TERAPIA ANTI-INFECCIOSA.-
A mi sobrino Jose Antonio, estudioso, tenaz e inteligente, que dará mucho de qué hablar bien.
Sulfamidas- Antibióticos y Quinolonas.
La curación total es
la meta que persigue la medicina, la total curación de la enfermedad, no sólo
de sus síntomas y signos, sino su completa desaparición quedando el individuo
totalmente libre de la afección.
Realmente esta manera de suceder no es frecuente en las
historias médicas que vivimos. Muchas
veces, aunque el remedio sea acertado la reparación del daño no es total, o no
se consigue la suficiente inmunidad por lo que la persona queda abocada a
repetir el tratamiento sucesivas veces y volver a chequear su salud en
repetidas ocasiones .
La curación total sólo
ha sido posible en determinadas enfermedades infecciosas mediante la
aplicación de medicamentos que han destruído la propia causa: la infección De esta manera podemos valorar la Historia de la Terapia
anti-infecciosa en cinco períodos
fundamentales a juzgar por la importancia que en sus momentos tuvieron, así
como por la eficacia que aportaron. Estos períodos serían :
1º Descubrimiento de los gérmenes como causa de muchas enfermedades.- Criterios de desinfección. Lister, higiene quirúrgica.
2º Inmunoterapia.- Descubrimientos bacteriológicos.
Aportaciones de Jenner , Pasteur y de
Koch. Las Vacunas
3º Comienzo de la Quimioterapia anti-infecciosa. Derivados
del Bismuto, Iodo, Arsénico. Aparición de las
Sulfamidas
4º Aparición del Antibiótico elaborado por cepas bacterianas. Diversos productos y
sucesivas modificaciones químicas o generaciones.
5º Evolución de la quimioterapia anti-ínfecciosa.
Antimaláricos, Quinolonas . Cuatro "generaciones de las mismas.
Con el fin de moderar la
extensión me referiré de forma lo más breve posible a los tres factores
curativos que más bien han hecho a la humanidad :
Las Sulfamidas, los Antibióticos y las Quinolonas.
Las Sulfamidas.-
Introducidas en la Medicina por Domagk en 1935 habían sido
descubiertas como "Prontosil", un derivado colorante azoico con un
núcleo sulfónico. en 1932 e identificada su propiedad antibacteriana
y en 1933 resintetizada por Klarer ,
químico de la Bayer. Se eliminó el componente azoico que era inservible y se
dejó sólo el componente sulfamídico, como polvo blanco.
Pronto se divulgó su actividad terapéutica contra
estreptococos, fiebres puerperales, erisipelas, así como su efecto preventivo
en la aparición de gangrenas. Los soldados de los frentes de la segunda guerra
mundial usaban sulfamidas en polvo para aplicar en cualquier clase de heridas.
Los muy diversos derivados sulfamídicos sintetizados eran en su mayoría
sumamente insolubles en agua, por lo que eran ideales para administración en
heridas o para curar diarreas intestinales, pero no se difundían por el
organismo lo suficiente para conseguir un buen efecto terapéutico. Hoy día se
han conseguido variaciones solubles y más potentes, incluso se les ha
descubierto propiedades
hipoglicemiantes, por lo que tambien, algunas de ellas, son usadas en el
tratamiento de diabetes tipo II.
Los Antibióticos.-
Hay que decir que en la más remota antigüedad, hace más de
2500 años, ya los egipcios , como
después los griegos e incluso los chinos hacían uso de las propiedades
curativas, sobre afecciones de la piel humana, de los mohos aparecidos en
diversos medios.
Denominamos antibióticos a todos los productos de actividad
antibacteriana que han surgido de la propia naturaleza como medio de impedir o
limitar la invasión de una cepa bacteriana o micótica sobre otra distinta.
El primero en apreciar el fenómeno fue Ernsest Duchesne,
jóven médico militar francés, que en
1897 había oido comentar a los mozos de
una cuadra de caballería que las sillas de montar enmohecidas con pátina
verdosa, curaban las rozaduras y llagas que se producían en el dorso de los
equinos . Conocedor de fundamentos microbiológicos, sembró dichos mohos
observando el crecimiento de un hongo, el "Penicillium glaucus", y
observó meticulosamente cómo estas colonias eran capaces de curar infecciones
por E.coli o por bacilo tifoideo en ratones inoculados. Murió desgraciadamente jóven de tuberculosis, junto a su esposa, y
el Instituto Pasteur al que había comunicado estos hallazgos no supo valorarlos
como merecían.
