HIGIENE DE LOS SENTIDOS
Denominamos Higiene como la realización de las condiciones
necesarias para total disfrute de la salud, la ciencia de la prevención de las
numerosas enfermedades que nos asedian. El viejo proverbio de "más vale
prevenir que curar" se hace un imperativo si deseamos el equilibrio pleno
de nuestra propia naturaleza humana, su perfección. Son muchos los problemas que
podríamos evitar si somos conscientes y constantes en la vigilancia y control
de nuestro cuerpo.
.- La vista
Es el órgano de la
vista posiblemente el más importante de nuestros sentidos, el más
imprescindible y el que más se echa de menos y transforma la vida cuando hace ausencia. La máquina visual es
prácticamente perfecta, ella corrige o compensa imágenes, regenera daños
producidos y además da una información tridimensional constante sobre el
espacio que rodea al individuo. Se adapta tanto al brillo intenso como a la
penumbra y a veces a la casi total oscuridad.
Aunque su limpieza
es fisiológica mediante el lagrimeo, requiere cuidados higiénicos. En primer
lugar evitando frotes o rozamientos con las manos, evitando la entrada de
líquidos jabonosos o el contacto directo con aires polvorientos, contaminados
de bacterias o virus, tal es el caso del contagio gripal que muchas veces
comienza siendo ocular por contaminación con micro-partículas salivares
procedentes de toses o estornudos, o acaso agresivos por excesivo calor o
sequedad. Evitar los lavados oculares, pues, salvo indicación explícita del
oftalmólogo, son casi siempre nocivos. Evitar el uso de colirios no recetados
por el médico, pues muchos de ellos incorporan corticoides que pueden aumentar
la tensión ocular con riesgo de producir glaucoma, (ojo duro y doloroso)
La retina, siempre
alerta a la imagen recibida que tan sólo depende del poder de enfoque y
transparencia del cristalino y córnea, no requiere cuidados directos. Tan sólo
evitar ser expuesta a radiaciones muy intensas (observación solar a través de
un telescopio, que requiere filtros apropiados) o o ionizantes, como son los
rayos ultravioletas directos del sol o artificiales. La más importante protección que podemos dar a la retina es a
través de la prevención de dos enfermedades muy corriente que nos afectan,
temprano o tarde a la mayoría de la
población: la hipertensión arterial y la diabetes. La primera controlando la
tensión periódicamente, y mediante una dieta en al que no haya exceso de
cloruro sódico, así como sin regatear la medicación adecuada si fuere precisa.
La segunda mediante el control de la glucemia fundamentalmente manteniendo un
equilibrio calorías ingeridas en la alimentación y calorías gastadas en el
ejercicio. La ceguera más frecuente hoy día es debida a esta última enfermedad.
Es normal que a
partir de los 40 años se empieza a ver mal de cerca debido al cambio de
refracción del cristalino que se viene denominando "vista cansada".
Se corrigen con gafas que aumentan el poder dióptrico del ojo y que deben de
ser calculadas por el especialista.
Es normal,
también, que la vista cansada vaya abocando muchas veces poco a poco en las
llamadas cataratas, opacidades cristalinas que terminan por anular la visión.
Hoy por hoy se operan con un rotundo éxito, sustituyendo el cristalino por una
mini-lente intraocular artificial que se tolera perfectamente.
.- El oído
También el oído ha
de ser protegido de sonidos intensos, tales como los propios de discotecas muy
cargadas de decibelios, o golpes de presión bruscos, bofetones o presencia de
explosiones o disparos que pueden llegar
a dañarlo. No obstante la verdadera patología del oído acaece por tres causas
fundamentales: la infección del oído externo, la del oído medio y la producción
de tapones de cerumen.
La infección del
conducto auditivo externo u otitis externa, muy frecuente en adolescentes, es
consecuencia generalmente de baños en piscinas muy cloradas o muy contaminadas
en las que penetra agua , cuya permanencia en dicho conducto produce
inflamación de éste con mucho dolor y malestar. Se evitaría usando tapones
óticos para evitar la entrada de agua en dichosa conductos.
La infección del
oído medio, más frecuente en niños, suele depender de la infección previa de la
faringe o amígdalas. Por las llamadas trompas de Eustaquio puede llegar
progresando la infección hasta la caja del oído medio y producir allí
supuración, abombamiento del tímpano ya hasta su rotura. Puede ser causa de
sordera crónica. Controlar las infecciones faríngeas y de amígdalas para que no
lleguen a afectarse los oídos, sería la mejor medida preventiva. Una vez
declarado el dolor de oído que indica su implicación el tratamiento adecuado
por el médico es lo único eficaz.
