su venganza a tantos
hombres que Ra habrá de detenerla fabricando 7000 barricas de cerveza mezclada
con zumo de granada, lo que la diosa bebió creyendo que era sangre, quedando
embriagada y cesando en su matanza. Ra, ya amargado por tantas vicisitudes,
renuncia al gobierno y coloca en él a su hijo Shu, el aire, retirándose
al cielo. El nuevo gobernante vuelve a tener contratiempos con los hijos
de la serpiente Apofis, enfermó y también se retiró para descansar al
firmamento. Le sucede Geb, la tierra, que igualmente conoce las amarguras del
poder, y luego Osiris, cuyo reinado bienhechor acaba con su trágica muerte a
manos de su hermano Seth. Luego reina Horus, su vengador, hijo de Isis,
fundador de la serie dinástica que llegará a fundirse con las dinastías
faraónicas de Egipto. Por ahí, como encarnación de dicho Ser, entra la
divinidad en los humanos monarcas del Nilo.
El Culto a Osiris.-
Osiris, dios local de Busiris es la base de un
arraigo popular que implica de una u otra forma a todos los mortales, tanto al
faraón como al pueblo llano. Es en el culto a este Dios egipcio donde se pone
literalmente la carne en el asador en el asunto de la comprensión
ideológica de los rituales funerarios del pueblo egipcio, tan bien conocidos
por todos.
Es necesario saber que este dios
fue muerto por su hermano Seth. Los legendarios hechos son como siguen:
Seth, envidioso del éxito de los
trabajos y resultados de Osiris decide librarse de él. Para ello le invita a un
juego, en presencia de otros 72 maléficos personajes, en el que Osiris
debe de introducirse en un cofre. Acepta éste ingenuamente, es cerrado
bruscamente dicho baúl y arrojado al Nilo donde muere por ahogamiento. El ataúd
semi-flotante es arrastrado por la corriente del Nilo, atraviesa su
desembocadura, cruza el mar y va a encallar en la costa de un pueblo sirio
llamado Byblos. Mientras tanto la esposa de Osiris, Isis, lo busca desesperadamente
y por sus virtudes mágicas lo acaba descubriendo, recobrando y transportando
nuevamente a Egipto, para tratar de devolverle la vida. El malvado Seth, vuelve
a apoderarse del cadáver, lo corta en pedazos que va arrojando por diversas
partes del río. La fiel y constante Isis vuelve a recobrar todos los fragmentos
de su marido desperdigados, a excepción de los genitales que fueron devorados
por un pez. Une todos los trozos y los sujeta fuertemente con vendajes. Abre su
boca para que respire, su nariz para que huela y sus ojos y oídos para ver y oír.
Pone nuevamente todo su arte mágico hasta darle nuevamente la vida. Aún sin
órganos sexuales consigue con sus artes de él la simiente que la hará
concebir un hijo: Horus. Éste será el vengador de su padre, luchará y vencerá
con Seth en varias ocasiones reduciéndolo a prisión. Seth una falsa inocencia,
pero a continuación es juzgado por Toth, dios de la prudencia y sabiduría, y
bajo la inspiración de Maat, diosa de la justicia, es, acto seguido, condenado
y reducido en prisión definitiva para siempre.
La semilla de inmortalidad que
todos tenemos impresa desde lo más profundo de nuestro ser, aboca en el pueblo
egipcio a través de estos relatos que a todos conmueven. Ellos descubren que el
alma inmortal "Ka" o "Ba", privada del cuerpo vivo
"ket" necesita un lugar donde volver a residir durante la eternidad:
el "zet". El cuerpo fajado de Osiris puede ser lo adecuado, al igual
que sus estatuas, sus imágenes, sus símbolos o incluso su nombre
jeroglífico esculpido. Ahora comprendemos la obsesión por la momificación
absoluta, para encontrar un lugar de reposo inaccesible que tan sólo daba el
interior de una mastaba, de una pirámide o más tarde, vista la inseguridad de
estas, el de una tumba perdida, en el valle de los reyes. Ahora comprendemos el
verdadero ensañamiento que hubo con imágenes y símbolos de faraones
odiados, como la reina Hapsetsuth, o el insigne Akenatón, que son buenos
ejemplos de ello, o con aquellos dioses que pudieron darles albergue final.
