EL MILAGRO DE LA VIDA
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CONSIDERACIONES GENERALES.-
Los elementos químicos naturales se pueden resumir básicamente en tres tipos
fundamentales: los hidratos de carbono o glúcidos, las grasas o lípidos y las
proteínas, integradas de aminoácidos. Los primeros tienen como fundamental
papel el ser fundamentalmente combustibles productores de energía calorífica;
las segundas además de esto, son aislantes, sirven de membranas separadoras
celulares que, como paréntesis numéricos, hacen posibles las cuentas de la
vida; los terceros dan la forma necesaria y adecuada a cada estructura, la dan
su resistencia mecánica, son el chasis o el esqueleto, o las llaves enzimáticas que abren y cierran entradas y
salidas, o las bases inmunes y
las responsables de los más complejos fenómenos de la herencia. En una simple
bacteria encontramos todo ello en función armónica: unos proteidos-nucleares
arropados en lípidos y enviando
mensajes con ARN mensajero al resto de la célula para que, utilizando los
glúcidos y los aminoácidos, ésta crezca, asimile, sintetice y se reproduzca.
Al final, en vez de muerte, si el medio sigue siendo el adecuado aparecen
otras nuevas vidas, nuevos seres bacterianos con exactamente las mismas
potencialidades que su antecesor. Este es el verdadero milagro de la vida. Por
la química sabemos que los
enzimas (generalmente proteínas específicas) son capaces de transformar unas moléculas en otras, y
el proceso, mientras exista substrato parece no tener fin,... pero , en
realidad, sí que lo tiene. El
enzima, aún con sustrato suficiente, se agota, se gasta o consume, llegando el final de todo el proceso. La bacteria, sin embargo no, (ver la imagen de la izquierda). Ella
es capaz de regenerarse infinitas veces mientras exista un medio externo
adecuado, su substrato. Es un
complejo sistema enzimático capaz de regenerarse íntegramente a sí mismo y de multiplicarse
sin límite. ¿Cuantos elementos químicos intervienen? ¿10?. ¿100? ¿1000? ¿acaso
un millón? ¿mil millones......¿mucho más?.
Lo cierto es que cada vez que el científico identifica un agente químico,
vislumbra otros nuevos, como si de una falsa cumbre se tratase para un
montañero. Trepando por los riscos de la ciencia, nunca vemos el panorama
completo del proceso de la vida. Por eso la teoría mecanicista termina por
abocar en una gigantesca interrogación, el gran enigma , el milagro de la
vida. Por eso aquellos sabios primitivos, aquellas tribus negras, o aquellos
poblados indios, creían que había un espíritu que insuflaba la vida en cada
ser, en cada hijo del Gran Manitou, que le empuja y que cuando se marcha se lo lleva consigo, dejando un leve recuerdo que la
muerte dispersará en la tierra y en el tiempo. "Soplas a los seres y los llenas de vida, retiras tu aliento y
desfallecen"·(Salmos).
El ser más diminuto que vive por sí mismo, se reproduce y muere es la
bacteria. No así los virus que siempre dependen en su existencia de parasitar
a otros seres superiores. Luego de la bacteria vendrían las células en sus dos
variantes vegetal y animal, dependientes de la posibilidad de movimiento
exterior. Se considera a la célula vegetal un gran gran avance evolutivo de la bacteria y a la célula animal como otro avance
evolutivo de la vegetal.. Mediante unas partículas "inventadas" en su interior, llamadas cloroplastos,
como acumuladores, las células
vegetales usan la luz del sol para sintetizar hidratos de carbono, que más
tarde les servirán de fuente
energética. La célula bacteriana
y la animal (protozoo)"aprenden" también a construir unas proteínas
contráctiles que son capaces de dotar de movilidad a sus pestañas o flagelos o
a la propia membranas celulares especiales, como el leucocito de la foto
adyacente .Los nucleoproteidos son ya tan complejos que se van agrupando en cromosomas aislados del resto celular por una membrana lipídica. En la
células animales (Metazoos), se organiza la reproducción citoplásmica de forma asimétrica, es decir haciendo que las células hijas no sean idénticas. Así, aún con los mismos cromosomas, cada tipo tendrá un cometido diferente dentro del individuo formado, del que
no se separarán, dándole una unidad y un plan pluri-funcional. Ha nacido así
el animal superior. Hablamos de avances evolutivos o de inventos adaptativos,
como fenómenos que se producen no de una manera espontánea, sino ordenados por
una inteligencia superior. Al igual podríamos compara la evolución del
automóvil en sus diferentes momentos de la historia que tampoco es propia de
la máquina, sino dependiente de las inteligencias humanas que lo han ido
construyendo y adaptando a las necesidades de cada momento.
Vida y muerte de la célula
En la derecha tenemos una imagen de un frotis sanguíneo fijado y teñido por el
método de Mai-Grunwald_Giemsa. (imagen del autor). Se trata de un leucocito
poli-nuclear de función marcadora y fagocítica. Alrededor innumerables
hematíes que son células vivas super-diferenciadas que habiendo perdido su
núcleo y material cromosómico aún desempeñan durante un período de 20 o 30
días la fundamental misión de transportar el oxígeno y retirar el anhídrido
carbónico desde los alvéolos
pulmonares al resto del organismo.
En la imagen inicial vemos cómo
es la vida celular presentando
un citoplasma en el que bullen las partículas mitocondriales impulsadas por el
calor enzimático que generan.. Observar este espectáculo, tal como es, en sus elementos más diminutos, las partículas celulares, es algo muy especial y muy
pocas veces conseguido. Es observar la vida de la manera más cercana que se
puede hacer. Hasta ahora percibíamos la vida por los movimientos del animal en
su respiración, su pulso cardíaco o su actividad muscular. A este aumento
microscópico podemos observar la vida tal cual es en su propia dimensión
citológica.