La producción de
tapones de cerumen es el tercer caballo de batalla para la consulta del
especialista. El cerumen es una secreción densa procedente de las glándulas del
conducto auditivo externo. Tiene por finalidad el mantener a éste aislado de la
humedad y protegido de la agresión de bacterias, (ya que éste posee una gran
cantidad de levaduras que las impiden medrar), así como la introducción de
insectos ya que por su viscosidad y caracteres químicos los suele repeler. Es
normal que el conducto auditivo produzca este fluido lubricante de bajo punto
de fusión, mientras se encuentra fresco y no enranciado por la antigüedad. A 37
grados es eliminado del oído por su propio peso mientras dormimos en decúbito
lateral. Pequeñas e imperceptibles partículas se desprenden sobre nuestra
almohada. Las que no consiguen su total caída producen un leve o intenso picor en los bordes del orificio externo y la
punta de los dedos se encarga de consolar el punto y eliminar los fragmentos de
cerumen causantes. -
¿Qué ocurre cuando la persona duerme siempre acostada del
mismo lado? La respuesta es: si duerme del lado derecho va a tener este
conducto perfectamente limpio, pero el izquierdo al no poder drenar al exterior
va a ir acumulando material céreo que va enranciándose y perdiendo su poder de
licuarse a 37 grados, en consecuencia: un desagradable tapón en el oído
izquierdo. Si, por el contrario suele dormir del lado derecho, el tapón lo va a
presentar en el lado izquierdo.
Es fácil, pues,
evitar la formación de tapones auditivos acostumbrándose a dormir de ambos
lados.
Sobre los bastoncillos de limpieza.-
Se trata de bastoncillos ideados para la limpieza de la
parte exterior de conducto auditivo, solamente aquella en la que se acumula la
secreción de cerumen propia de la noche anterior. Nunca usarlos para tratar de
desobstruir el conducto , ya que el bastoncillo puede hacerlo todavía más
compacto e introducirlo más hacia la membrana timpánica. Por eso aconsejo
agarrar el bastoncillo con los extremos de los dedos índice y pulgar por la
zona marcada entre las señales pintadas en negro para que la torunda no ingrese
en el conducto más que hasta la marca roja de los gráficos adjuntos. Es lo
necesario para, mediante giro, consolar el picor en la piel de entrada y para empaparse en el
cerumen que aún es líquido y poco viscoso. Si agarrásemos el bastoncillo más
atrás corremos el riesgo de introducirlo demasiado.
¿Y si ya existen signos de taponamiento auditivo?.-
Lo mejor es tratar de reblandecerlos durante dos o tres días
con unas gotas de disolvente (esencia de trementina diluída , el conocido
"otocerum") dos o tres veces al día y después acudir al otorrinolaringólogo para su extracción
adecuada. Este especialista sabrá si
existe cualquier otra complicación simultánea (otitis) que desaconseje
la aplicación de lavado a presión del conducto auditivo. No acudir a enfermería
pues el oído se merece la exploración cuidadosa del especialista. Una vez
quitado el tapón prevenir su posterior formación con las normas ya expuestas..
-El equilibrio.
También es un sentido aunque no sea incluido entre los cinco
principales. Bástenos para apreciar su
enorme valor cuando no podemos utilizar la vista, por ejemplo, en un apagón de
luz. Si no fuese por este sentido caeríamos entonces al suelo. Nos reafirma la
realidad de un movimiento ascendente o descendente ( arranque de un ascensor),
de un desplazamiento lateral o circular. Es necesario que todos estos
movimientos sean apoyados por las paralelas imágenes visuales ya que de no
existir correlación con ellas nos podríamos sentir muy mal, afectados de una
sensación desagradable de mareo, náuseas, etc. Tal cosa ocurre si pretendemos
ir leyendo en un coche, con lo que la información vestibular es positiva y la
óptica es negativa o viceversa como ocurre en proyecciones superpanorámicas
(como el cinema Imax) en las que el desplazamiento visual es intenso y amplio,
pero la sensación suministrada por los conductos semicirculares del oído medio
es inexistente, con lo que se produce una desagradable sensación de vértigo
incontrolado.