(ver los destrozos artísticos de Edfú, de Fhilas y sobre todo de Tell el
Amarna.). Ahora comprendemos que el gran Ramses II no se conformase en
Abu Simbel con una sola estatua gigante, sino que se hace tallar 4 idénticas
por si algún terremoto pude destrozar alguna de ellas, como así ocurrió. Ahora
comprendemos la megalomanía de estos faraones que mandaron perpetuar sus
imágenes y símbolos pétreos a lo largo de los miles de kilómetros que
abarca el curso del Nilo.
Momia en la que se aprecian
sujetos por las fajas algunas peticiones escritas en el libro de los
muertos.
El pueblo llano también desea ser
inmortal y poco a poco su derecho se va haciendo accesible: Después del imperio
antiguo se produce la primera "socialización" de un bien espiritual
que antes sólo era accesible al más poderoso y sus amigos "imakhu" .
Van surgiendo procesos de momificación al alcance de los humildes a precios
reducidos, variadas tarifas, para las que nunca se ponen reparos. Aparece la
idea de un juicio posterior a la muerte, donde se "pesa" la maldad
que, como Seth, todos negamos en nosotros mismos. Los defectos no deben
pesar más que una pluma del ave Ibys. La balanza es utilizada por Anubis, el
dios chacal, en presencia del dios de la sabiduría Thot. Todo ello
se expresa muy claramente en un libro que todas los egipcios devotos debían de
poseer: el libro de los muertos. Es un libro para depositar
junto a la momia del difunto como salvoconducto, como certificado de buena
conducta personalizado de la vida de cada cual. Costoso trabajo hecho mediante
un importante pago a unos sacerdotes que en un largo papiro,
con bellos dibujos y jeroglíficos hablan del pasado y presente del difunto,
incluyendo sus virtudes, la ausencia de faltas e incluso sus actos de
arrepentimiento o hasta sus peticiones de piedad. Si el fallo es de inclinar la
balanza por el peso del mal, allí aparece el dios lobo, el devorador de
hombres, que dará una rápida y justa respuesta. Si el resultado es de
inocencia, allí aparecerá el entrañable dios agrícola Osiris para resucitar a
esa persona, para conducirla a los jardines del edén, el de la vida verde que
renace de cada grano que ha sabido morir .
El juicio individual
representado en el libro de los muertos.
En las tumbas de personas del
pueblo aparecen inscripciones alusivas al viaje en barca hasta el Edén.
Categorías de unos u otros
dioses.
No todos los dioses eran iguales
para los egipcios. Ya vimos como según la teoría helipolitana todos proceden de
uno inicial: Atum, llamado Ra o llamado Kephris, e identificado con el disco
solar, fuente de luz y de vida. Los demás dioses vienen a ser algo así como
"santos" de aplicaciones muy específicas y variadas importancias. Hay
un dios o diosa para cada actividad, relacionada de alguna forma con la
fisonomía de la cabeza animal en el que se la integra. La habilidad del mono,
la astucia del cocodrilo, la carnal fertilidad del hipopótamo, la rapidez de
movimientos del halcón serían ejemplos de ello. Según la trascendencia de los
hechos se agranda el valor de un dios concreto y se le asocia con el Gran dios
Ra. Así nacen Sebek-Ra, Amon-Ra, Horus-Ra, etc.