Habrían de pasar unos
cuantos años más para que apareciese el gran re-descubrimiento por Fleming del primer antibiótico de uso clínico: La
Penicilina, descubierta por el este escocés
Es ahí cuando comienza seriamente la
era de la verdadera curación para el hombre. Fleming siempre anduvo interesado en la
lucha anti-infecciosa y había descubierto la existencia de sustancias
anti-microbianas naturales en los fluidos orgánicos, como la saliva o las
lágrimas. En éstas aisló la Lisozima, sustancia natural segregada con la
actividad necesaria para evitar la infección bucal y oftalmológica. Era Fleming
un individuo observador de todas las
fuerzas naturales. Había observado en unas placas viejas de cultivos de estafilococos contaminadas casualmente por hongos, el que ambos
microorganismos se respetaban mutuamente, es decir marcaban unos límites claros
a sus crecimientos. Intuyó Fleming que los mismos microorganismos exudaban sustancias defensivas unos contra otros por
lo que podían mantenerse aislados en sus propias colonias. Obtuvo Fleming
filtrados de las zonas del cultivo de
crecimiento estafilocócicos inhibidas y los aplicó a individuos con infecciones
graves oculares, observando un efecto curativo total en conjuntivitis gonocócicas, de difícil tratamiento. Tras
múltiples repeticiones y mejoras técnicas se iba confirmando su teoría de la
existencia de un producto elaborado por
el hongo "Penicillium Notatum" para impedir el crecimiento de los
demás gérmenes. Observó un espectro de acción letal antimicrobiano bastante
amplio en el que era inhibido el crecimiento de toda clase de cocos e incluso de muchos bacilos gram positivos.
El siguiente paso fué el uso de filtrados de cultivos de
"Penicillium" para introducirlos por vía parenteral en casos de otras
infecciones mucho más graves que, como en el caso de la neumonía, producían
muchas muertes humanas. En esta empresa tuvo maravillosos efectos curativos,
pero también algún que otro caso nefasto con el óbito del paciente con
aparentes síntomas de intoxicación. Los filtrados obtenidos no podían ,de
momento, ser usados porque no estaban los suficientemente purificados de otras
sustancias extrañas agresivas originarias del propio medio de cultivo. Esta asunto dio un
momentáneo parón a tan grato camino de éxito iniciado por Fleming.
Fue Chain, un eminente químico de orígen alemán, quien junto
con el australiano Florey, poco tiempo
después, y también en Inglaterra, consiguieron analizar y resintetizar en 1940
el producto del Penicillium, químicamente puro, con lo que dejó el
problema completamente solucionado
dejando sin peligro y bien abierta la puerta
a la nueva era de la Medicina moderna con la Penicilina: La antibioterapia. El gran biólogo y los dos ilustres bioquímicos fueron galardonados con
el Premio Nobel de Medicina en el año 1945.
Pronto habría de observarse las propiedades mágicas de la
Penicilina. Curaba neumonías en 24 o 48 horas, solucionaba enfermedades difícilmente curables como la
sífilis o la gonococia. Eliminaba anginas, curaba abscesos e incluso las
temidas gangrenas de guerra, etc, etc. Hay que decir que Fleming dio acceso
libre a la elaboración y producción de Penicilina en todo el mundo, renunciando
a patentes de elaboración que tanto dinero le podían, en justicia, haber hecho
ganar No lo hizo en aras de una rápida difusión mundial del tan importante producto
farmacológico. A este ilustre investigador le gustaba venir a España y saborear
sus vinos. Decía de manera "muy salerosa" que "si bien la
penicilina curaba a los enfermos, el vino de Jerez resucitaba a los
muertos."