También es bueno para el mantenimiento de un sistema de
equilibrio sano la correcta posición de la columna cervical y de la cabeza (
¡cuidado con las almohadas muy gruesas! ), ya que la artrosis en esta zona
es responsable del 90% de los vértigos
aparecidos en la tercera edad.
- El olfato
El olfato es un sentido que presta seguridad a la persona
dando una información química independiente de la facilitada por el oído y la
vista. Lo mismo puede evitarnos una intoxicación por un alimento en malas
condiciones que salvarnos de un incendio incipiente. Igualmente puede
advertirnos de falta de limpieza individual o incluso recompensarnos con los
olores gratos que también la naturaleza posee.
En la raza humana el olfato no tiene la fina sensibilidad
que en otras especies que lo requieren para poder cazar o poder salvarse del l
acecho del cazador o depredador.
Para el normal desarrollo de nuestro olfato necesitamos unas
mucosas pituitarias limpias, sin mucosidad inflamatoria y un sistema nervioso
receptor equilibrado y vigilante. Todo aquello que pueda evitar catarros
nasales o de los senos paranasales, así como de la zona de los cornetes será
bueno para mantener el mínimo de olfato necesario para la normal convivencia.
Procuremos no abusar de medicaciones permanentes, especialmente inhalaciones
de antialérgicos o de
vasoconstrictores porque estos nos pasarán a la larga factura de una
disminución de la sensibilidad olfativa.
._ El gusto
Muy semejante en su cometido al olfato, pero más directo,
llegando a suplir con eficacia los defectos de percepción que aquel pudiese
tener. Un pescado o marisco con sabor amoniacal descubre un comienzo de
putrefacción, una mantequilla o leche
con alguna acidez igualmente denota fermentación grasa o enranciamiento,
una fruta con sabor excesivamente dulzón puede significar la aparición de
acetona por fermentación de sus azúcares. La lengua confirma por su información
de blandura o pérdida de consistencia dichas percepciones gustativas.
Igualmente un vino con leve gusto a vinagre nos indica que ya comenzó su final
con la transformación del alcohol a
ácido acético.
El gusto nos informa mediante las tres percepciones básicas
de amargo, salado y dulce según lo perciba con la lengua en su parte posterior
, media o en su punta. Estas
percepciones también aumentan el placer de la comida o la bebida y en pocas
enfermedades se ve seriamente alterado.
Unos sabores potencian a otros. Es algo que hemos de tener
en cuenta en la preparación de un menú, pues su ignorancia puede hacernos
ingrata la degustación del conjunto o las partes.
No puedo concluir este apartado sobre la función de la boca
sin hablar de la limpieza dental. Una buena higiene por cepillado de dientes y lengua, al
menos después del desayuno, o la cena,
serían suficientes para evitar la mayoría de casos de halitosis e impedir de
forma segura la aparición de caries. Es cosa muy conveniente el iniciar a los
niños con esta costumbre sanísima desde bien pequeños. También el uso del hilo dental es una forma
efectiva de poder eliminar los restos de alimentos que tanto daño pueden hacer
a nuestra dentadura. Puesto que es en la comida donde se ingieren mayor número
de fibras cárnicas o celulósicas, que suelen quedar incrustadas en pequeños
recovecos entre los dientes, sería tras ella
su mejor momento de aplicación. Para la limpieza de la lengua también se
recomienda, aparte del cepillado junto con los dientes el comer pan tostado.
.- El Tacto
El valor del sentido del tacto no sólo es grande por poder
gustar de la suavidad del contacto de lo agradable, como el pétalo de una rosa
o el roce de una seda. No sólo es
valioso por advertir de lo tosco y peligroso del frotamiento con un madera que
puede obsequiarte con una espina, no sólo es para avisarnos de la temperatura
de un objeto próximo que podría quemarnos, o para darnos la alarma de una
infección por la fiebre aparecida en la
frente un hijo pequeño.. También es un fiel indicativo, por su aspecto negativo
de nuestra propia salud a largo plazo. Me explicaré:
Los fallos del sistema nervioso central o periférico se
revelan por síntomas que aparecen por anulación de funciones tanto en la vía
eferente, por ejemplo parálisis, como en la vía aferente: zonas de falta de
sensibilidad. La pérdida de sensibilidad
en una zona de poca importancia, como por ejemplo una pequeña sección de la
superficie de una rodilla puede ser reveladora para un neurólogo de un fallo de
transmisión nerviosa debida a un tumor en un nervio, en médula raquídea o en el
propio cerebro. Bien sabemos que el mejor remedio para el cáncer es su
diagnóstico y tratamiento precoz. Pondré otro ejemplo: la pérdida de
sensibilidad profunda en el pie, su capacidad de reconocer una vibración o
temblor, no solo nos haría, a diferencia de los animales, ser menos previsores de a un terremoto,
también nos podría avisar de una pérdida de sensibilidad que a un buen médico podría hacer sospechar
la presencia de una neuritis muy probablemente diabética.
