lunes, 1 de abril de 2019

Higiene de los sentidos


HIGIENE DE LOS SENTIDOS



 

Denominamos Higiene como la realización de las condiciones necesarias para total disfrute de la salud, la ciencia de la prevención de las numerosas enfermedades que nos asedian. El viejo proverbio de "más vale prevenir que curar" se hace un imperativo si deseamos el equilibrio pleno de nuestra propia naturaleza humana, su perfección. Son muchos los problemas que podríamos evitar si somos conscientes y constantes en la vigilancia y control de nuestro cuerpo.


.- La vista

    Es el órgano de la vista posiblemente el más importante de nuestros sentidos, el más imprescindible y el que más se echa de menos y transforma la vida cuando  hace ausencia. La máquina visual es prácticamente perfecta, ella corrige o compensa imágenes, regenera daños producidos y además da una información tridimensional constante sobre el espacio que rodea al individuo. Se adapta tanto al brillo intenso como a la penumbra y a veces a la casi total oscuridad.

    Aunque su limpieza es fisiológica mediante el lagrimeo, requiere cuidados higiénicos. En primer lugar evitando frotes o rozamientos con las manos, evitando la entrada de líquidos jabonosos o el contacto directo con aires polvorientos, contaminados de bacterias o virus, tal es el caso del contagio gripal que muchas veces comienza siendo ocular por contaminación con micro-partículas salivares procedentes de toses o estornudos, o acaso agresivos por excesivo calor o sequedad. Evitar los lavados oculares, pues, salvo indicación explícita del oftalmólogo, son casi siempre nocivos. Evitar el uso de colirios no recetados por el médico, pues muchos de ellos incorporan corticoides que pueden aumentar la tensión ocular con riesgo de producir glaucoma, (ojo duro y doloroso)

    La retina, siempre alerta a la imagen recibida que tan sólo depende del poder de enfoque y transparencia del cristalino y córnea, no requiere cuidados directos. Tan sólo evitar ser expuesta a radiaciones muy intensas (observación solar a través de un telescopio, que requiere filtros apropiados) o o ionizantes, como son los rayos ultravioletas directos del sol o artificiales. La más importante  protección que podemos dar a la retina es a través de la prevención de dos enfermedades muy corriente que nos afectan, temprano o tarde  a la mayoría de la población: la hipertensión arterial y la diabetes. La primera controlando la tensión periódicamente, y mediante una dieta en al que no haya exceso de cloruro sódico, así como sin regatear la medicación adecuada si fuere precisa. La segunda mediante el control de la glucemia fundamentalmente manteniendo un equilibrio calorías ingeridas en la alimentación y calorías gastadas en el ejercicio. La ceguera más frecuente hoy día es debida a esta última enfermedad.

    Es normal que a partir de los 40 años se empieza a ver mal de cerca debido al cambio de refracción del cristalino que se viene denominando "vista cansada". Se corrigen con gafas que aumentan el poder dióptrico del ojo y que deben de ser calculadas por el especialista.

    Es normal, también, que la vista cansada vaya abocando muchas veces poco a poco en las llamadas cataratas, opacidades cristalinas que terminan por anular la visión. Hoy por hoy se operan con un rotundo éxito, sustituyendo el cristalino por una mini-lente intraocular artificial que se tolera perfectamente.

.- El oído

    También el oído ha de ser protegido de sonidos intensos, tales como los propios de discotecas muy cargadas de decibelios, o golpes de presión bruscos, bofetones o presencia de explosiones o disparos  que pueden llegar a dañarlo. No obstante la verdadera patología del oído acaece por tres causas fundamentales: la infección del oído externo, la del oído medio y la producción de tapones de cerumen.

    La infección del conducto auditivo externo u otitis externa, muy frecuente en adolescentes, es consecuencia generalmente de baños en piscinas muy cloradas o muy contaminadas en las que penetra agua , cuya permanencia en dicho conducto produce inflamación de éste con mucho dolor y malestar. Se evitaría usando tapones óticos para evitar la entrada de agua en dichosa conductos.

    La infección del oído medio, más frecuente en niños, suele depender de la infección previa de la faringe o amígdalas. Por las llamadas trompas de Eustaquio puede llegar progresando la infección hasta la caja del oído medio y producir allí supuración, abombamiento del tímpano ya hasta su rotura. Puede ser causa de sordera crónica. Controlar las infecciones faríngeas y de amígdalas para que no lleguen a afectarse los oídos, sería la mejor medida preventiva. Una vez declarado el dolor de oído que indica su implicación el tratamiento adecuado por el médico es lo único eficaz.