El culto a Amon.-
Aparece en Tebas como imágen
local representada como un ser con cabeza de carnero y dos plumas, signos de su
divinidad. Es durante la época de la expulsión de los faraones orientales
"hicsos", y se atribuye a la ayuda de este dios local el triunfo de
la nueva dinastía de los Amenofhis (Amon conmigo). El dios se casa con la diosa
Hathor , mujer con cabeza u orejas de vaca y tienen un hijo: Khonsú, joven
apuesto de apariencia únicamente humana, dios creativo y exorcista. Surge a la
vez un poderoso "estatus" sacerdotal, de modo que el faraón deja de
ser la máxima autoridad religiosa y se halla supeditado a los criterios de
aquella nueva iglesia tebana. Los sacerdotes de Amón llegan a poseer el tercio
de la riqueza de todo Egipto. Comienzan las tensiones entre el poder real y
sacerdotal con la reina Hapsetshut, que durante su fructífera regencia se
enfrenta por primera vez en la historia con el machismo institucional, que
llega al mayor grado de mutua agresividad con la aparición de Amenophis IV que
se hará llamar Akenatón. A la par se van levantando los más soberbios templos
de la antigüedad que aún semidestruídos perduran hoy: Luxor y Karnak.
Akenaton.-
Ha aparecido la figura de un
faraón flósofo que no habrá de permitir el culto más que a un sólo Dios. Se
trata de Amenophis IV (seguidor de Amón) que sería llamado el rey hereje al
cambiarse su nominación por la de Akenatón (la gloria de Atón). Se siente
inspirado por el dios único y se enfrenta a la clase sacerdotal de Amón,
destruyendo sus imágenes y trasladando la capital desde Tebas a un nuevo lugar
donde ese dios le comunica haber comenzado la creación del mundo: Tell el
Amarna. Allí en un tiempo record de dos años levanta una soberana ciudad con
elementos de piedra caliza más pequeños y transportables (inventa el
"prefabricado" en la construcción). Reina allí durante unos 20 años
de soberanía algo despótica, según glosan los pocos grabados que
perduran, en los que se ve a sus sirvientes en actitud demasiado reverente
hacia él. Compuso un bello "himno al sol" en el que narra muy
bellamente las excelencias creadoras de ese dios descubierto sin
parangón, dios que él hace representar como un disco solar del que salen
múltiples radiaciones que terminan en manecillas creadoras. Así se puede
contemplar en una de las pocas imágenes no destruidas halladas en la tumba de
su joven nieto Tutankamón, en el valle de los reyes, y descubierta por el
arqueólogo Carter.
El poder a Akenatón se le va de las manos, pues los sacerdotes de Amón organizan una rebelión que acaba con su hegemonía y lo relega al más absoluto olvido. Su ciudad queda pronto prácticamente destruida y perdida en el amplio desierto que rodea al Nilo. Egipto vuelve íntegramente al culto de multi-dioses, capitaneado por el clero de Amón.
l dios Thot con cabeza de rinocéfalo y la diosa de la fertilidad con figura de hipótamo . Debajo el dios Apys en forma de toro.
Decadencia religiosa.-
En un culto tan farragoso de
dioses animales no tarda en ir apareciendo una adoración exagerada a estos
seres y sus más variadas supersticiones. Ya no se adora al Dios Sebek encarnado
en un cocodrilo, ahora se adora y protege a todos los cocodrilos. Igual ocurre
con los hipopótamos, las vacas, los toros y los gatos. Los griegos
posteriormente habrán de criticar tamañas desviaciones mantenidas incluso
contra el valor de cualquier vida humana. La muerte de cualquiera de estos
animales era castigada con la muerte del hombre causante. Los ritos funerarios
dan lugar a la aparición de numerosos actos de conjuros, que van desviando la
atención religiosa de los sacerdotes a los magos. Se va perdiendo el sentido
auténtico religioso del antiguo Egipto. Es así como después de tres mil años,
primero Grecia, levantando algunos templos como los de Philas, y luego
Roma han asimilado, transformado y después destruido todas estas creencias.
Conclusiones.-
A lo largo y ancho de la
religiosidad de Egipto, la más devota y profunda de la antigüedad, según diría
el griego Herodoto, se pueden aislar algunos hechos sorprendentes, verdades
esenciales que surgen del fondo aparentemente primitivo de la conciencia
popular. Estas verdades trascendentes son:
1.- Muerte y juicio
particular del bien y del mal. Lo relata detalladamente el libro de los muertos. Demuestra
la existencia de una conciencia que no solamente durante la vida premia y
castiga. Existencia de un paraíso al que viajar tras la muerte, en la barca
sagrada, donde gozar de las delicias de un maravilloso jardín del que sería
representado como una especie de árbol o abeto de 4 ramas horizontales dibujado
frecuentemente como símbolo de Osiris, dios de los muertos.
