martes, 30 de abril de 2019

La Tolerancia

SOBRE LA TOLERANCIA



"¿Tu crees que eres como debes?
.- Bien está que así lo creas, 
siempre que seas lo que crees,
 pero.. ¿Porqué pensar que el prójimo, 
por no ser como tú, no es cual debe ser?"

La cita es de Pedro Poveda, hoy elevado a los altares, ¿Os imagináis que virtudes cultivó en grado heroico? .- Sin duda alguna entre ellas: la de la tolerancia,..y la tuvo  hasta el martirio. Fue fusilado por intolerantes  en 1936 por su gran actividad docente y sacerdotal.
Yo no soy tolerante cuando observo a los demás meticulosamente, para medir, para juzgar y lo que es peor: para condenar. Yo no soy tolerante cuando me creo  superior en todo al otro y no aprecio que casi siempre puedo aprender  alguna cosa de aquel otro. Y.. ¡ay de mí!,  si no encuentro en él nada bueno, ¡ay de mí!, si no aprecio en él nada que valga la pena. Será probablemente  que no le sé mirar por mi propia soberbia, o será que quizás  no tengo la paciencia o la caridad necesaria para mirarlo el suficiente tiempo.

Cuando cruzo mi existencia con la de otra persona  puede y debe de haber una trasferencia recíproca de valores. Podría ser de conocimientos, podría ser de gustos, podría ser de valores, podría ser de sufrimientos, pero siempre, siempre deberíamos descubrir desde el fondo de la mente  algo positivo que transcribir al propio corazón, un nuevo valor, acaso ese tesoro, o ese detalle que nos  falta en  nuestra personalidad. Solo así creceremos en el espíritu .
Esa es realmente la verdadera tolerancia: el no juzgar lo negativo,  ya que no somos Dios, el intercambiar valores positivos, y todo ello si es posible en la sencilla intimidad de la amistad, en la cómoda intimidad de la familia o en el útil  servicio profesional. Serían sólo tres palabras  :  Testimonio, Escucha, Transferencia de valores.
Tolerancia no es pasotismo, no da igual 8 que 80. Si hay que corregir se corrige, pero antes, que quede bien seguro entre ambos, que existe aprecio y amistad,  que previamente ha habido escucha atenta. Y sobre todo que sea sin otros testigos,  a solas, con franqueza y con mucha delicadeza, sin intimidación, sin es que  coacción, con un profundo respeto a la libertad del otro y con la sencillez del ejemplo. Sólo así podrá ser útil la corrección. Sólo así podrá haber trasferencia de valores.
Deberíamos de ser tolerantes frente a la propia ofensa, pero no debemos de serlo frente a la ofensa a los demás que  no están presentes.
En la lectura del Evangelio destaca Jesús, capaz de tolerar las ofensas  a sí mismo, y no las ofensas a su Padre del cielo., expulsando enérgicamente del templo, casa de su Padre,  a los que querían transformarlo en una cueva de ladrones. La Virgen  María "guardaba todo en su corazón", para pensarlo, para madurarlo, para transcribirlo a sí misma si era positivo, y no llegar juzgar ni condenar a nadie si fuera negativo., para rezar por aquellos que se encuentra apartados de la verdad....
Buenos maestros de tolerancia tenemos los cristianos. Imitémosles.

Epicuro 

Septiembre 2003 - Mayo 2019