    La producción de tapones de cerumen es el tercer caballo de batalla para la consulta del especialista. El cerumen es una secreción densa procedente de las glándulas del conducto auditivo externo. Tiene por finalidad el mantener a éste aislado de la humedad y protegido de la agresión de bacterias, (ya que éste posee una gran cantidad de levaduras que las impiden medrar), así como la introducción de insectos ya que por su viscosidad y caracteres químicos los suele repeler. Es normal que el conducto auditivo produzca este fluido lubricante de bajo punto de fusión, mientras se encuentra fresco y no enranciado por la antigüedad. A 37 grados es eliminado del oído por su propio peso mientras dormimos en decúbito lateral. Pequeñas e imperceptibles partículas se desprenden sobre nuestra almohada. Las que no consiguen su total caída producen un leve o intenso  picor en los bordes del orificio externo y la punta de los dedos se encarga de consolar el punto y eliminar los fragmentos de cerumen causantes. -

¿Qué ocurre cuando la persona duerme siempre acostada del mismo lado? La respuesta es: si duerme del lado derecho va a tener este conducto perfectamente limpio, pero el izquierdo al no poder drenar al exterior va a ir acumulando material céreo que va enranciándose y perdiendo su poder de licuarse a 37 grados, en consecuencia: un desagradable tapón en el oído izquierdo. Si, por el contrario suele dormir del lado derecho, el tapón lo va a presentar en el lado izquierdo.

    Es fácil, pues, evitar la formación de tapones auditivos acostumbrándose a dormir de ambos lados.

Sobre los bastoncillos de limpieza.-

Se trata de bastoncillos ideados para la limpieza de la parte exterior de conducto auditivo, solamente aquella en la que se acumula la secreción de cerumen propia de la noche anterior. Nunca usarlos para tratar de desobstruir el conducto , ya que el bastoncillo puede hacerlo todavía más compacto e introducirlo más hacia la membrana timpánica. Por eso aconsejo agarrar el bastoncillo con los extremos de los dedos índice y pulgar por la zona marcada entre las señales pintadas en negro para que la torunda no ingrese en el conducto más que hasta la marca roja de los gráficos adjuntos. Es lo necesario para, mediante giro, consolar el picor en  la piel de entrada y para empaparse en el cerumen que aún es líquido y poco viscoso. Si agarrásemos el bastoncillo más atrás corremos el riesgo de introducirlo demasiado.

¿Y si ya existen signos de taponamiento auditivo?.-
Lo mejor es tratar de reblandecerlos durante dos o tres días con unas gotas de disolvente (esencia de trementina diluída , el conocido "otocerum") dos o tres veces al día y después acudir al  otorrinolaringólogo para su extracción adecuada. Este especialista sabrá si  existe cualquier otra complicación simultánea (otitis) que desaconseje la aplicación de lavado a presión del conducto auditivo. No acudir a enfermería pues el oído se merece la exploración cuidadosa del especialista. Una vez quitado el tapón prevenir su posterior formación con las normas ya expuestas..

-El equilibrio.  También es un sentido aunque no sea incluido entre los cinco principales.  Bástenos para apreciar su enorme valor cuando no podemos utilizar la vista, por ejemplo, en un apagón de luz. Si no fuese por este sentido caeríamos entonces al suelo. Nos reafirma la realidad de un movimiento ascendente o descendente ( arranque de un ascensor), de un desplazamiento lateral o circular. Es necesario que todos estos movimientos sean apoyados por las paralelas imágenes visuales ya que de no existir correlación con ellas nos podríamos sentir muy mal, afectados de una sensación desagradable de mareo, náuseas, etc. Tal cosa ocurre si pretendemos ir leyendo en un coche, con lo que la información vestibular es positiva y la óptica es negativa o viceversa como ocurre en proyecciones superpanorámicas (como el cinema Imax) en las que el desplazamiento visual es intenso y amplio, pero la sensación suministrada por los conductos semicirculares del oído medio es inexistente, con lo que se produce una desagradable sensación de vértigo incontrolado.