2.- Inmortalidad y
Resurrección.-
Representadas en la ideología egipcia por el "Ka" , el alma
imperecedra y por la promesa de la resurrección de Osiris. La
existencia del alma humana y su inmortalidad pasaría más tarde la prueba de la
filosofía griega en sus más altas cotas representadas por Sócrates,
Platón y Aristóteles.
3.- Existencia de un
sólo Dios, creador de todo y de todos. Aunque se sobre-lee en la doctrina heliocéntrica con Atúm
es con el testimonio claro y valiente de Akenatón, donde alcanza su punto
más alto. Atón, único Dios creador, que es simbolizado en un disco solar con
numerosos brazos y manos. Quizás hubiera sido este faraón, llamado "el
hereje", inspirado por el monoteísmo israelita que
pudo reflejar el sometido pueblo hebreo, liberado después
por Moisés, todo ello probablemente durante la época de los
faraones hicsos, inmediatamente anteriores a la propia dinastía de
Amenophis IV.
Mas que verdaderos
descubrimientos de verdades por la religión egipcia, se trata de haber sabido ésta hacer auténtica
lectura de lo que que todo ser humano lleva grabado en el fondo de su
corazón. No en vano era este órgano, el corazón, para aquellos
egipcios, la única víscera respetada y dejada intacta bajo los vendajes en el
religioso proceso de momificación para la eternidad. Las demás vísceras eran
guardadas en vasos "canopes", pero el corazón no, él quedaba en el
centro de la momia como su parte más noble e inmortal.
Un pequeño descubrimiento.-
Pastos a lo largo del Nilo.
Detrás el palmeral y el desierto con su mole de arena.
Viajando desde Confú hacia Kom Ombo, el panorama visto desde el barco es inigualable. Yo, en pié apoyado en la barandilla de la cubierta del barco contemplaba cómo iban desfilando ante mí, pueblos , casas, campos de cultivo, islotes, aves acuáticas, vacas, caballos, asnos y camellos paciendo en verdes praderas y forestas impenetrables de altas palmeras.
Los extensos palmerales
Diversas escenas de pesca
fluvial
También el río andaba repleto de
visitantes: otros barcos que nos cruzábamos, falucas y botes con
pescadores nativos bien enfangados en su labor. Mientras, la tripulación
cercana a mí se concentraba descansando en cómodas tumbonas al sol o a la
sombra o bañándose en una transparente piscina de abordo, de la que podíamos
también disfrutar, o bien practicando ejercicio en aparatos bien de marcha o
bien de movimientos. Mi cámara fotográfica no daba a basto con tantos disparos.
Antiguas canteras de
extracción de piedra para transportar
por el río a los templos de Karnak y otros.
Captó mi atención la
presencia en la orilla occidental de abundantes zonas de roca excavada,
canteras de piedra, de las que sin duda procedía la mayor parte del material
utilizado en la construcción de los grandes templos egipcios.
Speos real de Horembeb
Capilla anexa al Speos (se
aprecian los efectos destructivos del agua y algunos terremotos, así como de
los picos de los buscadores de tesoros)
Entre las numerosas fotos capté
algo así como un mausoleo en el que se distinguían figuras esculpidas sobre la
misma piedra y también, río abajo, algo así como un pequeño templo con
sus columnas en portada, todo ello también excavado en la dura
roca. Me felicité a mí mismo por estos pequeños descubrimientos que
quedaron sólidamente en mi cámara y vagamente en mi memoria, hasta que meses
después, ojeando un libro de egiptología descubrí un grabado a tinta
china realizado por un viajero danés en el siglo XVIII con la misma
capilla.
La misma capilla dibujada y publicada en 1755 por F.I.Norden (Copenhague).- de su viaje a Egipto
Busqué entonces en el mapa de
mayor detalle el punto aproximado que le correspondía en la orilla del Nilo y
allí existía una pequeña localidad: "Gebel el Silsila". Después de mi
humilde redescubrimiento busqué en internet todo lo referente a este punto con
el resultado que a continuación expongo.
