A mi hijo José Antonio que realiza la difícil misión de regenerar drogadictos.
Al igual que el tema de los prejuicios el fenómeno de las adicciones siempre se encuentra en plena actualidad personal. ¿Quien no tiene una o varias adicciones.? El sexo, el tabaco, la comida, la bebida, el juego, las drogas, las compras ....Cualquier cosa pude llegar a ser motivo de consumo frenético si no se frena al cuerpo que todo lo desea. Se trata de cosas que entran suave y lentamente proporcionando alguna clase de placer y con su frecuentar se van haciendo primero costumbre y después necesidad, hasta verse el ser humano, ese que en un principio era libre, en la más humillante de las esclavitudes.
La entrada a la adicción de cualquiera de esas cosas, diremos que siempre es discreta, lenta y paulatina, sin embargo su salida, si se ha de conseguir , sólo puede ser rápida, radical y constante.
Existen millares de libros sobre como librarse de cada una de esas mazmorras en las que nos enjaulamos buscando una felicidad aparente y de todos sus textos podemos extraer sabios consejos. Mas son tan sólo arreglos que al final han de ser aprobados por el punto más débil de nuestro ser: nuestra voluntad. Ésta se halla, por lo general, muy debilitada y perdida en un complicado presente sin visión alguna.
La voluntad tan sólo se puede oponer a un sentimiento de aparente bienestar, si es que existe una razón muy poderosa, si como decimos en el argot popular: si se llega a "pisar fondo". Es totalmente necesario un primer paso de concienciación del estado actual, de apreciación del tiempo perdido, de las reservas y la salud malgastadas, del sentir los deberes abandonados, de poner atención en una autoestima que nos desaparece, y de finalmente, llegar a poner como se dice "pie en pared" . Es necesario comenzar a luchar sin descanso , evitando nuevas ocasiones, evitando compañías vacuas, llenándose de nuevas actividades y sobre todo, siempre con la voluntad inquebrantable de volver a empezar las veces que sean necesarias, sin admitir nunca el desánimo como tampoco la inconstancia.
La voluntad necesita una gran energía y la tenemos muy debilitada. La recaída es muy fácil y una o varias batallas perdidas no deben desanimar al que quiere vencer una guerra.
El mundo fácil, las comodidades, el confort, han hecho de nosotros unos muñecos blandos y moldeables. Antiguamente se luchaba más, se hacían ejercicios de voluntad en el sacrificio, en el deber por cumplir, se valoraba la lucha por un ideal. Hoy día hablar de abnegación o de esfuerzo, tiene poco sentido. No digamos hablar de penitencias o de sacrificios, con las que nos tildarían de beatos o acaso de masoquistas.
Son también de gran valor en la lucha contra las adicciones los apoyos familiares, el ejemplo de los buenos amigos y sobre todo el recurso de la ayuda de Dios, que nunca dejará de echar una mano a un hijo suyo que le pida auxilio.
El movimiento se demuestra andando. !Fuera adicciones¡: !ADELANTE.¡ !VENCERÁS¡
Jonás 2019-2024