También es bueno para el mantenimiento de un sistema de equilibrio sano la correcta posición de la columna cervical y de la cabeza ( ¡cuidado con las almohadas muy gruesas! ), ya que la artrosis en esta zona es  responsable del 90% de los vértigos aparecidos en la tercera edad.

- El olfato

El olfato es un sentido que presta seguridad a la persona dando una información química independiente de la facilitada por el oído y la vista. Lo mismo puede evitarnos una intoxicación por un alimento en malas condiciones que salvarnos de un incendio incipiente. Igualmente puede advertirnos de falta de limpieza individual o incluso recompensarnos con los olores gratos que también la naturaleza posee.

En la raza humana el olfato no tiene la fina sensibilidad que en otras especies que lo requieren para poder cazar o poder salvarse del l acecho del cazador o depredador.

Para el normal desarrollo de nuestro olfato necesitamos unas mucosas pituitarias limpias, sin mucosidad inflamatoria y un sistema nervioso receptor equilibrado y vigilante. Todo aquello que pueda evitar catarros nasales o de los senos paranasales, así como de la zona de los cornetes será bueno para mantener el mínimo de olfato necesario para la normal convivencia. Procuremos no abusar de medicaciones permanentes, especialmente inhalaciones de  antialérgicos  o de  vasoconstrictores porque estos nos pasarán a la larga factura de una disminución de la sensibilidad olfativa.

._ El gusto

Muy semejante en su cometido al olfato, pero más directo, llegando a suplir con eficacia los defectos de percepción que aquel pudiese tener. Un pescado o marisco con sabor amoniacal descubre un comienzo de putrefacción, una mantequilla o leche  con alguna acidez igualmente denota fermentación grasa o enranciamiento, una fruta con sabor excesivamente dulzón puede significar la aparición de acetona por fermentación de sus azúcares. La lengua confirma por su información de blandura o pérdida de consistencia dichas percepciones gustativas. Igualmente un vino con leve gusto a vinagre nos indica que ya comenzó su final con  la transformación del alcohol a ácido acético.

El gusto nos informa mediante las tres percepciones básicas de amargo, salado y dulce según lo perciba con la lengua en su parte posterior , media o en su  punta. Estas percepciones también aumentan el placer de la comida o la bebida y en pocas enfermedades se ve seriamente alterado.

Unos sabores potencian a otros. Es algo que hemos de tener en cuenta en la preparación de un menú, pues su ignorancia puede hacernos ingrata la degustación del conjunto o las partes.

No puedo concluir este apartado sobre la función de la boca sin hablar de la limpieza dental. Una buena higiene  por cepillado de dientes y lengua, al menos  después del desayuno, o la cena, serían suficientes para evitar la mayoría de casos de halitosis e impedir de forma segura la aparición de caries. Es cosa muy conveniente el iniciar a los niños con esta costumbre sanísima desde bien pequeños.  También el uso del hilo dental es una forma efectiva de poder eliminar los restos de alimentos que tanto daño pueden hacer a nuestra dentadura. Puesto que es en la comida donde se ingieren mayor número de fibras cárnicas o celulósicas, que suelen quedar incrustadas en pequeños recovecos entre los dientes, sería tras ella  su mejor momento de aplicación. Para la limpieza de la lengua también se recomienda, aparte del cepillado junto con los dientes el comer pan tostado.

.- El Tacto

El valor del sentido del tacto no sólo es grande por poder gustar de la suavidad del contacto de lo agradable, como el pétalo de una rosa o el roce de  una seda. No sólo es valioso por advertir de lo tosco y peligroso del frotamiento con un madera que puede obsequiarte con una espina, no sólo es para avisarnos de la temperatura de un objeto próximo que podría quemarnos, o para darnos la alarma de una infección por  la fiebre aparecida en la frente un hijo pequeño.. También es un fiel indicativo, por su aspecto negativo de nuestra propia salud a largo plazo. Me explicaré:

Los fallos del sistema nervioso central o periférico se revelan por síntomas que aparecen por anulación de funciones tanto en la vía eferente, por ejemplo parálisis, como en la vía aferente: zonas de falta de sensibilidad. La  pérdida de sensibilidad en una zona de poca importancia, como por ejemplo una pequeña sección de la superficie de una rodilla puede ser reveladora para un neurólogo de un fallo de transmisión nerviosa debida a un tumor en un nervio, en médula raquídea o en el propio cerebro. Bien sabemos que el mejor remedio para el cáncer es su diagnóstico y tratamiento precoz. Pondré otro ejemplo: la pérdida de sensibilidad profunda en el pie, su capacidad de reconocer una vibración o temblor, no solo nos haría, a diferencia de los animales,  ser menos previsores de a un terremoto, también nos podría avisar de una pérdida de sensibilidad  que a un buen médico podría hacer sospechar la presencia de una neuritis muy probablemente diabética.