Significado de Gebel el-Silsila.-
La traducción de estos vocablos,
que denominan a este pueblo es la de : "Roca de la cadena". Al
parecer algunos faraones colocaron en esta zona del Nilo, que es su trayecto más
estrecho y profundo, sin ramos ni derivaciones, una larga cadena de bronce que
pasando de una orilla a la otra podía impedir el paso por el río de cualquier
embarcación, quedando bajo control absoluto el tránsito fluvial del Nilo medio
al Nilo alto, y sobre todo regulando la explotación de las valiosas piedras
necesarias para la construcción de templos, palacios y casas. Todos a pagar
tasas por pasar, un buen negocio para la administración de Hacienda de entonces.
Efectivamente, en algún lugar de la cercana cantera se aprecia un grueso
agujero donde se pudo engarzar dicha cadena. Es actualmente utilizado este
boquete para el atraque de embarcaciones, cosa conveniente ya que esta
zona estrecha del río es la de curso más rápido y turbulento. El mausoleo que
ví y que fotografié allí se denomina "Speos real". Al parecer fué
construído por Horemheb, aquel primer ministro, uno de los dos amantes de
la famosa reina Hap-shet-shut, y lo construyó con la intención de poder
descansar allí eternamente tras su muerte. En su interior existen inscripciones
en jeroglífico y en demótico o copto antiguo, así como los restos de imágenes o
grabados de dioses como Ptah, Sehkmet, Amón, Muth, Khonsu y Thoth, que se
pueden ver con atención como pequeñas estatuas en la portada expuesta.. En otra
capilla cercana esculpida en roca, ya más próxima a la propia orilla,
también se encuentran interiormente algunas estatuas de las que el rostro
está destruido, no así la cintura, brazos o piernas. Otra vez, como en
Edfu , en Philas o en Tell-el Amarna, atacó la fiebre destructora
de la supuesta inmortalidad de las figuras representadas, sean faraones,
ministros, reinas o acaso dioses de otras localidades.
Acceso a estas antigüedades.-
Hoy día no es posible el acceso
turístico a Gebel el-Silsila, dada su poca importancia comparada con el resto
de monumentos de interés arquelógico: Tan sólo se puede acceder al sitio en una
embarcación particular o contratada exclusivamente para tal fín. Se halla
custodiado el lugar por varios policías que velan por la seguridad de los
monumentos y la de los posibles viajeros que en muy escaso número se atreven a
llegar hasta allí. . Son ellos mismos los que ejercen como guías turísticos y
explican los pormenores del lugar.
Desconocimiento del Hierro.-
Se viene admitiendo que el hierro
comenzó a ser utilizado como metal obtenido de la fundición especial del
mineral ferruginoso a partir del Siglo XVII a-C por los hititas y lentamente
propagado su uso por Asia central.
Este metal requiere para su fundición
unos 1700 grados (unos 600 grados más que el cobre), por lo que no es de
extrañar la tardanza en conseguir tan alta temperatura, probablemente ligada al
uso especial de algún combustible muy calorífico tal como el carbón. No
obstante hasta los siglos XVI o XVII el ser humano no dispuso de la técnica
adecuada para fabricar acero, mucho más duro y elástico que el hierro en bruto
conocido como hierro forjado. De modo que es este material el que más o
menos adecuadamente va tomando lentamente protagonismo en la industria,
principalmente del armamento. Si los hititas usaban el hierro para construir
sus espadas no debería pasar ningún tiempo en que los propios egipcios
también lo hubieran podido incorporar a su industria, a
no ser que la calidad del hierro forjado obtenida entonces dejara aún mucho que
desear. Probablemente la obtención de este nuevo material ,de muy costosa
fundición, no resultaba interesante para una cultura egipcia que prefería un
material más blando como el cobre o el bronce (aleación de cobre y estaño),
pero menos quebradizo a los golpes , menos inalterable por oxidación. y sobre
todo más fácil de fundir. De hecho es sabida la existencia de un antiquísimo
collar con bolas de hierro ya oxidadas, así como la aparición de una plancha de
hierro en un lugar muy inaccesible de la gran pirámide , lo que nos presenta a
este metal conocido en un Egipto de unos 4000 años AC , en las
primeras dinastías. También hay que mencionar la existencia de un puñal de
hierro (y alguna otra pieza) entre las múltiples y valiosas piezas
del único tesoro encontrado intacto que fue el de Tutankamón (ya en el imperio
Nuevo XVII o XVIII dinastía)). Hay que aclarar el alto porcentaje de metal de
níquel en dicho puñal que nos hace suponer fue fabricado por fundición de un
meteorito (piedra venida del cielo, supuestamente mandada por los dioses de
allá para los de la tierra,: es decir: para los faraones). En las últimas
dinastías egipcias, ya culturalmente dependientes de la antigua Grecia, la cosa
tomaría sin duda otros rumbos de progreso y, dada la gran cantidad de este
elemento en la naturaleza, el hierro se iría instalando en los materiales
egipcios, como en todo oriente y occidente, tanto en industrias como en
armamentos.