La falta de dolor ante una quemadura, más que autocontrol
podría ser indicativa de un proceso
degenerativo de vías sensitivas como ocurre en la siringomielia.
Ante toda alteración estable del sentido del tacto hemos de
acudir a la consulta médica, pues puede
ser sintomática de una enfermedad en principio fácilmente tratable. No digamos
ya el aspecto tan útil de la
autopalpación descubridora de un pequeño bulto en cualquier parte del
cuerpo, por ejemplo la mama femenina, que puede dar con un diagnóstico precoz de un tumor y su
extirpación con una práctica curación del 100% de los casos. La mujer debe
saber conocer siempre que la aparición de algunos síntomas, como un flujo
genital persistente, la retracción fija
de un pezón o la aparición de un nódulo en la mama siempre debe ser siempre
motivo de consulta médica inmediata.
Higiene de la piel.
Es precisamente en la piel, el órgano de mayor superficie,
donde se producen importantes alteraciones que son fruto de la interacción del
individuo con el medio ambiente.
Los rayos solares.-
Los rayos solares producen por su componente ultravioleta
lesiones celulares: inflamación , hiperpigmentación melánica y la posibilidad
si hay exceso de engendrar cánceres de piel, bien melanomas o bien epiteliomas.
Se utilizan para paliar estos efectos nocivos diversas cremas dotadas de un factor protector variable. El
problema de estas cremas está en su abuso. Las personas piensan que no basta
una capa mínima, la mínima para dar brillo con ella a la piel, sino que es
mejor una aplicación más espesa que cubra bien todo. Los orificios de las
glándulas sudoríparas se taponan de crema y como el sol también lleva
abundantes rayos infrarojos ( caloríficos), las mismas se infartan produciendo
lesiones en forma de múltiples granitos confluentes en las regiones que han
sufrido más la demanda de esta sudoración imposibilitada, tales como el escote,
el pecho, los pliegues de los brazos y piernas, etc. Esta es una de la causas
más frecuentes de visita a los centros de urgencia próximos a los lugares
playeros. Insisto: es suficiente una
leve capa, la del tenue brillo, la suficiente para preservar de las alteraciones
ultravioletas. Una vez libre de estas radiaciones lo mejor es una buena
ducha con agua y algo de jabón, para
dejar la piel en condiones normales de poder sudar si la es necesario.
Rozamientos.-
Son frecuentes en verano los rozamientos entre los muslos o
incluso axilas para producir una molesta irritación. La solución estriba en
evitarlos mediante un buen lavado sudoral y aplicación de alguna crema
específica para rozamientos. Recomiendo a este fin las que llevan extracto de
la planta caléndula en su composición.(un buen antiséptico natural y a la vez
antiinflamatorio). Desaconsejo a este fin el uso de corticoides , pues su
efecto es solamente transitorio y no curativo.
Callosidades.-
Es la consecuencia de un rozamiento contínuo sobre cualquier
área de la piel. Es en los pies, con los
diversos zapatos usados donde se producen con mayor intensidad y molestias.
Las callosidades de los pies son la verdadera causa del mal
olor que estos pueden presentar si existe sudoración concomitante. El callo es
piel muerta; la presencia de
sufiiciente agua es suficiente para que se pudra y produzca sustancias desagradablemente
olorosas. El sudor de por sí no tiene olor,
salvo si existen aparte de las glándulas sudorales, otras apocrinas que
eliminan otras substancias , como ocurre en axilas e ingles, donde además puede
haber pelo como sustrato mantenedor de
la humedad y dispersor de efluvios. Las callosidades o los pelos sucios son los
únicos causantes de la posible fetidez. La higiene exige el cuidado por limado
o corte cuidadoso de los callos y la limpieza diaria de axilas e ingles.
Quemaduras.-
Es una de las más graves y dolorosas que puede sufrir la
piel.