La falta de dolor ante una quemadura, más que autocontrol podría ser indicativa  de un proceso degenerativo de vías sensitivas como ocurre en la siringomielia.

Ante toda alteración estable del sentido del tacto hemos de acudir a  la consulta médica, pues puede ser sintomática de una enfermedad en principio fácilmente tratable. No digamos ya el aspecto tan útil de la  autopalpación descubridora de un pequeño bulto en cualquier parte del cuerpo, por ejemplo la mama femenina, que puede dar con  un diagnóstico precoz de un tumor y su extirpación con una práctica curación del 100% de los casos. La mujer debe saber conocer siempre que la aparición de algunos síntomas, como un flujo genital  persistente, la retracción fija de un pezón o la aparición de un nódulo en la mama siempre debe ser siempre motivo de consulta médica inmediata.

Higiene de la piel.

Es precisamente en la piel, el órgano de mayor superficie, donde se producen importantes alteraciones que son fruto de la interacción del individuo con el medio ambiente.

Los rayos solares.-

Los rayos solares producen por su componente ultravioleta lesiones celulares: inflamación , hiperpigmentación melánica y la posibilidad si hay exceso de engendrar cánceres de piel, bien melanomas o bien epiteliomas. Se utilizan para paliar estos efectos nocivos diversas cremas  dotadas de un factor protector variable. El problema de estas cremas está en su abuso. Las personas piensan que no basta una capa mínima, la mínima para dar brillo con ella a la piel, sino que es mejor una aplicación más espesa que cubra bien todo. Los orificios de las glándulas sudoríparas se taponan de crema y como el sol también lleva abundantes rayos infrarojos ( caloríficos), las mismas se infartan produciendo lesiones en forma de múltiples granitos confluentes en las regiones que han sufrido más la demanda de esta sudoración imposibilitada, tales como el escote, el pecho, los pliegues de los brazos y piernas, etc. Esta es una de la causas más frecuentes de visita a los centros de urgencia próximos a los lugares playeros. Insisto:  es suficiente una leve capa, la del tenue brillo, la suficiente para preservar de las alteraciones ultravioletas. Una vez libre de estas radiaciones lo mejor es una buena ducha  con agua y algo de jabón, para dejar la piel en condiones normales de poder sudar si la es necesario.

Rozamientos.-

Son frecuentes en verano los rozamientos entre los muslos o incluso axilas para producir una molesta irritación. La solución estriba en evitarlos mediante un buen lavado sudoral y aplicación de alguna crema específica para rozamientos. Recomiendo a este fin las que llevan extracto de la planta caléndula en su composición.(un buen antiséptico natural y a la vez antiinflamatorio). Desaconsejo a este fin el uso de corticoides , pues su efecto es solamente transitorio y no curativo.

Callosidades.-

Es la consecuencia de un rozamiento contínuo sobre cualquier área de la piel.  Es en los pies, con los diversos zapatos usados donde se producen con mayor intensidad y molestias.

Las callosidades de los pies son la verdadera causa del mal olor que estos pueden presentar si existe sudoración concomitante. El callo es piel muerta;  la presencia de sufiiciente agua es suficiente para que se pudra  y produzca sustancias desagradablemente olorosas. El sudor de por sí no tiene olor,  salvo si existen aparte de las glándulas sudorales, otras apocrinas que eliminan otras substancias , como ocurre en axilas e ingles, donde además puede haber  pelo como sustrato mantenedor de la humedad y dispersor de efluvios. Las callosidades o los pelos sucios son los únicos causantes de la posible fetidez. La higiene exige el cuidado por limado o corte cuidadoso de los callos y la limpieza diaria de axilas e ingles.

Quemaduras.-

Es una de las más graves y dolorosas que puede sufrir la piel.