La esclavitud, energía
constructiva.-
Siempre se ha supuesto que era
exclusivamente humana: la fuerza empleada en el levantamiento de los monumentos
egipcios. Pienso que el verdadero origen de tal energía, sin duda era animal
por la simple razón de que un sólo buey sustituye a veinte hombres y come
mucho menos, y no pide descansos, ni mejoras, ni se subleva ante malos
tratos. No eran tontos esos egipcios que nosotros imaginamos crueles capataces
manejando muchedumbres de esclavos. No obstante la mano de obra, para trabajos
más delicados y responsables tuvo que ser por parte de numerosos obreros que
supongo asalariados. El sentimiento profundamente religioso de la
sociedad egipcia tuvo que motivar el resto, pues el hecho de construir la casa
de Dios suponía indirectamente para ellos el construir la propia para toda la
eternidad.
Sobre el supuesto
desconocimiento de la polea.-
No tiene visos de autenticidad
alguna la teoría de que los egipcios no conocieran la polea. Las películas nos
los muestran incluso desconocedores de la rueda, arrastrando grandes bloques de
piedra para las pirámides por brutal deslizamiento con la única fuerza de una
soga tirada por un enorme puñado de esclavos. Menos mal que los grabados
encontrados en los monumentos egipcios nos demuestran palpablemente que utilizaban
carros de guerra tirados por caballos y que también sus grabados en Saccara nos
muestran numerosas bestias de carga: reses o bueyes, que bien podían
utilizar para el transporte de piezas pesadas.
Si los egipcios llevaban siglos
conociendo la rueda....¿No iban a conocer la polea?...Resulta ridículo el
suponer que con tales usos de ruedas, sogas y animales de tiro
desconociesen el sencillo invento de pasar una cuerda alrededor de un
círculo con las ventajas de la potente máquina creada. No es posible, repito,
mover o elevar una sola de las grandes piedras de los altísimos templos
egipcios sin un fuerte y alto punto de apoyo donde insertar una eficiente
polea. Por ello pasamos al más imponente mito egipcio : el del obelisco.
El obelisco, "símbolo de
un poder que apunta al cielo".-
Y siempre presenta el obelisco
una altura superior a la de las obras adyacentes,... y siempre se encuentra en
número relacionado con la densidad de obras, y además el desmontarlo implicaría
el derribar o deteriorar las estructuras levantadas en su alrededor, así que el
Obelisco siempre era de una sola pieza y
no se podía desmontar ni cambiar de sitio y había de quedar para siempre en el
interior de la obra. Optaron por embellecerlo con inscripciones jeroglíficas
que ensalzaban la grandeza del faraón constructor. En la punta de su
cúspide se había apoyado una gruesa polea por la que giraba una voluminosa soga
transportadora de mercancías, que desde el vértice de un obelisco a la
polea de otro inferior, bajaba en suave pendiente. Las poleas retiradas,
probablemente de cobre o bronce, no persistieron a la destrucción del
tiempo, sin embargo persiste en la mayoría de los casos una cúspide ( o
piramidón) deslustrada , deformada o carentes de pulido o inscripciones, como
sí lo lleva el resto del obelisco (caso del obelisco de la plaza de la
Concordia de París). Probablemente una vez finalizada su tarea fueron rotas o
arrancadas .- Se aprecia esta función en el vértice escotado en
forma de caballete, donde sin duda asentó la polea del obelisco caído y roto
de El Begyg en la provincia egipcia de el Ayum (según datos facilitados
por el egiptólogo G.Gayo).