Se abrió la Investigación de otros posibles
antibióticos y Waksman en EEUU consiguió el segundo antibiótico de capital
importancia en 1943: La Estreptomicina,
obtenida de cultivos de
"Streptomices griseus. Este nuevo producto era muy efectivo en
contra de un gérmen que resistía a la Penicilina: El bacilo de Koch, causante
de la tuberculosis. En unos cuantos años fueron apareciendo como una legión
decenas de nuevos antibbticos con propiedades notables: La Neomicina, la
Kanamicina, la Gentamicina, las Tetraciclinas, el Cloranfenicol, la Colimicina,
la Bacitracina, la Gramicidina, la Azitromicina, la Rifampicina, y por último
una saga de productos naturales y modificados químicamente en sucesivas
"generaciones antibióticas", como fue el caso de las Cefalinas y
Cefalotinas. Todavía, en la actualidad, continúan aislándose y modificándose
nuevos y efectivos antibióticos en generaciones que se han de agrupar ya por muy variadas
familias químicas. Contribuyen a minimizar el efecto de las Resistencias
bacterianas a estos u otros agentes antimicrobianos.
Las Quinolonas.-
Fue en la década del 1960 cuando tras diversos ensayos en la
síntesis del antipalúdico cloroquina en 1962 el bioquímico G. Lesher,
(lamento no poseer fotografía alguna de tan ilustre personaje), descubrió un
subproducto con actividad antimicrobiana importante sobre flora gram negativa:
el ácido nalidíxico, al que más tarde sucedería el ácido pipemídico, ambos
utilizables en el tratamiento de infecciones urinarias. Sin embargo fue en una
segunda generación posterior de experimentos químicos cuando se descubrió por
los años 1980 que tras fluoración y agregación de otros anillos bencénicos, en
una segunda y tercera generación, se conseguían productos mucho más potentes y
mucho menos tóxicos. Así nacieron el Ciprofloxacino, el Norfloxacino y el
Levofloxacino, fármacos muy útiles actualmente en el tratamiento actual de
diarreas, cistitis e infecciones de oído.
![]() |
| El Precursor: Ac. Nalidíxico |
Continua hoy día la ampliación de la investigación a nuevos
productos del grupo de las fluor-quinolonas, que tantas curaciones totales
también han producido en la humanidad..
EFECTOS BENEFICIOSOS CON SALPICADURAS DE MUERTE.-
Estas salpicaduras están escritas en la historia del
desarrollo de las sulfamidas, así como de la propia Penicilina.
Las sulfamidas por vía parenteral daban complicaciones. El
mismo introductor de la sulfamida, Domagk, lo sufrió en propia carne al haber
de usarla con gras riesgo en el caso de una hija suya con un brazo
engangrenado. La niña se curó y aguantó la terapia, pero la preocupación le
impulsó a buscar nuevas soluciones. En EEUU alguien presentó una disolución del producto más efectiva y fácil: La sulfanilmidas con dietilenglicol, un anticongelante
conocido. El sabor era dulce, el color rojizo frambuesa , muy gratos ambos, así
que sin más se comenzó a recetar por todo el país para curar afecciones de
garganta infantiles, otitis, bronquitis, etc. No tardó en surgir una verdadera
legión de casos de intolerancia al dietilenglicol que costó la vida a más de
cien personas. El laboratorio fabricante hubo de mandar muchas personas a
recoger en todas las farmacias las botellas no vendidas de aquel "elixir
de sulfanilamidas". El laboratorio no se hizo responsable de las muertes,
pues aún no existían leyes que obligaran al control toxicológico medicamentoso
y se habían fiado del médico inventor e introductor de la mezcla, quien se suicidó. En consecuencia en EEUU surgió
como primer país del mundo la Ley Federal de Control de Medicamentos y
Productos Cosméticos, que luego impediría, pasados los años , el que la
"Talidomida", procedente de Europa, entrase en los EEUU causando
malformaciones fetales en embarazadas. Esta Ley de control toxicológico se
aplicaría más tarde en todas las naciones del mundo civilizado.
En el capítulo de la Penicilina Fleming también mascó el
drama cuando falleció , probablemente intoxicado, uno de los sujetos al que se
le inyectaron filtrados del "Penicillium". Esto hizo necesario el
aislamiento por cristalización de la penicilina o mejor todavía la posterior
síntesis completa del producto, conseguida por Chain y Florey. Se habría de
salvar con esta nueva penicilina a
millones de personas.