Si la misma es grande el tratamiento es hospitalario, si es
pequeña aconsejo el uso de frío (bolsa de hielo) para combatir el dolor y de la
clara de huevo (albúmina hipertónica) para evitar la formación de ampollas. Si
éstas se producen lo mejor es hacer pequeños orificios en sus bordes con una
aguja de inyección para que drenen bien, evitando arrancar la epidermis, el
"pellejillo", que es vital para la nueva regeneración de la piel.
HIGIENE ÍNTIMA
Decía San
Pablo que "aquellos órganos que consideramos menos decentes los tratamos con más decoro,
porque los miembros más decentes no lo necesitan". Es por esta razón por la que me permito dar
algunos consejos sobre esta higiene particular, sobre ese decoro especial a
dichos órganos, desde el punto de vista
médico, para poder evitarlos posibles irritaciones o infecciones .
Limpieza rectal y anal.-
Después de la
defecación es precisa una limpieza del recto, el extremo de nuestro tubo
digestivo y del ano, su apertura a través de la piel interglutea. Esta limpieza
se debe de realizar primero con algo de papel higiénico para terminar de
realizarse en el bidés con agua, a ser posible tibia, (la fría contrae
excesivamente, la caliente puede quemar.). No aconsejo jabones, desodorantes ni
perfumes que en esta región no hacen más que inflamar la mucosa subyacente. Es
digno de hacer constar que en países islámicos como Turquía, en los que las
abluciones y lavados de esta zona son parte integral de sus costumbres es muy
escasa la aparición de cáncer de recto, a diferencia de países europeos que
continúan construyendo muchas veces viviendas con aseos sin bidés..
El carcinoma se
desarrolla siempre en tejidos que padecen algún típico de inflamación crónica,
y muy frecuentemente en zonas de
epitelio de transición piel-mucosas. El uso exclusivo de tan sólo el papel
higiénico no provoca más que un rozamiento exagerado de la zona y una limpieza
precaria. Por otro lado la limpieza con papel debe estar siempre orientada en
las mujeres de delante a atrás para
evitar que los gérmenes intestinales puedan entrar por la uretra y provocar
cistitis. Es necesario siempre el lavado
final con el elemento más básico que nos ofrece para ello la naturaleza: el
agua.
Las personas que
padecen problemas de estreñimiento y de hemorroides, aparte de seguir el régimen alimentario que muy probablemente les
haya dado su médico, deben lubricar, después
del lavado explicado anteriormente, el conducto rectal con vaselina
estéril. De esa forma padecerá menos ese órgano en su próxima función excretora
y disminuirá el riesgo de hemorragia así como de infección por aparición de
rozaduras o fisuras anales.
Higiene genital.-
Basta la
limpieza diaria con agua sola bajo la ducha o en el baño para que estas
mucosas, del glande en el hombre, de la vulva en la mujer queden libres de
cualquier secreción que en abundancia puede ser causa de malestar, de picor
o de mal olor. Insisto igualmente que lo ideal es el agua; mucho cuidado
con jabones y perfumes que pueden irritar por su alcalinidad, sobre todo la
uretra que es muy sensible. En caso de que esta limpieza no fuese suficiente
persistiendo de manera exagerada dichas secreciones u olores, o la presencia de
bien un flujo blanco (piocitos) o un flujo rojo (eritrocitos) se impone la
visita al médico de confianza.
Higiene axilar y pubiana.-
Aquí sí que
puede y debe entrar la pastilla de jabón. La ducha diaria, acaso doble en los
días de mayor calor, suele ser suficiente para evitar el olor a sudor. Se
pueden usar desodorantes, que nunca deben sustituir al lavado diario.
La depilación es
peligrosa ya que la cuchilla de afeitar va dejando folículos pilosos
decapitados o desgarrados que pueden ser puerta de entrada a una infección
bacteriana favorecida por la humedad frecuente de estas zonas.
Higiene de las manos.-
Una vez terminado
cualquiera de los correspondientes lavados ya citados resta completar el lavado
enérgico de las manos con un jabón con fuerte poder desengrasante y
desodorante, seguido tras el secado de una somera ablución de alguna colonia
que también sirve de desinfectante final.
Higiene de la ropa íntima.-
De nada sirve
una buena higiene de los órganos citados si no va acompañada del consiguiente
lavado de la ropa íntima o su recambio frecuente. Basta la lejía comercial
diluída y un buen jabón con abundante
aclarado y el posterior secado al sol y al aire
para esterilizar y desodorizar cualquier prenda.
Epicuro