Posible
uso de los obeliscos como soportes de poleas transportadoras para el
levantamiento de columnas de piedra.
El obelisco había de ser de una
pieza de piedra ya que había de soportar importantes tensiones laterales. Si
fuese de varios componentes estos se desplazarían y caerían. Cuando se rajaban
al labrarlos eran, pues, desechados. (caso del obelisco roto de Aswan,
abandonado así en la propia cantera).
Resultan harto ramplones muchos
falsos arqueólogos, ladrones de tesoros, que han capturado, a lo largo de
los siglos pasados, y han vendido todos los obeliscos posibles de Egipto.
Ellos han hecho que aparezcan hoy día en cada plaza mayor de cada
elegante ciudad europea o americana. Resultaría igual de
chocante que se hiciese ahora lo mismo con cada grúa constructora de los
grandes edificios, rascacielos o monumentos, para implantarlas en las plazas.
Aunque también las grúas miran al cielo, el considerarlas una manifestación de
poder y hacer gala de sus inscripciones o marcas con su empresa constructora,
resultaría una realización un tanto simplona. Esta es la posición de gusto infantil
en la que tras un abusivo expolio de los obeliscos egipcios se ha
colocado la sabiduría occidental, sin considerar cual era la verdadera función
del obelisco egipcio. No eran simples adornos artísticos, ni símbolos , sino
valiosos e imprescindibles medios de construcción monumental.
El reparto de culpas por la
destrucción de la Biblioteca de Alejandría.-
Hemos de reconocer que dicha
factura se ha de repartir entre toda la humanidad. . Unos culpan a otros
de la misma, se pasan la pelota romanos, cristianos e islámicos. La destrucción
de tan importantes documentos no tiene parangón en la historia, pero no es obra
de unos pocos, de una raza, de un pueblo o una religión ni de un momento
histórico, sino de muchos individuos a lo largo de mucho tiempo, y ha sido
consecuencia de la incultura humana, de la rivalidad de razas, de la
fácil manejabilidad de una plebe fanática, y sobre todo de la
irresponsabilidad de los gobernantes. Al igual que en un incendio
forestal basta con la mala voluntad de uno o de pocos para causar un daño
irreparable en todo el conjunto humano. Es así la realidad y hemos de contar
siempre con el vandalismo como uno de nuestros máximos peligros. Afortunadamente
de gran parte de las obras quemadas existían copias que han mantenido nuestro
pensamiento a pesar de tanto energúmeno. Hagamos un breve repaso de lo que pasó
con la Biblioteca de Alejandría:
Siglo III aC .- Fundación de la
biblioteca por Ptolomeo . Creación de un museo de libros. Ampliación al templo
Serapio. Llegó a tener unos 700.000 volúmenes de papiro, lo que requería un
enorme espacio, lo que la hacía más vulnerable.
48 aC .- 200.000 volúmenes
quemados por estar albergados en el puerto de Alejandría durante la
batalla de Julio César contra la flota egipcia de Pompeyo que aquel incendió.
Siglo II dC.- Destrucciones
parciales por controles de los emperadores Caracalla, Valeriano y Aureliano.
Durante 7 meses ardieron muchos volúmenes censurados para calentar lo
calefactores de viviendas y baños.
Siglo III d-C El emperador
Diocleciano manda destruir todos los libros de ciencia (entonces llamada
alquimia) por considerarlos supersticiosos y en contra de la creencias romanas.
Año 365 dC.- Un poderoso terremoto
hunde la mayor parte de la ciudad ( no se salva su biblioteca) y causa
50.000 víctimas. En la actualidad aún se hallan en el fondo del puerto columnas
y estatuas rotas. Destrucción por el mismo terremoto del Faro de Alejandría,
una de las grandes maravillas de la antigüedad.