La Estreptomicina también ha producido algunas lesiones en
el nervio acústico con sorderas parciales, pero es necesario reconocer que
también ha curado a millones de
tuberculosos de todo el mundo.
Todos los anti-infecciosos son productos extraños a nuestro
cuerpo y porque tienen cierta toxicidad se han de recetar con criterios prudentes por parte del
médico o especialista competente. Las personas no pueden automedicarse, pues no
conocen los reales efectos secundarios de estos medicamentos y sobre todo
porque no deben de hacer surgir irresponsablemente resistencias medicamentosas
de los gérmenes a estos productos. Son medicamentos que han costado muchos
estudios, ensayos e incluso, como hemos visto, vidas, para que por una
administración imperfecta puedan llegar a aparecer resistencias bacterianas que
los haga obsoletos.
TERAPIAS QUE PERDURAN POR SU UTILIDAD ANTI-INFECCIOSA
Hay que reconocer que pese al paso del tiempo transcurrido
desde el primer descubrimiento de las terapias citadas, allá por los años 30
del pasado siglo, éstas en muchos casos continúan siendo el tratamiento de
elección para determinadas enfermedades. Segun mi propia experiencia en
Servicio de Urgencias Médicas entre
tantos productos terapéuticos descubiertos desde entonces se continúan usando
con notable éxito en la actualidad:
Las sulfamidas, como tratamiento de elección en
gastroenteritis, fiebres tifo-paratíficas,
(trimetoprima) , lepra (sulfonas) y para el tratamiento de Diabetes tipo II con
derivados dotados de acción hipoglicemiante ( daonil, rastinón,y generaciones
posteriores).
El Fluconazol.tópico (Diflucan) - Tratamiento óptimo para
infeciiones micóticas vaginales
La Penicilina persiste como tratamiento de la sífilis y de
las endocarditis estreptocócicas reumáticas.
La Amoxicilina + Ac Clavulánico (Augmentine) son el
tratamiento de elección en anginas, faringitis, otitis medias, neumonías,
bronquitis.
Estreptomicna.- Fue el tratamiento de elección en
tuberculosis siendo sustituída en la actualidad, dadas algunas resistencias,
por la Rifampicina continuando el apoyo con
la >Hidracida y el PAS..
La Neomicina para preparar el intestino a una esterilización
pre-operatoria. Para evitar el coma hepático. Junto con algunas sulfamidas como
antidiarreico eficacísimo.
Las Tetraciclinas (aureomicina, terramicina, etc) son el
tratamiento de elección pata las fiebres de >Malta (brucelosis)
Las Cefalotinas y derivados (cuatro generaciones) por su
efectividad y amplio espectro bacteriano se utilizan por vía parenteral en
.múltiples infecciones tanto de Gram Positivos como de Gram Negativos.
Las Cefaloridinas , igual que las anteriores pero con
posibilidad de administración oral lo que las hace más utilizables. Destraca la Cefalexina, muy
usada en profilaxis operatorias y tratamiento de abscesos.
La Azitromicina.- Tratamiento de elección en las infecciones
por clamydias, (tracom, etc..). Por su
difusiblidad en tejidos blandos yo la he usado con éxito en diversos abscesos y
fístulas. También muy útil en faringitis resistentes a otros tratamientos.
La Claritromicna.- Es otro antibiótico útil en anginas
infantiles y de adultos.
La Espiramicina es
muy útil en infecciones dentarias y flemones, sobre todo asociada a la sulfa
(metronidazol. (Rhodogil)).
La Espectinomicina.
Tratamiento verdaderamente germicida en Gonorreas (Kempi).
Ciprofloxacino.- Tratamiento de primera línea en otitis
externas, y en diarreas bacterianas (diarrea del viajero)., así como en
infecciones génitourinarias. (prostatitis)
Norfloxacino.- Tratamiento de elección en Cistitis por Gram
positivos o Gram negativos.
El Moxifloxacino en
todo tipo de infecciones respuiratorias.
Se puede decir que en muchos casos con estos productos se ha conseguido la total curación de la enfermedad.
Jonás