Trata esta filmación de leucocitos en saliva humana, que son
procedentes del torrente sanguíneo con la misión de proteger a la boca de algunas agresiones bacterianas. Está realizado
con microscopio de contraste de
fase en vivo por el propio autor
de esta obra. También se
encuentran voluminosas células de epitelio y se percibe el movimiento
browniano de las partículas gruesas en suspensión, y un centelleo discreto en
la zona más sombría de la derecha, placa rica en bacterias, también dotadas de
vida. Todas las partículas
nucleares y bacterianas producen esta intermitencia óptica además de por el calor químico originado, que produce movimiento, por leves cambios en sus índices refractivos debidos al continuo anabolismo
(síntesis) y catabolismo (destrucción) proteico, cambios cuya visión acentúa
el microscopio de contraste de fase.
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| Célula leucémica |
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| Frotis sanguíneo teñido |
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| Neuronas teñidas |
La causa de la vida.
Procesos y más procesos bioquímicos, biofísicos, mecánicos que se suceden
ininterrumpidamente. Cuando el científico, tras largos estudios consigue
vislumbrar un paso descubre detrás otros más para investigar. Tras una cumbre
aparecen otras diversas,... nunca se termina. Según los mecanicistas la última
cumbre está cerca, según los animistas se halla infinitamente alejada. Yo
personalmente me inclino por esta última postura ideológica porque parece como
que hubiera una inteligencia muy superior a todo, que se vale de todo, que lo
calcula todo, que dispone de todo, que no tiene prisa, que no tiene cansancio,
que no tiene límites. Una
inteligencia y una voluntad que reanima desde dentro al ser en el fuego
organizativo de su propia vida. Una inteligencia superior que agita los
palillos de la vida recomponiéndola cada vez que se para, como un malabarista
del circo agita ordenadamente con unas varas multitud de platos chinos que
giran y giran mientras el maestro los pueda y quiera mantener su movimiento en
un alarde de equilibrio y habilidad.
Pero si nos mantenemos en el
ámbito del razonamiento profundo podemos apreciar que va en contra de las
propias leyes físicas y químicas el proceso de la reproducción celular. El que
una célula se divida en otras dos dos totalmente iguales a ella que crecen y
vuelven a dividirse así indefinidamente es un misterio que interroga al
verdadero biólogo. Como ya dije antes es cierto que numerosos enzimas, en un
medio adecuado, transforman una
sustancia muchas veces en otra distinta, pero siempre es sufriendo un desgaste
propio, es decir no es un proceso sin fin. En segundo lugar : se reproduce la
sustancia, pero no el enzima productor. En la naturaleza vemos, sin
embargo, como una bacteria
engendra a otras idénticas y así sucesivamente, mientras también exista un
medio adecuado, sin límite ni desgaste alguno de los elementos productivos,
pues se reproducen las innumerables substancias y también sus innumerables
enzimas fabricantes.
A esa potencia creadora sin desgaste alguno los creyentes la llamamos Dios.
Las plantas y los seres vivos, pensamos, le aclaman con su existencia, con sus
colores y olores, o con sus gritos o cantos, o con sus instintos o con sus
comportamientos. Los no
creyentes quieren hacer, con un enorme trabajo, repito: con un titánico
esfuerzo, protagonista de todo ello al simple azar. Se empeñan en creer que
hay relojes sin relojero, que tirando unos dados con letras puede componerse
un libro como "Don Quijote de la Mancha", suponen que mezclando unos elementos
químicos en una campana de cristal e introduciendo energía en forma de chispas
eléctricas al azar puede aparecer, así porque sí, la vida. Tratan de
cambiar el término "el que nos
creó" por el término "lo que nos creó", porque sólo de esa manera, aun siendo
sospechosamente fortuitos, se sienten ellos, los hombres, los únicos seres superiores.
Estúpida soberbia.
Ya Pasteur, desenmascaró aquel gran error de su tiempo: el de la "generación
espontánea". El descubrió seres vivos en lo que se creía una tierra inerte,
demostrando que la vida siempre procede de la vida y nada más que de otra
vida. El hombre , poco a poco, con los viajes interplanetarios, se va dando cuenta que este proceso no es un fenómeno gratuito ni
generalizado, que no es nada fácil encontrarlo porque es un invento muy frágil
que requiere ambientes muy
especiales, temperatura, presión , agua, elementos químicos: Oxígeno,
Nitrógeno, Carbono, Hidrógeno, etc, en la proporción justa, condiciones que en muy escasos lugares del universo existen, a parte de un
"primum movens" heredado que desde adentro le anime a realizar los infinitos
procesos químico-mecánicos que veíamos antes animan a la célula viva.
Que la vida viniera a la tierra de otra parte del espacio, inoculada por un
meteorito o por un cometa, es algo que cabe dentro de lo posible, pues la mano de Dios es lo larga que se quiera, pero no le quita en absoluto el enorme mérito, la enorme proeza que tiene la
invención, quizás en otro lugar de un cosmos que El, sólo El, realizó, la
del Gran milagro de la VIDA
celular. Por eso nada de extraño ha de resultar a los cristianos reconocer a
Cristo como Vida, además de como
Verdad y Camino. Aquella es obra
permanente suya y está segundo a segundo en sus propias manos..
Ya lo intuyó, hace bastantes años, el Dr Marañón, que observando la vida sin complejos, exclamó: "la vida es un verdadero milagro de Dios. Los médicos hemos,
pues, de creer honradamente en
el milagro de la vida y en su Autor.."
Epicuro
2003-2019