Año 391 .- Con la conversión
cristiana de Roma y tras la llegada de Teodosio el grande se nombra
patriarca de Alejandría a Teófilo, quien manda destruir inmediatamente todos
los templos paganos, entre ellos el de Serapis (serapeo) , que albergaba
numerosas obras de la biblioteca.. Una multitud religiosa fanática se encarga
de la destrucción de dicho templo, incluso se llega a eliminar violentamente a
una filósofa encargada de dicha biblioteca.
Año 616 Invasión y destrucción de
Alejandría por el rey persa Corroes II. Es famosa la actividad destructiva de
este emperador contra cualquier resto o reliquia religiosa que pudieran
subsistir ajenos a su ideología. Las epístolas, reliquias o símbolos religiosos
han de quedar bien ocultos.
Año 642 Invasión de Alejandría
por los recién formados musulmanes. Omar ibn al´Jattab manda a su administrador
Amr ibn al-Ass la quema de todos los libros que persisten en la
biblioteca ya que según aclara su órden destructiva: "si hablan del
profeta ya los tenemos todos, y si no lo hacen son inservibles.."
No obstante nos queda la
esperanza de que en alguna parte de la Alejandría hundida por el gran terremoto
puedan persistir, acaso por casualidad, algunos papiros de la antigua
biblioteca y llegasen algún día a encontrarse en alguna excavación. Ojalá que
así fuese.
2003 Construcción por la UNESCO
de la nueva biblioteca de Alejandría. Nada tiene que ver con al antigua. Un
bello gesto, pero tardío en la historia humana.
Esta historia de los incendios
de la Biblioteca de Alejandría, la mayor concentración del conocimiento
humano, nos enseña que el mejor antídoto contra la destrucción de la ciencia es
su copia y reparto desinteresado por todo el mundo, cosa de la que bien se
encargó la iglesia cristiana, que también supo conservar en las
bibliotecas de sus viejos conventos todo tipo de copias de obras
filosóficas, literarias y artísticas ,salvaguardando la cultura universal
como no lo supo hacer ningún monarca ni estado político a lo largo de la
historia.
Las pirámides, sus poderes,
sus medidas y cualidades.-
Por último quisiera destacar la
gran cantidad de "descubrimientos" existentes sobre las
características geométricas y de orientación de las pirámides egipcias.
En primer lugar está su
significado esotérico. Ante lo desconocido surge fácilmente la fantasía. Hay
quien mantiene las propiedades especiales de las formas piramidales, sus
características de almacenar y concentrar energía, su capacidad del aislamiento
de toda persona en su interior, etc. Realmente la forma piramidal si es
regular es una muy bella representación geométrica tridimensional, pero de ahí
a suponerla como dispensadora de bienes o gracias físicas o espirituales
de quien se alberga en ella dista mucho camino.
También existen numerosos
estudiosos de los números que a base de manejarlos continuamente terminan
"descubriendo" coincidencias de unas diagonales o
perímetros con determinadas medidas terrestres o astronómicas, o con
determinadas direcciones, lo que induce a algunos a dar por sentados
enormes conocimientos científicos en el pueblo faraónico. Realmente en
cualquier gran monumento se puede terminar encontrando coincidencias con
medidas y paralelismos con otros accidentes geográficos, de posiciones de
astros o incluso de fechas cronológicas que no ponen de manifiesto más que el
forzado azar en el manejo de una ingente sopa de datos y cifras.
El pueblo egipcio fue sin duda un
pueblo muy observador, trabajador e ingenioso. Pero eso de suponerlos
poseedores de conocimientos o técnicas similares o superiores a las que
presenta la humanidad 5 o 6 milenios después es mucho suponer. Hemos de admirar
en ellos su enorme religiosidad e inquietud por la vida después de la
vida y eso nos basta y debería representar para nosotros un suficiente
dato digno de encomio.
Jesús Ramón Sánchez. = Jonás. -----2007
Revisión ------ 2024