Si la misma es grande el tratamiento es hospitalario, si es pequeña aconsejo el uso de frío (bolsa de hielo) para combatir el dolor y de la clara de huevo (albúmina hipertónica) para evitar la formación de ampollas. Si éstas se producen lo mejor es hacer pequeños orificios en sus bordes con una aguja de inyección para que drenen bien, evitando arrancar la epidermis, el "pellejillo", que es vital para la nueva regeneración de la piel.



HIGIENE ÍNTIMA

         Decía San Pablo que "aquellos órganos que consideramos  menos decentes los tratamos con más decoro, porque los miembros más decentes no lo necesitan".  Es por esta razón por la que me permito dar algunos consejos sobre esta higiene particular, sobre ese decoro especial a dichos órganos,  desde el punto de vista médico, para poder evitarlos posibles irritaciones o infecciones .

Limpieza rectal y anal.-

       Después de la defecación es precisa una limpieza del recto, el extremo de nuestro tubo digestivo y del ano, su apertura a través de la piel interglutea. Esta limpieza se debe de realizar primero con algo de papel higiénico para terminar de realizarse en el bidés con agua, a ser posible tibia, (la fría contrae excesivamente, la caliente puede quemar.). No aconsejo jabones, desodorantes ni perfumes que en esta región no hacen más que inflamar la mucosa subyacente. Es digno de hacer constar que en países islámicos como Turquía, en los que las abluciones y lavados de esta zona son parte integral de sus costumbres es muy escasa la aparición de cáncer de recto, a diferencia de países europeos que continúan construyendo muchas veces viviendas con aseos sin bidés..

      El carcinoma se desarrolla siempre en tejidos que padecen algún típico de inflamación crónica, y muy frecuentemente en  zonas de epitelio de transición piel-mucosas. El uso exclusivo de tan sólo el papel higiénico no provoca más que un rozamiento exagerado de la zona y una limpieza precaria. Por otro lado la limpieza con papel debe estar siempre orientada en las mujeres  de delante a atrás para evitar que los gérmenes intestinales puedan entrar por la uretra y provocar cistitis.  Es necesario siempre el lavado final con el elemento más básico que nos ofrece para ello la naturaleza: el agua.

      Las personas que padecen problemas de estreñimiento y de hemorroides, aparte de seguir el  régimen alimentario que muy probablemente les haya dado su médico, deben lubricar, después  del lavado explicado anteriormente, el conducto rectal con vaselina estéril. De esa forma padecerá menos ese órgano en su próxima función excretora y disminuirá el riesgo de hemorragia así como de infección por aparición de rozaduras o fisuras anales.



Higiene genital.-

      Basta la limpieza diaria con agua sola bajo la ducha o en el baño para que estas mucosas, del glande en el hombre, de la vulva en la mujer queden libres de cualquier secreción que en abundancia puede ser causa de malestar, de  picor  o de mal olor. Insisto igualmente que lo ideal es el agua; mucho cuidado con jabones y perfumes que pueden irritar por su alcalinidad, sobre todo la uretra que es muy sensible. En caso de que esta limpieza no fuese suficiente persistiendo de manera exagerada dichas secreciones u olores, o la presencia de bien un flujo blanco (piocitos) o un flujo rojo (eritrocitos) se impone la visita al médico de confianza.



Higiene axilar y pubiana.-

      Aquí sí que puede y debe entrar la pastilla de jabón. La ducha diaria, acaso doble en los días de mayor calor, suele ser suficiente para evitar el olor a sudor. Se pueden usar desodorantes, que nunca deben sustituir al lavado diario.

     La depilación es peligrosa ya que la cuchilla de afeitar va dejando folículos pilosos decapitados o desgarrados que pueden ser puerta de entrada a una infección bacteriana favorecida por la humedad frecuente de estas zonas.



Higiene de las manos.-

      Una vez terminado cualquiera de los correspondientes lavados ya citados resta completar el lavado enérgico de las manos con un jabón con fuerte poder desengrasante y desodorante, seguido tras el secado de una somera ablución de alguna colonia que también sirve de desinfectante final.



Higiene de la ropa íntima.-

      De nada sirve una buena higiene de los órganos citados si no va acompañada del consiguiente lavado de la ropa íntima o su recambio frecuente. Basta la lejía comercial diluída  y un buen jabón con abundante aclarado y el posterior secado al sol y al aire  para esterilizar y desodorizar cualquier prenda.




Epicuro