HISTORIA DE LA HISTERIA
Es enorme la influencia desempeñada por la histeria a lo largo de los tiempos en el desarrollo de la humanidad y en el desarrollo de nuestro mismo "yo", a lo que nos vamos a referir en este artículo.
Para comprender el fenómeno histérico nos vamos a trasladar a mediados del siglo XIX a una sociedad muy marcada por el pundonor y por el qué dirán. En un lance en el que está naturalmente involucrada una dama, dos caballeros discuten, suben el tono y uno de ellos, gran espadachín, lanza el guante de reto a duelo de honor a la cara del otro. Éste recoge dicha prenda en señal de aceptación, y, desconociendo la habilidad contraria, escoge el arma de esgrima, quedando fijada la fecha del duelo a muerte para dos días después. Gran nerviosismo para el hombre retado; está en juego su honor y, una vez descubierta por un comentario ajeno, la habilidad contraria de buen espadachín, está en serio peligro su propia vida, ya que reconoce que con esa arma no es demasiado ducho. La ansiedad le hace sudar copiosamente la primera noche, comienza a notar calambres en las extremidades, a no sentir apetito, a vomitar copiosamente y apreciar como un enorme dolor de cabeza le invade. Cualquier médico le diagnosticará un serio proceso patológico de evolución incierta. "Desafortunadamente", la salud no le permitirá dar a aquel otro caballero su "merecido". Su pundonor y su vida han quedado por su afección, de momento, a salvo.
Para nosotros este caballero es un perfecto farsante, mas para sí mismo no lo es. Él se lo cree,porque ya está acostumbrado a engañarse con múltiples argumentos o síntomas, y siempre con claro provecho.
Existe un mandamiento preciso : No mentir...., pero se miente y se miente, siempre con ganancia propia. Cuando la mentira es habitual en la persona se recibe el máximo castigo: el engañarse a sí mismo, el no poder conocer ya nunca nuestra íntima verdad. El subconsciente, ese "yo" en el exilio del olvido, acaba jugando su papel, fabrica síntomas vegetativos, náuseas, vómitos, dolores y hasta hipertermias. El consciente se lo traga todo, percibe extraños sucesos, pero no se siente mal consigo mismo, tan sólo pretende la comodidad, el prestigio y el bienestar.
Es frecuente el fenómeno en escolares: la aparición de cólicos o vómitos que les liberan de la obligación de la incómoda asistencia a una clase que habrían que preparar laboriosamente. Es frecuente el absentismo laboral enfermedades "inevitables", como la gripe, en los días o temporadas en que más trabajo aflora. ¿Son farsantes?....Algunos sí, ...otros muchos.. verdaderamente ni lo sospechan.
El mal de la mentira va siempre asociado a todo tipo de vicio. Desde en el pecado original hasta en los pecados más violentos como el crimen o la guerra, está presente la falsedad dando fe de bondad o naturalidad. Y también está más o menos activa la mentira, fabricante de histeria, en nuestra propia vidapersonal, desde niños hasta adultos..
Por eso dijo Jesús "La verdad os hará libres". ...y por eso decía Sócrates: "Conócete a tí mismo". Si así fuera, si desenmascarásemos las mentiras de nuesto propio "yo", con la clarividencia con la que descubrimos las de los demás, ...otro gallo nos cantara. Entonces seríamos libres y responsables como dioses. Como así no es, como tapamos nuestras debilidades con múltiples prejuicios hacia otros, somos esclavos de la incertidumbre. La conciencia quiere decirnos algo, pero no sabemos ni el qué, ni el cuanto. Es necesaria la ducha diaria de la sinceridad, el lavar las debilidades y egoísmos con el agua clara de la responsabilidad, el aceptar humildemente que la sucia mentira muchas veces nos emborracha. Hay que arrancarla de la vida, aunque ello asuma dolor, incomodidad y más trabajo. Al final estaremos cansados, pero alegres, porque seremos totalmente libres y conscientes.
Epicuro
Abril 2007